Una gran parte de los tópicos y clichés que construyen la imagen del comercio local consiguen el efecto contrario al deseado: alejar a una buena parte de los consumidores, emprendedores y trabajadores que necesitamos para que el sector pueda afrontar los muchos retos que tiene por delante.
Algunos ejemplos son esa visión de negocio tradicional, transmitido de generación en generación o lo absorbente de una actividad que requiere de esfuerzos poco compatibles con la familia o el tiempo libre. Algo parecido pasa con supuestas fortalezas como iluminar las calles o ser el psicólogo del barrio.
Llevo tiempo dándole vueltas a este tema y lo desarrollaré en dos episodios. En este primero presentaré los clichés más habituales y analizaré cómo afecta negativamente a la capacidad de conectar con potenciales consumidores, emprendedores y trabajadores.