Está predica nos muestra una parábola, un pasaje de la escritura en donde nos enseña que cada uno de nosotros somos esos árboles y lo que deberíamos preguntarnos es si estamos llevando fruto.
Esa parábola nos muestra que muchas veces seguimos pecando y no cambiamos nuestra manera de vivir, año tras año seguimos en lo mismo y a pesar de seguir en lo mismo, Dios nos sigue dando una oportunidad y vuelve a nosotros a buscar fruto. Debemos tratar de ser mejores y cambiar nuestra naturaleza, nuestro viejo hombre.