Hay momentos en los que el ruido desaparece…
y lo único que queda… eres tú.
Después de la culpa no siempre llegan respuestas.
A veces llega el vacío.
Días sin dirección.
Pensamientos que no se detienen.
El silencio incomoda.
No confirma. No explica. No justifica.
Pero revela.
En este episodio, Ángel Nocturno se enfrenta a uno de los estados más difíciles de habitar:
el momento en el que ya no hay voces externas…
y solo queda la verdad interna.
Porque en el ruido puedes esconderte.
Pero en el silencio… no hay dónde huir.
A veces, el mayor acto de poder no es hablar…
es no responder.
Desde el Umbral…
donde la luz y la oscuridad dejan de ser bandos
y se convierten en decisiones.
Ángel Nocturno permanece.