Amor Crucificado

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  • En el mundo pero no del mundo

    En el mundo pero no del mundo

    Lourdes Pinto y P. Jordi Rivero

    Lourdes preguntó al Señor acerca de la relación de nuestra comunidad con el mundo: ¿Debemos huir del mundo o participar en él? Esta fue la respuesta:

    1.   Mi pequeña, (el retirarse) no es el camino que Yo busco para este final de los tiempos.  Satanás será derrotado por heroicos actos de amor, unidos a Mi perfecto sacrificio de amor.

    2.   Yo necesito almas dispuestas a vivir en el mundo sin ser del mundo.

    3.   Almas que puedan recibir el quebranto de otras almas y sufran por ellas siendo UNO Conmigo, únicamente por amor

    4.   Almas inmersas en la oscuridad de este mundo para pelear como Mis soldados de Luz contra los demonios de los infiernos.

    5.   Estas son Mis almas víctimas, ocultas en el mundo, viviendo a través de Mí, Conmigo, y en Mí.

    6.   Mi pequeña, Satanás intentará muchas tácticas para apartar tu corazón del deseo de Mi corazón.

    7.   Yo estoy formándoles como Mis guerreros de la gran batalla.

    Ahora reflexionaré sobre estos siete puntos:

    1)   ¿Cómo derroto Jesús a Satanás?

    •  Fue una batalla pero no como nosotros podemos imaginarla.

    •  La mayoría de su vida fue oculta, pero viviendo en el mundo, no aislado.  Convivía con la gente de Nazaret quienes le conocían – ellos pensaban.

    •  Luego con sus discípulos en profunda cercanía. 

    •  Culminando con muerte en la Cruz.

    •  A cada paso Jesús vivió un amor heroico en los detalles de la vida ordinaria, siendo incomprendido, rechazado, dándose cuando tenía otros planes.  Cuando va a descansar con sus discípulos se encuentra con una multitud. También los planes de Jesús son cambiados, pero Él continúa amando hasta la Cruz.

    Ejemplo de Lourdes de cómo aplicar esto a nuestra vida: “Un esposo que, retornando del trabajo, está pendiente de su esposa e hijos, en vez de buscar su propio placer (televisión, computadora…"

    2)  Dispuestos a vivir en el mundo pero sin ser del mundo.

    •   Jesús dice: “No tomen como modelo a este mundo” (Romanos 12:2)

    •  Padre Cantalamessa comenta: “Después de estas palabras nosotros esperaríamos escuchar, “¡pero transfórmenlo!” En vez, Él nos dice, “transfórmense interiormente renovando su mentalidad,”, en otras palabras “¡Transfórmense ustedes!” Transformen al mundo, sí, pero el mundo dentro de ustedes, antes de pensar que pueden transformar el mundo fuera de ustedes.

    •  Debemos participar en Su misión y por eso  Él continúa diciendo: “a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.”

    •   Jesús derrotó a Satanás asumiendo nuestra carne y amando en el mundo con un corazón humano. El vino para redimir todo lo que es humano, aun lo más ordinario, haciéndolo el punto focal de nuestro crecimiento a la santidad.


    3) Almas que reciben el quebrantamiento de otros y sufren con ellos, siendo UNO Conmigo, únicamente por amor.

    • Cuando los otros nos hieren, ¡queremos huir! Nuestro discernimiento es eclipsado por nuestras heridas y encontramos razones piadosas de porque debemos romper la relación.  Si hubiésemos dado tiempo al Señor, pudiésemos haber visto nuestro error, hubiésemos visto como hemos crecido a través de las pruebas.

    •  Cuando corremos de los sufrimientos y queremos aun sentirnos piadosos, nos volvemos santos falsos.

    •  Nosotros queremos amar a aquellos que encontramos amables.

    •  Mateo 5,44:  "Yo les digo: Amen a sus enemigos… Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.”

    •  ¿Cómo revela el Padre Su perfección? – Enviándonos a Su único Hijo para salvarnos cuando éramos pecadores.

    Jesús nos revela la perfección del Padre con Su amor, recibiendo el pecado, el quebranto, el dolor de todos.

    Él nos pregunta: “¿Serás uno Conmigo?” ¿Recibirás Mi amor para que puedas amar como Yo amo?


    4)  Almas inmersas en la oscuridad del mundo, para luchar como Mis soldados de Luz contra los demonios.

    •  Sí, el mundo está en oscuridad, pero tenemos la misión de ir a la oscuridad siendo luz. 

    •  Esto nos lleva a la misma batalla que Jesús libró hasta la Cruz.


    5)  Estas son mis almas víctimas, ocultas en el mundo, viviendo a través de Mi, Conmigo, y en Mi. 

    • Nuestras vidas están ocultas, en el sentido de que son ordinarias y nos son apreciadas por muchos.

    Parecería que no hacemos impacto en el mundo.

    •  Nuestra carne preferiría que fuéramos héroes admirados.

    •  La esencia de la santidad es el amor de Cristo, presente pero oculto en el mundo.

    • Debemos confiar y permitir al Espíritu que nos guie. Esto implica aprender a esperar al Señor para vivir a través, con y en Él. ¿Cómo estoy aplicando esto a mis presentes pruebas?

    •  En la raíz del pecado se encuentra nuestra independencia de Dios. Una nueva carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, nos advierte el retorno de antiguas herejías: el neo-pelagianismo es creer que somos “radicalmente autónomos” presumir de poder salvarnos por nosotros mismos y nuestra propia fuerza. Nuestra naturaleza caída encuentra difícil “acoger la novedad del Espíritu de Dios.” Él nos enseña un camino que no hubiésemos considerado.


    6)  Mi pequeña, Satanás intentara muchas tácticas para apartar tu corazón de los deseos de Mi corazón. Yo estoy formándolos como Mis guerreros de la gran batalla.

    •  El Señor está formándonos como sus guerreros, para la gran batalla. 

    •  Para ganar una guerra es necesario conocer al enemigo. Conocemos las tácticas del enemigo por medio de las Escrituras, la vida de los santos, las enseñanzas de la comunidad y también de nuestra propia experiencia. 

    •  Más importante aún, es que necesitamos conocer y confiar en el Señor de quien recibimos la fuerza y la dirección.

