En esta prédica aprendimos que el bautismo en el Espíritu Santo significa ser incorporados a Cristo y formar parte de Su cuerpo. Todo aquel que ha nacido de nuevo y ha creído en Jesús es parte de la iglesia, aunque muchos no comprendan plenamente esta verdad.
En el libro de los Hechos, el Espíritu Santo se manifestó con poder para confirmar que Jesús es el Hijo de Dios y para que el Evangelio fuera proclamado con autoridad. El propósito principal no fue solo la manifestación de señales, sino que las personas escucharan el mensaje, se arrepintieran y fueran añadidas a la iglesia.
Jesús prometió no dejarnos solos, y el Espíritu Santo vino para permanecer, guiar y fortalecer a los creyentes conforme a la voluntad soberana de Dios.