La presencia de Jesús en una mesa lo cambiaba todo, y de paso escandalizaba a todos. Algunos percibían ese escándalo de una manera positiva, sin embargo, la religión organizada siempre vio en Jesús una amenaza. ¿Será la intención de Jesús que su iglesia siga replicando el ejemplo que él nos dejó? ¿Será posible que nosotros hoy podamos ser agentes de cambio y escándalo como lo fue Jesús? Nosotros creemos que sí.