    Él revelará las mentiras del enemigo y revelará el plan de batalla y como implementarlo en nuestra vida diaria.

    Él nos da auto-conocimiento (nuestros pecados, nuestras debilidades) y también que es lo que Dios quiere que seamos.

    •  Nada de lo antes mencionado, es posible, a menos que estemos abiertos al Espíritu Santo.


    7) Los estoy formando como Mis guerreros de la gran batalla.

    •  Como guerreros debemos enfocarnos en la misión.

    • Almas víctimas están unidas a Cristo en su entrega al Padre.

    •  Guerreros disciplinados: tiempo de levarte, tiempo de orar, la Eucaristía, compartir con la familia, el trabajo, el acompañamiento, tiempo de ir a dormir.

    ___________________

    Ver también:

    «No os conforméis a la mentalidad de este mundo» (Rom 12,2)

    Primera predicación de cuaresma del P. Raniero Cantalamessa (ZENIT – 23 feb. 2018).

    ©Traducción del original italiano Pablo Cervera Barranco.

    ​

    «No os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto» (Rom 12,2).

    ​

    En una sociedad en la que cada uno se siente investido con la tarea de transformar el mundo o la Iglesia, cae esta palabra de Dios que invita a transformarse uno mismo. «No os amoldéis a este mundo»: después de estas palabras habríamos esperado que se nos dijera: «¡Pero transformadlo!»; en cambio nos dice: «¡Sino transformaos!». Transformad, sí, el mundo, pero el mundo que está dentro de vosotros, antes de creer poder transformar el mundo que está fuera de vosotros.

    ​

    Será esta palabra de Dios, sacada de la Carta a los Romanos, la que nos introduzca este año en el espíritu de la Cuaresma. Como desde hace algunos años, dedicamos la primera meditación a una introducción general a la Cuaresma, sin entrar en el tema específico del programa, también por la ausencia de parte del auditorio ocupado en otro lugar en los Ejercicios Espirituales.

    ​

    1. Los cristianos y el mundo

    Demos primero una mirada a cómo este ideal del apartamiento del mundo ha sido comprendido y vivido desde el Evangelio hasta nuestros días. Conviene tener en cuenta siempre las experiencias del pasado si se quieren comprender las necesidades del presente.

    ​

    En los evangelios sinópticos la palabra «mundo» (kosmos) casi siempre se entiende en sentido moralmente neutro. Tomado en sentido espacial, mundo indica la tierra y el universo («Id por todo el mundo»); tomado en sentido temporal, indica el tiempo o el «siglo» (aion) presente. Con Pablo, y más aún con Juan, la palabra «mundo», se carga de una relevancia moral y viene a significar, la mayoría de las veces, el mundo como ha llegado a ser tras el pecado y bajo el dominio de Satanás, «el Dios de este mundo» (2 Cor 4,4). De ahí la exhortación de Pablo de la que hemos partido y aquella, casi idéntica, de Juan en su Primera Carta:

    ​

    « No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo —la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la arrogancia del dinero—, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo» (1 Jn 2, 15-16).

    Todo esto no conduce nunca a perder de vista que el mundo en sí mismo, a pesar de todo, es y seguirá siendo, la realidad buena creada por Dios, que Dios ama y que ha venido a salvar, no a juzgar: «Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,16).

    ​

    La actitud hacia el mundo que Jesús propone a sus discípulos está encerrada en dos preposiciones: estar en el mundo, pero no ser del mundo: «Ya no voy a estar en el mundo —dice dirigido al Padre—; pero ellos están en el mundo […]. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo» (Jn 17,11.16).

    Durante los tres primeros siglos, los discípulos se muestran conscientes de esta posición suya única. La Carta a Diogneto, escrito anónimo de final del siglo II, describe así el sentimiento que los cristianos tenían de sí mismos en el mundo:

    ​

    «Los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por sus costumbres. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento y especulación de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad de hombres. Viven en ciudades griegas y bárbaras, según les cupo en suerte, siguen las costumbres de los habitantes del país, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida y, sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, increíble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña. Igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la mesa en común, pero no el lecho. Viven en la carne, pero no según la carne».

    ​

    Sinteticemos al máximo la continuación de la historia. Cuando el cristianismo se convierte en religión tolerada y luego muy pronto protegida y favorecida, la tensión entre el cristiano y el mundo tiende inevitablemente a atenuarse, porque el mundo ya se ha convertido, o al menos es considerado, «un mundo cristiano». Se asiste así a un doble fenómeno. Por una parte, los grupos de creyentes deseosos de permanecer como sal de la tierra y no perder el sabor, huyen, también físicamente, del mundo y se retiran al desierto. Nace el monacato teniendo como enseña el lema dirigido al monje Arsenio: «Fuge, tasce, quiesce», «Huye, calla, vive retirado».

    ​

    Al mismo tiempo, los pastores de la Iglesia y los espíritus más iluminados tratan de adaptar el ideal del apartamiento del mundo a todos los creyentes, proponiendo una huida no material, sino espiritual del mundo. San Basilio en Oriente y san Agustín en Occidente conocen el pensamiento de Platón sobre todo en la versión ascética que había asumido con el discípulo Plotino. En esta atmósfera cultural estaba vivo el ideal de la fuga del mundo. Sin embargo, se trataba de una fuga, por así decirlo, en vertical, no en horizontal, hacia arriba, no hacia el desierto. Consiste en elevarse por encima de la multiplicidad de las cosas materiales y las pasiones humanas, para unirse a lo que es divino, incorruptible y eterno.

    Los Padres de la Iglesia —los capadocios en primera línea— proponen una ascética cristiana que responde a esta exigencia religiosa y adopta su lenguaje, sin sacrificar nunca a ella, sin embargo, los valores propios del Evangelio. Para empezar, la fuga del mundo inculcada por ellos es obra de la gracia más que del esfuerzo humano. El acto fundamental no está al final del camino, sino en su comienzo, en el bautismo. Por eso, no está reservada a pocos espíritus cultos, sino abierta a todos. San Ambrosio escribirá un tratadito Sobre la huida del mundo, dirigiéndolo a todos los neófitos. La separación del mundo que él propone es sobre todo afectiva: «La fuga —dice— no consiste en abandonar la tierra, sino, permaneciendo en la tierra, en observar la justicia y la sobriedad, en renunciar a los vicios y no al uso de los alimentos».

