No sé por qué sufrí ni importa mucho ahora,
no sé porque la aurora se llevó de su mano
aquellas mil plegarias que rezamos a veces
queriendo retocar regalando las preces
a un Dios inexistente.
No sé si es consecuente destrozar corazones
despuntar mil quimeras, si es en vano la espera
que te trae por el mundo muriéndote y viviéndote
a través de la vida.
No sé que es lo que atrae el dolor a nosotros,
no se porque volvemos a caer en el foso
una vez tras la otra y volvemos el rostro
para no ver de frente la culpa que tenemos.
No se que es lo que pasa nos vamos de la casa
que creamos un día y nos reina por siempre
esa melancolía que desborda horizontes.
Somos los polizontes de nuestra propia nave,
las aves de rapiña de los mismos desiertos
que creamos a solas y hacemos crecer
en nuestras soledades como olas de arena.
Somos como veletas empujadas al viento
desdoblamos silencios, agrandamos los gritos
por querer que nos oigan la falta de estas almas
que llevamos colgadas como carga en la historia.
Somos esa memoria que se muere a diario,
somos el breviario al que cada mañana
volcamos nuestras cuitas, nuestros mil desalientos,
todos los sufrimientos que escondemos sin pausa
devolviendo a los vientos lágrimas de miserias
llantos como corceles desbocados al aire
esperando perderlos lejos de nuestras vidas
como nube que aleja sus propias tempestades.
No se que vanidades me quedan por nacer
no se que hacer a veces, si morir en silencios
los dolores de antaño
o subir los peldaños de todas mis flaquezas,
destrozar los altares, agachar la cabeza,
reconocer por fin que no sabemos nada
que el miedo nos adueña
volar como cigüeña para huir de este mundo
y volver a nacer una vez renovados.
Me ha tocado la suerte de pararme a tu frente
y poder ver más claro la razón de las cosas,
oler las mariposas, ver pétalos de rosas
ir volando a tu encuentro,
florecer los almendros que destila tu pelo,
retirarte ese velo que la decencia oculta
gozar de catapultas para lanzarme a ti
y ser bien recibido en tu piel y tu entraña
deshacer la maraña de tanto buscarme tanto
y de tanto buscarte .
No sé porque sufrí ni importa mucho ahora
solo sé que la aurora me llevó de su mano
a encontrarme en tu mano esta vez dulcemente
también beso mi frente como bese la tuya.
Tu aire volveré respirable a los dos,
bendeciré tus aguas con todo ese amor
que te pueda crear,
tu memoria será mi memoria por siempre
a tus amaneceres le pondré melodías
que escuchara tu mundo cuando nazcan los días
en la voz de la luz que nos traerá el sol.
Ha valido la espera que me trajo a tu mundo
muriéndome y viviéndome a través de la vida
y reclino mi esencia a la voz de los dioses
que han creado este amor
lo han hecho de oro, nos han dado un tesoro
han abierto la puerta para poder decirnos
que amar no es sentimiento
ni placer ni un encuentro
que amar debiera ser una gran decisión.
Chema Muñoz ©