El amor propio está desgastado, ha sufrido el uso y el abuso en redes sociales, memes, y conversaciones de pasillo, puedo decir que se ha trivializado.
El amor propio no es un mandato social, no es una obligación, no es un deber, es más bien una decisión que tomas día a día porque hace parte de un proceso que dura toda la vida. Si bien el amor es una fuerza poderosa y un sentimiento, la verdad es que no es etéreo, ya que lo puedes aterrizar y convertir en algo tangible a través de las acciones que te llevarán a sanar.
El amor propio también es fluctuante, hay días en que serás más valiente, otros días te derrumbarás. El amor propio no es perfección, pues eres más humana que divina, sin embargo, es una garantía de que te va a ir mejor que a aquellas personas que han elegido el rechazo a sí mismas, que no se conocen y que han negado sus emociones. Es una especie de salvavidas en un mar de confusiones.
Amarte debería ser obvio y en teoría fácil, sin embargo no lo es, porque desde muy pequeñas nos han enseñado a fijarnos en los defectos y a tratarnos con dureza, porque pensamos que es sinónimo de fortaleza, cuando la realidad es que aporreamos a la persona que siempre ha estado allí, a nosotras mismas.
Como dije al inicio, amarse es una decisión, así como te has autosaboteado, así mismo puedes confiar en ti. Así como te has dado palo, así mismo puedes perdonarte. Si en el pasado te has hecho daño o has permitido que te hagan daño, ahora puedes elegir poner límites y darte amor.
Si quieres construir un amor propio robusto te invito a participar en mi taller https://www.valeriadebotas.com/taller-de-autoestima y también puedes seguirme en https://www.instagram.com/valeriadebotas/