    ​

    Este ideal de desprendimiento y fuga del mundo acompañará, en formas diversas, toda la historia de la espiritualidad cristiana. Una oración de la liturgia lo resumen en el lema: «Terrena despicare et amare caelestia», «despreciar las cosas de la tierra y amar las del cielo».

    ​

    2. La crisis del ideal de la «fuga mundi»

    Las cosas han cambiado en la época cercana a nosotros. Nosotros hemos atravesado, a propósito del ideal de la separación del mundo, una fase «crítica», es decir, un período en que dicho ideal fue «criticado» y mirado con sospecha. Esta crisis tiene raíces remotas. Comienza —al menos a nivel teórico— con el humanismo del renacimiento que produce el auge del interés y entusiasmo, a veces de matriz paganizante, por los valores mundanos. Pero el factor determinante de la crisis hay que verlo en el fenómeno de la llamada «secularización», que comenzó con la Ilustración y alcanzó su punto álgido en el siglo XX.

    ​

    El cambio más evidente se refiere precisamente al concepto de mundo o de siglo. En toda la historia de la espiritualidad cristiana, la palabra saeculum, había tenido una connotación tendencialmente negativa, o al menos ambigua. Indicaba el tiempo presente sometido al pecado, en oposición al siglo futuro o a la eternidad. Con el paso de pocas décadas, cambió de signo, hasta asumir, en los años ‘60 y ‘70, un significado muy positivo. Algunos títulos de libros que salieron en aquellos años, como El significado secular del Evangelio, de Paul van Buren, y La ciudad secular, de Harvey Cox, ponen en evidencia, por sí solos, este significado nuevo, optimista, de «siglo» y de «secular». Nació una «teología de la secularización».

    ​

    Sin embargo, todo esto ha contribuido a alimentar en algunos un optimismo exagerado respecto del mundo, que no tiene en cuenta suficientemente su otra cara: aquella por la que está «bajo el maligno» y se opone al espíritu de Cristo (cf. Jn 14,17). En un determinado momento nos hemos dado cuenta de que al ideal tradicional de la fuga «del» mundo, se había sustituido, en la mente de muchos (también entre el clero y los religiosos), por el ideal de una fuga «hacia» el mundo, es decir, una mundanización.

    En este contexto se escribieron algunas de las cosas más absurdas y delirantes que jamás se han pasado bajo el nombre de «teología». La primera de ellas es la idea de que Dios mismo se seculariza y se mundaniza, cuando se anula como Dios para hacerse hombre. Estamos ante la llamada «Teología de la muerte de Dios». Existe también una sana teología de la secularización en que ésta no es vista como algo opuesto al Evangelio, sino más bien como un producto de él. Pero no es ésa la teología de la que estamos hablando.

    ​

    Alguien ha hecho notar que las «teologías de la secularización» mencionadas no eran otra cosa que un intento apologético tendente «a proporcionar una justificación ideológica de la indiferencia religiosa del hombre moderno»; eran también «la ideología que las Iglesias necesitaban para justificar su creciente marginación»[1]. Pronto se hizo claro que estábamos en un callejón sin salida; en pocos años no se habló ya casi de teología de la secularización y algunos de sus mismos promotores tomaron distancias.

    Como siempre, tocar el fondo de una crisis es la ocasión para volver a interrogar a la Palabra de Dios «viva y eterna». Escuchamos de nuevo, pues, la exhortación de Pablo: «No os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto».

    ​

    Para el Nuevo Testamento, ya sabemos cuál es el mundo al cual no debemos conformarnos: no el mundo creado y amado por Dios, no los hombres del mundo a los cuales, al contrario, debemos ir siempre al encuentro, especialmente los pobres, los últimos, los que sufren. El «mezclarse» con este mundo del sufrimiento y la marginación es paradójicamente el mejor modo de «separarse» del mundo, porque es ir allí, de donde el mundo huye con todas sus fuerzas. Es separarse del mismo principio que rige el mundo, que es el egoísmo.

    ​

    Detengámonos más bien en el significado de lo que sigue: transformarse renovando lo íntimo de nuestra mente. Todo en nosotros comienza por la mente, por el pensamiento. Hay una máxima de sabiduría que dice:

    ​

    Supervisa los pensamientos porque se convierten en palabras.

    Supervisa las palabras porque se convierten en acciones.

    Supervisa las acciones porque se convierten en costumbres.

    Supervisa las costumbres porque se convierten en tu carácter.

    Supervisa tu carácter porque se convierte en tu destino.

    ​

    Antes que en las obras, el cambio debe realizarse, pues, en el modo de pensar, es decir, en la fe. En el origen de la mundanización hay muchas causas, pero la principal es la crisis de fe. En este sentido, la exhortación del Apóstol no hace

    31 min
  • Perseverancia por medio del Amor a la Cruz – Solo texto
    Perseverancia por medio del amor a la CruzP. Jordi Rivero – 2 Febrero, 2018


    "A scientia crucis [la ciencia de la Cruz] solo se puede obtener cuando uno siente llega a sentir la Cruz radicalmente." — Sta. Benedicta de la Cruz (Edith Stein) del libro Edith Stein and Companions.

    Queridos hermanos y hermanas:

    ​A través de los años, he visto personas que fueron guiadas por el Señor a abrazar una forma de vida que nutría una relación íntima con Él, pero cuando llegó una gran prueba, abandonaron esa forma de vida. Pueden justificarse para evitar las exigencias del amor y aun afirmar que su amor por Cristo no ha cambiado. Si examinamos nuestra propia vida veremos ocasiones en que hemos caído en esa tentación. Por eso San Ignacio nos advierte que en tiempos de tempestad no debemos hacer mudanzas, sino que debemos perseverar en nuestro modo de vida hasta que entremos en un tiempo de calma y consolación.

    El sufrimiento puede eclipsar las bendiciones que recibimos. Nuestra carne desea huir de lo que causa dolor. No nos damos cuenta que el dolor es necesario para liberarnos de muchas cosas que nos dominan y dirigir nuestros corazones hacia Dios. Somos tentados a pensar que podemos igualmente agradar a Dios por otro camino sin cruz. Luego actuamos de prisa, sin un proceso honesto de discernimiento, sin diálogo con aquellos con quienes hemos caminado hasta ahora.

