Anish Kapoor trabaja con la materia más pesada para abrir una experiencia que no pesa: vacío, silencio, vértigo. Entre espejos que devoran el mundo, negros que parecen tragarse la luz y máquinas que disparan cera como si fuera una herida, su obra convierte la forma en portal. La pregunta que deja es simple e inquietante: ¿qué parte de nosotros se asoma cuando el arte nos ofrece un agujero perfecto para mirar hacia adentro?