
Sign up to save your podcasts
Or


En la prédica de hoy reflexionamos sobre una pregunta profunda: ¿a quién honramos más, a Dios o a nuestros hijos? A través del ejemplo de Elí, vemos cómo Dios declara que él honró más a sus hijos que al Señor, al no confrontar su pecado ni poner límites claros.
El problema no fue amar a los hijos, sino colocarlos por encima de Dios. Cuando se justifica el pecado, se evita la corrección o se teme perder el afecto de los hijos, el orden se rompe y el nombre de Dios es deshonrado. Esto no solo afecta al hogar, sino también al testimonio delante de otros.
Dios nos llama a ponerlo en primer lugar, porque solo cuando Él ocupa el centro, la familia puede caminar en verdad, obediencia y propósito.
By Dr. David Rodriguez5
44 ratings
En la prédica de hoy reflexionamos sobre una pregunta profunda: ¿a quién honramos más, a Dios o a nuestros hijos? A través del ejemplo de Elí, vemos cómo Dios declara que él honró más a sus hijos que al Señor, al no confrontar su pecado ni poner límites claros.
El problema no fue amar a los hijos, sino colocarlos por encima de Dios. Cuando se justifica el pecado, se evita la corrección o se teme perder el afecto de los hijos, el orden se rompe y el nombre de Dios es deshonrado. Esto no solo afecta al hogar, sino también al testimonio delante de otros.
Dios nos llama a ponerlo en primer lugar, porque solo cuando Él ocupa el centro, la familia puede caminar en verdad, obediencia y propósito.