    El único camino hacia la santidad es la perseverancia a través de un amor auténtico que no se arredra ante la cruz. Esta es la sabiduría de la Iglesia desde el principio, como lo testifica la siguiente instrucción a los catecúmenos por San Cirilo de Jerusalén, padre de la Iglesia:

    QUE LA CRUZ SEA TU GOZO TAMBIÉN EN TIEMPO DE PERSECUCIÓN

    De las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo

    (Catequesis 13, 1. 3. 6. 23: PG 33, 771-774. 779. 799. 802)

    Cualquier acción de Cristo es motivo de gloria para la Iglesia universal; pero el máximo motivo de gloria es la cruz. Así lo expresa con acierto Pablo, que tan bien sabía de ello: “En cuanto a mí, líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de Cristo.”

    Fue ciertamente digno de admiración el hecho de que el ciego de nacimiento recobrara la vista en Siloé; pero, ¿en qué benefició esto a todos los ciegos del mundo? Fue algo grande y preternatural la resurrección de Lázaro, cuatro días después de muerto; pero este beneficio le afectó a él únicamente, pues, ¿en qué benefició a los que en todo el mundo estaban muertos por el pecado? Fue cosa admirable el que cinco panes, como una fuente inextinguible, bastaran para alimentar a cinco mil hombres; pero, ¿en qué benefició a los que en todo el mundo se hallaban atormentados por el hambre de la ignorancia? Fue maravilloso el hecho de que fuera liberada aquella mujer a la que Satanás tenía ligada por la enfermedad desde hacía dieciocho años; pero, ¿de qué nos sirvió a nosotros, que estábamos ligados con las cadenas de nuestros pecados?

    En cambio, el triunfo de la cruz iluminó a todos los que padecían la ceguera del pecado, nos liberó a todos de las ataduras del pecado, redimió a todos los hombres.

    Por consiguiente, no hemos de avergonzarnos de la cruz del Salvador, sino más bien gloriarnos de ella. Porque el mensaje de la cruz es escándalo para los judíos, necedad para los griegos, más para nosotros es salvación. Para los que están en vías de perdición es necedad, más para nosotros, que estamos en vías de salvación, es fuerza de Dios. …

    Él no perdió la vida coaccionado ni fue muerto a la fuerza, sino voluntariamente. Oye lo que dice: Soy libre para dar mi vida y libre para volverla a tomar. Fue, pues, a la pasión por su libre determinación, contento con la gran obra que iba a realizar, consciente del triunfo que iba a obtener, gozoso por la salvación de los hombres; al no rechazar la cruz, daba la salvación al mundo. El que sufría no era un hombre vil, sino el Dios humanado, que luchaba por el premio de su obediencia.

    Por lo tanto, que la cruz sea tu gozo no sólo en tiempo de paz; también en tiempo de persecución has de tener la misma confianza, de lo contrario, serías amigo de Jesús en tiempo de paz y enemigo suyo en tiempo de guerra. Ahora recibes el perdón de tus pecados y las gracias que te otorga la munificencia de tu rey; cuando sobrevenga la lucha, pelea denodadamente por tu rey.

    Jesús, que en nada había pecado, fue crucificado por ti; y tú, ¿no te crucificarás por él, que fue clavado en la cruz por amor a ti? No eres tú quien le haces un favor a él, ya que tú has recibido primero; lo que haces es devolverle el favor, saldando la deuda que tienes con aquel que por ti fue crucificado en el Gólgota. –San Cirilo de Jerusalén.

    1 min
  • Conocerse a Si Mismo y a Otros en Cristo y en la Estrategia de Satanás –solo texto

    Conocerse a si mismo y a otros en Cristo y en la Estrategia de Satanás

    Lourdes Pinto, 18 de enero del 2018

     Al ser constantes en nuestra atención y confianza al Señor, incluso en tiempos de prueba, permitimos que el Espíritu Santo nos muestre nuestra debilidad y nuestro pecado, y recibimos el poder de ser uno con Cristo y así vencer al diablo.

    Cómo ganar la batalla contra los demonios

    por San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia.

    Tanto envidian los demonios nuestro bienestar que intentan todo tipo de formas para evitar que disfrutemos de lo que ellos han perdido. Cuando en una batalla los vencemos, o para decirlo mejor, Dios en nosotros los vence, provocan otras batallas para ver si en algún momento encuentran a alguien descuidado para devorar. Cambian sus armas y estrategias, pensando que a los que no pueden superar de una manera, los vencerán en otra.

    La doctrina cristiana nos enseña a ponernos dentro de la más justa voluntad del Señor y sufrir pacientemente lo que Él (Dios) nos envía, sea interior o exterior. Cuando los demonios han visto que, debido a esto, no han podido arruinarnos con astucia, intentan una guerra más abierta: El que antes era un dragón oculto se convierte en un león feroz (véase P 5,8). Ya no tienta en una cosa para terminar en otra, sino que claramente desea hacerse temer y planea alcanzar con el miedo lo que no pudo lograr mediante la astucia. Aquí no será visto como un zorro sino como un león feroz que quiere inspirar miedo con su rugido...

    Cuando un alma, por el amor de Dios que es la vida de la fe, desprecia la prosperidad y la adversidad del mundo, y cree y confía en Dios, a quien no ve, no hay forma de que el demonio entre. Además, la luz de la fe nos enseña a confiar en la misericordia de Dios cuando hay peligros. Si el que está bajo ataque quiere aprovecharse de esta misericordia, puede ganar mucho coraje para luchar contra el demonio, cosa muy necesaria para esta guerra.

    1 min
  • Permanece conmigo, aprendiendo de los misterios gozosos

    Permanece conmigo, aprendiendo de los misterios gozosos

    Lourdes Pinto, 21 de Diciembre.

