A diferencia de lo que muchos puedan creer, la inmoralidad sexual no es algo que hacemos con nuestras partes íntimas del cuerpo, sino que es algo que hacemos, en primer lugar con el corazón.
Jesús nos enseña acerca de lo fácil que es romper la ley de Dios cuando se trata de cometer adulterio. Por esa razón debemos lidiar con nuestras tentaciones de una manera radical.
Sígueme en Instagram: https://www.instagram.com/amazing.biblia/