
Sign up to save your podcasts
Or


Esta semana volví a jugar a las once de la noche. Otra vez. Y otra vez salí con esa sensación difícil de explicar: el cuerpo cansado, pero la cabeza en paz. Buenas vibraciones. De las que te hacen pensar que igual todavía queda algo ahí dentro.
No sé cuánto durará, ni si se repetirá siempre así, pero hay algo en el fútbol que tira de nosotros sin pedir permiso. Como si, en algún sitio, nunca nos hubiéramos ido del todo.
Y mientras eso siga pasando, mientras siga saliendo del campo con esa sensación… voy a volver. Aunque sea tarde. Aunque sea cansado. Aunque sea solo por recordar quién fui y quién sigo siendo cuando rueda la pelota.
By Jacinto ElaEsta semana volví a jugar a las once de la noche. Otra vez. Y otra vez salí con esa sensación difícil de explicar: el cuerpo cansado, pero la cabeza en paz. Buenas vibraciones. De las que te hacen pensar que igual todavía queda algo ahí dentro.
No sé cuánto durará, ni si se repetirá siempre así, pero hay algo en el fútbol que tira de nosotros sin pedir permiso. Como si, en algún sitio, nunca nos hubiéramos ido del todo.
Y mientras eso siga pasando, mientras siga saliendo del campo con esa sensación… voy a volver. Aunque sea tarde. Aunque sea cansado. Aunque sea solo por recordar quién fui y quién sigo siendo cuando rueda la pelota.