    Mensaje del Señor a la comunidad AC, Getsemaní, ante la roca (donde Jesús rezó) –11/2/17

    Amor Crucificado ha sido llamada a PERMANECER Conmigo mientras sigo derramando lágrimas por Jerusalén; permanecer Conmigo en mi continua agonía por las almas, para participar Conmigo en la salvación del mundo, eligiendo diariamente recibir el quebranto de las almas que he puesto en sus vidas y sufriendo Conmigo por ellas. El tiempo de la gran destrucción se acerca, muchas almas se perderán, oirán el lamento de Jerusalén en todo el mundo. Tráiganme las almas víctimas para que sufran Conmigo a fin de obtener gracias de conversión para muchas almas, que de lo contrario se perderán. Crean en el poder de sus vidas ocultas sufriendo Conmigo.

    I — LA ANUNCIACIÓN

    • María le da a su FIAT: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho" Lucas 1,38.
    • La vida de María se convierte en su fiat de la Anunciación. Nosotros también dimos nuestro "fiat" en el momento de nuestra alianza en Amor Crucificado ante el Santísimo Sacramento.
    • Después del fiat de María, grandes pruebas, tribulaciones y sufrimientos llenan su vida, sin embargo, ella permanece fiel a su alianza con Dios. Las MDC y los MC, PERMANECEMOS con Cristo al ser fieles diariamente a nuestra alianza de AC. Por lo tanto, de manera regular, debemos leer, reflexionar y examinar nuestras vidas según aquellos a que le dimos el "sí".
    • Debemos permanecer con nuestro Señor diariamente en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, como sus almas víctimas que sufren todo con Él.
    • Debemos permanecer fieles a Cristo en nuestra comunidad de alianza, asistiendo a los cenáculos y permaneciendo en AC incluso cuando no nos apetece, cuando estamos cansados, ocupados con otros proyectos, aburridos, etc.

    II — LA VISITACIÓN

    Camino #20, p.66.

    «Proclama mi alma la grandeza del Señor». Mi pequeña, estas son las palabras de Mi Madre al entrar en la casa de Isabel. Medita estas palabras conmigo. Mi madre vivió su vida en alabanza al Padre. Ella vivió siempre consciente de quién es el Padre. Su alma estaba en un estado constante de sobrecogimiento.

    En el momento de la Encarnación, Mi corazón humano y divino se fusionó haciéndose UNO con el de Mi madre y se consumió en el fuego de amor del Espíritu Santo. Juntos proclamamos la grandeza del Padre.

    Al tener conocimiento de la grandeza y la majestad de Dios, María tenía también conocimiento perfecto de sí misma; por eso afirma que ella es la sierva del Señor.

    Hija Mía, quiero que vivas más profunda y perfectamente en el conocimiento de la grandeza, la majestad y la bondad de Abba, nuestro Padre. Así vivirás más perfectamente como Mi sierva. La sierva perfecta y santa del Señor, María Santísima, es llevada por el Espíritu Santo a servir a su prima Isabel.

    ¿Cómo sabía María los impulsos del Espíritu y supo responder con valor y obediencia, incluso cuando no podía entender completamente la Voluntad de Dios?

    • PERMANECIÓ en silencio, oración y alabanza.
    • 1 Tesalonicenses 5,16-18 "Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús".

    Debemos elegir PERMANECER EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS de nuestras vidas: en trabajos difíciles, relaciones difíciles, tribulaciones: ALABANDO Y DANDO GRACIAS A DIOS porque somos hombres y mujeres, como María, que hemos llegado a conocer personalmente el amor de Dios y, por lo tanto, elegimos vivir en perfecta fe y abandono a su voluntad, presente en cada circunstancia de nuestras vidas.

    Permanecer en LONGANIMIDAD siendo justo y confiando en Dios

    • Longanimidad es un fruto del Espíritu Santo (Gal 5,22-23). Es perseverancia, constancia en las pruebas.
    • Sansón – Jueces 13,2-5, sobre la esposa de Manóa: “era estéril y no tenía hijos. El Ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: “Tú eres estéril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y a dar a luz un hijo. Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no comas nada impuro. Porque concebirás y darás a luz un hijo. La navaja nunca pasará por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel del poder de los filisteos”.
    • Zacarías e Isabel 
    • Lucas 1,6-7 “Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada." 
    • –Lucas 1,13-17 "Pero el Ángel le dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. Él será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto»".
    • ¿Estás viviendo en longanimidad?
    • Ellos respondieron a revelaciones personales de Dios. Zacarías duda y es castigado a quedarse mudo hasta el nacimiento de Juan.
    • Permanece CREYENDO en la Palabra de Dios a través de las revelaciones personales dadas a AC.
    • Nuestra Santísima Madre, José, los padres de Sansón, Elizabeth y Zacarías creyeron el mensaje de Dios y respondieron. Dios usó a Sansón para ayudar a liberar a los israelitas de los filisteos. Él usó a Juan para preparar muchos corazones endurecidos para recibir al Mesías. Nosotros también debemos seguir creyendo que Dios continuará haciendo lo imposible a través de Sus vasos insignificantes. ¡Debemos permanecer en la fe creyendo las promesas que Dios nos ha hecho!

    III — NACIMIENTO DE CRISTO

    • Permanezcan en PAZ, en perfecto auto abandono.
    • Reflexionando sobre la Natividad de Cristo, vemos que nada salió según lo planeado y esperado. No era el plan, el deseo ni la expectativa de san José y María que el Hijo de Dios naciera en un establo maloliente, sucio y frío. También ellos debieron pasar incomodidades y frío. Debieron estar perplejos ante el plan de Dios: "¿Cómo puede Dios querer que su Hijo nazca en tales condiciones?" Sin embargo, permanecieron en paz y en perfecto abandono de la voluntad de Dios. Permanecieron alegres y con una disposición positiva.
    • Jesús permanece con nosotros plenamente presente como en el establo de Belén: en tanta humildad, sencillez, pobreza, silencio y ocultamiento, que pasa desapercibido para el mundo. Solo los corazones humildes, simples y pobres, como los pastores, y los corazones atentos y dóciles, como los Reyes Magos, pueden recibir la gracia de Dios para ver, conocer, amar y adorar a su Dios hecho un bebé. El mundo sigue sin darse cuenta de la presencia de Dios en la Eucaristía y entre nosotros.
    • Jesús permanece con nosotros sin ser percibido, pero a través de la gracia, en oración, nuestra alma puede escuchar su voz silenciosa y nosotros también podemos llegar a conocerlo, amarlo y adorarlo.
    • Dios nos sigue llamando a PERMANECER CON ÉL en Su clamor silencioso, a participar con Él de Su vida oculta de sufrimiento con las almas y por las almas, únicamente por amor. Este llamado de nuestro Señor implica un VERDADERO TRABAJO, sin embargo, es imperceptible y está oculto al mundo. Por lo tanto, nuestra humanidad quiere rechazarlo y encontrar otras “obras” para servir al Señor que sean perceptibles, notadas y admiradas ante los ojos del mundo.

