Hoy Jesús nos recuerda la naturaleza amorosa de Dios, un Padre que nos ama hasta el extremo y que jamás nos dará nada que no fuera bueno para nosotros.
Hoy el Señor hace una afirmación fortísima y llama a esta generación perversa. Meditemos sobre el porqué de esta aseveración de Jesús y cómo podemos evitar ser parte de esa generación perversa.