Esta semana nos adentraremos en el enfado para hallar las claves que nos ayuden a gestionarlo, porque difícilmente lo podemos evitar, nuestra misión es aprender a canalizarlo.
El enfado es lícito y natural. Tenemos derecho a enfadarnos, pero lo que no es nada saludable es permitir que se desboque y nos haga estallar de manera desmesurada. No podemos permitirnos quedarnos en un estado donde el enfado sea el protagonista. Ello afectará de forma directa a nuestro sistema fisiológico y cognitivo, quedándonos atrapados en una vorágine de emociones y pensamientos negativos que nos impedirán avanzar.
Te invitamos a escuchar la primera #meditación de las cinco que sūryāya ofrece a sus suscriptores esta semana. Te acercará a esa emoción tan tóxica que resulta necesario que aprendamos a gestionar porque, aunque tenemos derecho a enfadarnos, no podemos permitirle que avance sin control. Sat Nam