    • Hemos sido elegidos por Dios para ser Sus mártires ocultos de amor, uno con Él en la Eucaristía, para PERMANECER CON ÉL y participar en esta vida oculta que redime almas. Para vivir nuestro fiat como MDC y MC, debemos elegir diariamente PERMANECER CON ÉL EN LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA: horas ante el Santísimo Sacramento, según lo permita nuestra vocación, aprendiendo de la Víctima del Amor, agradeciéndole y adorándolo en Su continuo martirio oculto.

    IV — PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO

    • “...y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos." Lucas 2,35
    • Permanecer con Jesús mientras nuestros corazones son traspasados. ¿Cómo?
    • PERMANECIENDO EN EL DOLOR. Hacemos esto entrando en silencio con nuestro Señor. Nuestra ORACIÓN SILENCIOSA ante el Santísimo Sacramento o en nuestro trabajo en el hogar, en el jardín o en el garaje, debe ser para entrar, a través de una profunda contemplación, en las penas, el quebranto de las almas con las que vivimos. Este profundo y oculto dolor debe consumir nuestros corazones como almas víctimas ocultas, para vivir más y más consumidos en el dolor y el amor del Sagrado Corazón, hasta que se lleve a cabo en nosotros la transformación: ya no vivo yo, sino los sufrimientos y el amor de Cristo viven en mí.
    • Permanecer en las penas de Cristo se convierte en nuestro medio para "orar sin cesar".

    Camino #97, p.278. 

    La oración de sufrimiento puro es la fragancia más dulce que llega y deleita el Corazón de nuestro Padre. Esta es también la oración que produce abundancia de frutos. Esta es la oración que está más unida a la Mía cuando intercedo ante el trono de Mi Padre.

    Por esta razón, el sufrimiento de soledad de Mi Madre produjo y sigue produciendo una lluvia de gracias sobre el mundo. Deseo que las Madres y los Misioneros de la Cruz se perfeccionen en la oración del sufrimiento.


    Este trabajo interior nunca se puede lograr en una vida de constante actividad, agitación y distracciones. En tal vida, inmediatamente nos DESCONECTADOS DEL DOLOR, y cuando estamos desconectados del dolor, estamos desconectados de Cristo. El Señor nos ha dicho constantemente que el martirio oculto del corazón, como uno con Él y María, tiene el poder de Dios, un poder que puede penetrar las tinieblas de Satanás y devolver a la vida los corazones muertos. Dios está preparando y levantando a su ejército para la batalla decisiva. Nos hemos alistado en su ejército con nuestro "fiat". Esta es nuestra identidad en Cristo; Esta es nuestra misión y trabajo. CUALQUIER MINISTERIO EN EL QUE ESTAMOS DEBE FLUIR DE NUESTRA VIDA INTERIOR COMO ALMAS VÍCTIMAS, OCULTAS EN LA VIDA EUCARÍSTICA DE JESÚS.


    La cadena de corazones traspasados 

    Camino 129, p. 346.

    El flujo de Mi Sangre se intensifica a través de Mi Cuerpo, la Iglesia. El triunfo de Mi sacrificio de amor se cumplirá por medio de Mi Cuerpo, la Iglesia.

    Mi Madre es Esposa e Iglesia, imítenla. Ella —UNA con Mi Cuerpo— unió sus lágrimas a Mi Preciosa Sangre y de esta manera redimió almas conmigo. Ustedes están llamados a hacer lo mismo. A través de ustedes, que son Mi Cuerpo, la gracia salvadora de Mi Preciosa Sangre entrará en todos los corazones que estén abiertos. Por lo tanto, pequeños Míos, súfranlo todo conmigo para que muchos puedan entrar en el redil de Mi Sagrado Corazón. Deben convertirse en la cadena de corazones traspasados que romperá la cadena de tinieblas y esclavitud. Tráiganme muchas almas víctimas.

    V — JESÚS ENCONTRADO EN EL TEMPLO

    • ¿Cómo pudo Dios permitir que sus padres sufrieran en agonía durante tres días?
    • Muchas veces, nosotros tampoco entendemos por qué Dios está permitiendo ciertos sufrimientos en nuestras vidas: “¿Por qué Dios me dio este trabajo si es un desastre? ¿Por qué Dios me está permitiendo sufrir cáncer, enfermedad de Lyme u otras enfermedades? ¿Por qué Dios permitió que quedara limitado a una silla de ruedas o a una cama, siendo aún joven? ¿Por qué mi hijo tiene trastornos mentales graves que no parecen estar sanando? ... "
    • Sin embargo, como María y José, estamos llamados a
    • Permanecer en paz
    • Seguir confiando cuando tampoco entendemos los caminos de Dios.
    • Permanecer en la esperanza de que Dios haga que todas las cosas sean para un mayor bien.
    • Permanecer en el amor mientras elegimos sufrir todo con Cristo, abrazados a Él.
    • En resumen, aprendemos de la Sagrada Familia, a través de los Misterios Gozosos, que PERMANECER significa que nosotros:
    • Permanecemos fieles a nuestra alianza de AC.
    • Permanecemos en silencio, oración y alabanza.
    • Permanecemos en confiando en Dios en cada circunstancia de nuestras vidas.
    • Permanecemos con Jesús en su vida oculta, humilde, simple, silenciosa, imperceptible, pobre.
    • Permanecemos en alegría y con actitud positiva.
    • Permanecemos en la adoración eucarística.
    • Permanecemos en el dolor de nuestros corazones traspasados ​​con el corazón traspasado de Jesús.
    • Permanecemos en paz, confianza, esperanza y amor cuando no entendemos los caminos de Dios.

    29 min
  • Ternura en misericordia

    Ternura en Misericordia

    Lourdes Pinto, 5 de octubre, 2017

    La Luz de Jesucristo es el Amor que Sufre Todo. – Mensaje del Señor a AC, # 88, Camino p. 243.

