Nunca he sido de la mar
ni de la tierra, ni de aires,
ni he sido de los hombres,
ni de gaviotas, de nadie,
he ido siempre como a solas,
aborreciendo las puertas,
por no llamar y me abran a deseos
y rebeldías, nunca fueron cosa mía
las cunas donde se nacen sonajeros
de riquezas contra los de las miserias
venidas de vaciar agua de océanos de espinas,
ni de beberse la sangre de ciudades
de pureza, ni de borrar de la faz
los museos que nacieron del pestañear de hombres
en las pieles de la tierra.
Nunca he sido de inocencias, ni del azar,
ni de suerte, he sido como las gentes
nacer, vivir, reproducir nuestra raza
mientras se viene la muerte.
Y aquí estoy de nuevo amamantando presentes,
de coral y de Tinerfe, de recuerdos de Menceyes,
batiéndome en orillas con estrellas y serpientes
ganando tiempo a la vida, robándoselo a la muerte
para ser techo de Islas y con el mar en las sienes,
nubarrones y desiertos en tajinastes se vuelven,
que quiero ser un canario,
ser canario hasta la muerte.
Chema Muñoz©