Ayer le comentaba el rechazo de Claudia Sheinbaum al peritaje de la empresa noruega DNV que su gobierno contrató, sobre las causas del desplome de la Línea 12 del Metro, hace un año, y que la podría colapsar.
Y es que desconoció el reporte final sobre la causa-raíz de aquella tragedia que dejó un saldo de 26 muertos, un centenar de heridos y medio millón de personas sin ese transporte, un conflicto ahora político en el que aparece con Marcelo Ebrard, ambos en la carrera por la presidencia.
Ayer, con Ciro Gómez Leyva, su secretario de Movilidad, Andrés Lajous, dijo que DNV siembra el tema del mantenimiento, y que frente a un problema de construcción, como causante, -sentenció- ¿qué tiene que ver el mantenimiento?
Sobre ese caso hablé en Radio Fórmula con su secretario de gobierno, Martí Batres. Me dijo que el reporte no señala la causa-raíz del desplome, que DNV cambió la metodología y que lo rechazaron por no especificar las causas que, señaló, estuvieron en el diseño y la construcción, no en la supervisión ni en el mantenimiento, de lo que la empresa noruega, digo yo, se ha limitado a unas líneas sin salir a dar la cara.
La clave de este caso está en ese reporte final, que desconocemos, y que es necesario transparentar para dejar en claro qué dijo DNV sobre la causa-raíz del derrumbe de la Línea 12, que Claudia Sheinbaum rechazó, y dejar todo claro para que el colapso no la colapse y que cada quién asuma sus responsabilidades, penales, civiles y políticas