No solo es posible cargarnos con lo que el mundo coloca en nuestra espalda, sino que también podemos hacerlo cuando no manejamos sabiamente lo que el mismo Dios pone en nuestras manos.
No solo es posible cargarnos con lo que el mundo coloca en nuestra espalda, sino que también podemos hacerlo cuando no manejamos sabiamente lo que el mismo Dios pone en nuestras manos.