Después de aquel discurso volvimos a nuestras casas. Corrían rumores de que en Cáceres, donde se estaba celebrando el Womad, la reunión había sido multitudinaria.
Luego llegaron noticias de Madrid. Algunas personas de las que habían acudido a la Puerta del Sol decidieron permanecer allí. Acamparon, resistieron.
El ejemplo de Madrid fue seguido poco después en Badajoz y en otras muchas poblaciones de España. Las acampadas llenaron calles y plazas.
Al principio los medios nacionales quisieron ignorar lo que estaba pasando. No pudieron: los medios internacionales se hicieron eco. Pronto las noticias de las acampadas aparecieron en los periódicos a ambos lados del Atlántico.
Habíamos despertado. De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste.