La humedad de las lluvias persistentes de este arranque de año provocará un aumento de la vegetación: es más combustible para los incendios este verano, aunque esa humedad también dificulta la propagación de las llamas. Es lo que defiende la directora general de Gestión Forestal en funciones, Ana Oliván, que asegura que la situación actual no tiene por qué ser mala, sino más bien al contrario.