    Jesús, en el primer párrafo, explica lo que significa la "luz de Jesucristo". Él nos explica cómo nos ama:

    • Solo el amor irradia la luz de Dios, porque Su luz es amor. La luz de Jesucristo es amor que sufre por todos y con todos. El amor en el dolor y la tristeza; Amor que entra en el quebranto de la humanidad y lo recibe en Sí mismo, para sanarnos y restaurarnos en Dios. El Amor que recibe nuestras heridas y las lleva sobre Su cuerpo para sanarnos con el bálsamo de Su ternura con misericordia. Esta es la Luz del mundo. Esto es Amor, el Verbo Encarnado.

    ​Podemos concluir que la Luz del mundo es el Amor - Jesucristo. Él nos ama sufriendo por cada uno de nosotros y con cada uno de nosotros. Es un amor que está dispuesto a permanecer en el dolor y las penas. Es un amor que entra en cada uno de nosotros y recibe nuestras heridas y quebrantos sobre Su carne y nos sana con Su TIERNA MISERICORDIA.

    En la segunda parte de esta enseñanza, Jesús nos explica cómo nos CONVERTIMOS en Su Luz para el mundo. Debemos amar como Él lo hace, solo de esta manera somos verdaderamente Sus seguidores, porque Él vino a mostrarnos El Camino - ¡Él es El Camino!

    • Recibe Mis llagas, el pecado, el quebranto y la opresión de tus hermanos, para que puedas irradiar Mi luz en la oscuridad. Esto es amor. El amor del mundo es egoísta y egocéntrico, pero el amor de Dios es abnegado. #88

    ​Filipenses 2,1-11

    Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, 2 les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. 3 No hagan nada por rivalidad o vanagloria, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. 4 Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. 5 Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús. 6 Él, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: 7 al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, 8 se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. 9 Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, 10 para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, 11 y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor».

    ​

    La única manera en que podemos tener el mismo amor y ser de una mente que cada uno adquiera la misma mente (actitud) de Cristo Jesús. San Pablo es muy específico sobre la mente de Cristo:

    1. “Se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor” - Él viene a sufrir por todos y con todos. Como siervo, Él recibe nuestras heridas en Su Cuerpo y Él nos da Su ternura en misericordia.

    2. “Se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte en una cruz”. "Aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer." (Hebreos 5: 8). La verdadera humildad nos lleva, como Jesús, a aceptar el sufrimiento, porque SOLO de esta manera podemos aceptar la Voluntad de Dios y seguir a Cristo a la Cruz.

    El Señor, a través del Camino Sencillo, nos pide una cosa: "Súfrelo todo Conmigo", "Lloren conmigo". Él no nos pide que resolvamos los problemas de todos ni que cambiemos a nadie, sino solamente permanecer con Él sufriendo con Él. Sin embargo, esta única súplica tan sencilla - la sed del Corazón de Dios- se vuelve tan difícil para nosotros. ¿Por qué? Porque ser transformados en Amor requiere que no sólo suframos con Jesús, sino que elijamos amar con "TERNURA EN MISERICORDIA", porque podríamos sufrir sin amor tal como sufren muchos, ¡pero Cristo tiene sed de VÍCTIMAS DE AMOR!

    ¿Qué significa amar con la ternura de Dios en misericordia?

    "Si alguno quiere venir en pos de Mí, que se niegue a sí mismo, tome cada día su cruz y Me siga" (Lucas 9:23).

    1–. Primero, debo negarme a mi mismo y hacer lo que me es más difícil.

    Negarme y no actuar con resentimiento, ira, frustración, desaliento ...

    Negarme mis deseos de escapar, de retirarse, de absorberme en la televisión, el alcohol, el trabajo, en mis equipos electrónicos, en los medios de comunicación social u otras distracciones...

    Negar las pasiones de mi carne - chismes, promiscuidad, impurezas, habladuría, ir de compras, el poder, la riqueza, el prestigio,

    Negarnos a nosotros mismos = vaciar nuestro ego. 

    2–. Debo, como Jesús, humillarme, convirtiéndome en el siervo de las personas más difícil de amar. Debo elegir servirles con "ternura en la misericordia". Como Jesús, recibo en mi corazón sus heridas y quebrantos, y, a través de las facultades de mis manos, mi mirada y mis palabras, derramo el amor de Cristo sobre ellos.


    Ternura, –El Camino, p.289.

    "Cuando estábamos en tinieblas y en sombras de muerte, Dios reveló Su entrañable misericordia. La Palabra vino a nosotros en carne humana, Su toque y Su mirada revelan la ternura de Dios, que Él no nos negó a causa de nuestros pecados".

    ​Yo le causo sufrimiento a Cristo por causa de mis pecados, pero Él elige amarme con Su ternura en misericordia. Jesús se deleita en nuestro arrepentimiento, pero detesta nuestro orgullo y duplicidad (hipocresía). Sin embargo, aún en nuestro orgullo, Él aún elige amarnos en ternura esperando pacientemente nuestra transformación en amor.

    ​

    El Camino, p. 290

    ¿Quién sigue siendo tierno mientras le tratan con ofensas y rechazos?


    El Camino, p. 292

    La ternura tiene el poder de derretir los corazones más endurecidos y orgullosos. Al recibir el amor de Dios en nuestros corazones, nuestra identidad como hijos e hijas amados se restaura. La ternura de Dios sana, la caricia de Dios desinfecta y limpia nuestras heridas, la ternura de Dios trae paz, serenidad y descanso a los afligidos, a los cansados y a los sedientos de amor.

    ​

    # 106, Camino pág. 294

    Tienen que elegir amar a los más difíciles de amar. Siempre deben elegir el amor, la paciencia y la ternura y nunca ceder a la ira y al resentimiento.

    ​

    El Señor ordena a Sus discípulos: "Tomad vuestra cruz CADA DÍA"

    • Estas palabras de Jesús siguen siendo abstractas para nosotros hasta que elegimos amar a los más difíciles de amar y en las situaciones más difíciles de nuestras vidas.

    • La cruz se vive diariamente a través de las continuas espinas y traspasos que recibimos de los hombres, mujeres y niños heridos, rotos y oprimidos en nuestras vidas, y que nos infligimos nosotros mismos.

