Enero está dejando acumulaciones de nieve por encima de la media en la provincia de Huesca, lo que incrementa el riesgo de aludes. Por ejemplo, en Astún-Candanchu, hay más de dos metros y medio de nieve acumulada y en Formigal-Panticosa, casi tres metros. Jesús Revuelto, geógrafo e investigador del Instituto Pirenaico de Ecología, ha explicado que la península ibérica tiene mucha variabilidad climática. Por eso, es habitual que haya años con mucha nieve y otros con escasas precipitaciones. Las nevadas se combinan con episodios de fuerte viento, lo que aumenta el riesgo de aludes.