Hoy vivimos en un planeta relativamente frío, con grandes masas de hielo permanentes en los polos. Sin embargo, durante la era de los dinosaurios y hasta hace unos 34 millones de años, la Tierra era muy diferente: predominaba un mundo “invernadero”, con temperaturas globales más cálidas y sin glaciares permanentes. Un nuevo estudio internacional, publicado en Nature Communications y en el que participa la investigadora de la Universidad de Zaragoza y del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) Laia Alegret, catedrática de Paleontología, analiza cómo reaccionó la vida marina ante uno de los grandes cambios climáticos de la historia de la Tierra: el paso de ese planeta cálido a otro más frío., hace 34 millones de años. Tal y como explica Alegret en Ágora, este estudio analiza más de 40.000 registros de microfósiles procedentes de 161 localidades de todo el mundo. Su complejidad ha impulsado el desarrollo de un nuevo método analítico basado en inteligencia artificial, por parte de la Universidad de Nanjing. Los resultados indican que las aguas profundas – y la vida que habitaba en ellas- se vieron menos afectadas por los cambios climáticos que las aguas someras durante este periodo.