    • Estas situaciones y personas difíciles SON LA VOLUNTAD DE DIOS en nuestras vidas. Son la gracia de Dios para transformarnos en Sus hostias vivas - AMOR, y los medios para participar en la redención de las almas.

    • Ejemplo: una hermana me dice: "Ya no voy a hablar más; he intentado hablar durante años y nada ha cambiado".

    Esta es una oportunidad para DESPERTAR, para entrar en la VERDAD - no tengo la capacidad de cambiar a nadie, y todos esos años de intentarlo, incluso con las mejores intenciones, estaban arraigados en mi control, mi orgullo, mis planes, mis sueños, mis expectativas, todo en el "yo". Este momento de conciencia puede llevarnos a escoger entre dos caminos:

    1) Vivir con gran resentimiento, amargura, ira, dolor, miedos ... lo cual conduce al aislamiento, a la separación y división.

    2) Entregarnos a la VOLUNTAD DE DIOS eligiendo aceptar estas almas como son - mi "Cristo Roto". Elegir diariamente llevar mi Cruz CON Cristo en Su ternura en misericordia, creyendo que esto trae la misericordia de Abba sobre la humanidad.


    Del libro, Caminando por valles oscuros, Sabiduría aprendida por un sacerdote en el Gulag:1

    "Solo la fe me permitía ver a Dios presente en toda circunstancia; solo la fe me permitía penetrar en el misterio de su gracia salvífica, no cuestionándolo, sino cooperando plenamente con él tal y como Dios pedía. Era entonces cuando, en distinta medida y con distintos grados de éxito, los atisbos de su providencia gobernándolo todo despejaban las dudas y los temores que se hallaban siempre a las puertas de la mente. Por el método de ensayo y error aprendí que, si quería conservar mi paz y mi alegría interiores, debía recurrir constantemente a la oración, a los ojos de la fe, a una humildad que me permitiera darme cuenta de lo poco que importaban mis esfuerzos y de lo mucho que dependía de la gracia de Dios incluso en la oración y para mi propia fe. Nada de esto ocurrió fácilmente, porque yo no era un espíritu desprovisto de cuerpo. El hambre me distraía, los interrogatorios me ofuscaban, el dolor de cada una de mis articulaciones gastadas por un largo día ártico de trabajo agotador me dejaban totalmente extenuado y abatido. Es mucho más fácil ver el papel redentor del dolor y el sufrimiento en el plan divino cuando no se están padeciendo. Pero fue solo luchando contra esos sentimientos como llegó el crecimiento. Cada victoria sobre el desaliento aumentaba el coraje del espíritu; cada éxito –por efímero que fuese– a la hora de descubrir la mano de Dios detrás de todo hacía más fácil recuperar el sentido de sus fines en un nuevo día de trabajo aparentemente carente de sentido, penoso y lleno de sufrimiento. Día tras día, aprendí a experimentar en una u otra medida el poder de Dios manifestado en el misterio de la Pasión. El sufrimiento y el dolor iban incluidos en el sacrificio de la Pasión necesario para salvar a las almas."

    ​

    3. Yo, como uno con Cristo crucificado, soy OBEDIENTE y permanezco en la cruz siendo uno con Jesús en Su sacrificio de amor.

    Elijo vivir en el GEMIDO SILENCIOSO de Jesús en la Eucaristía.


    El Señor nos dice: "Te necesito", –# 109. p. 301

    Mi alma llora sin cesar. Mi copa se desborda con Mis lágrimas. Mis queridos hijos se están perdiendo para toda la eternidad. Como una madre se lamenta por su hijo muerto, yo lloro por mis hijos muertos, muertos en el pecado. Les necesito, Mi remanente fiel, para salvarlos del engaño de Satanás. Les necesito, Mi remanente santo, para sufrir y llorar Conmigo, para que la misericordia de Dios, nuestro Padre, pueda salvarlos. Ustedes son Mi Cuerpo. Mis ojos han de traspasar la oscuridad por medio de sus ojos. Mis manos han de sanar a las multitudes por medio de sus manos. Mis pies han de ir hasta los confines del mundo proclamando Mi mensaje de amor y misericordia por medio de ustedes. Mis palabras de vida eterna han de ser proclamadas por los labios de ustedes.

    El fuego de Mi Sagrado Corazón ha de extenderse por medio de los corazones de ustedes, consumidos en Mí en el fuego apasionado del amor. Levanta, pequeña Mía, a Mis víctimas de amor para que comience la Nueva Evangelización.

    ​

    Debo recordar a menudo, cómo en mi orgullo, el Señor eligió continuar amándome esperando por mí pacientemente para responder a Sus infinitos actos de amor tierno. Él sufrió, y continúa sufriendo mi quebranto, porque no he sido aún completamente recreado en Amor. Él clama por mí, oculto y silencioso ante el trono de Abba, obteniendo gracias de conversión y transformación para mí, pero solo me permite sentir Su tierna sonrisa, escuchar Sus alentadoras palabras de amor y apoyo y sentir Sus caricias. Nunca he sentido que Jesús me rechace por mi quebrantamiento. Nunca he sentido que Jesús se alejara de mí, ni se diera por vencido conmigo. 

    ​

    Así es como debo vivir como Su esposa - Su víctima de amor. Oculta y silenciosa en lo profundo de mi corazón, vivo llorando y sufriendo el quebrantamiento de las almas que se me dan, pero debo contemplar a cada una de ellas con la tierna sonrisa de Cristo, acariciarlos con la dulzura del toque de Cristo y hablar con ellos palabras de aliento, apoyo y verdad y solo dar autoconocimiento si sus corazones están abiertos a recibirlo.

    ¡El TRABAJO DIARIO de cada MDC y MC debe ser PERMANECER abrazado a nuestro amor crucificado en su llanto SILENTE por las almas y dar toda su ternura en misericordia! 


    1-Versión española del libro: He leadeth Me, por Walter J. Ciszek Sj.

    49 min

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Jesús desea hacernos UNO con Él en Su amor. Nos dice: "Súfrelo todo Conmigo. Ya no somos dos sino UNO en Mi sacrificio de amor". Jesús esta formando a Su Cuerpo, Su remanente fiel para estos tiempos…