El que abre y nadie puede cerrar, el que cierra y nadie puede abrir, nos ha abierto una puerta. Pero aunque tengamos poca fuerza nos es necesario no negar nuestra fe, para que nadie nos quite la corona.
El que abre y nadie puede cerrar, el que cierra y nadie puede abrir, nos ha abierto una puerta. Pero aunque tengamos poca fuerza nos es necesario no negar nuestra fe, para que nadie nos quite la corona.