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Cerca de 900 personas han sido detenidas este fin de semana en los graves disturbios ocurridos tras la segunda victoria consecutiva del PSG en la Champions. Además, por desgracia, un joven ha muerto y casi dos centenares de policías han resultado heridos en unos incidentes que ya se produjeron el año pasado pero que esta vez han sido todavía más violentos.
Hay muchos lamentos, muchas palabras huecas diciendo que esto no es deporte y que los responsables serán castigados, pero lo cierto es que asusta e inquieta la imagen de París en llamas. No es una situación nueva, ya se vivió una situación terrorífica en 2022 cuando numerosos aficionados madridistas que habían ido a ver la final en la que jugaba su equipo sufrieron robos en Saint-Denis, en lo que se convirtió en un escenario distópico en el que los bárbaros actuaban con total impunidad.
París ha sido el epicentro del vandalismo una vez más, pero los saqueos se han producido en 15 ciudades de toda Francia. Resulta incómodo para muchos abordar el tema de frente, pero hay que analizar con prudencia dónde se producen principalmente los altercados y quiénes son los que atemorizan a la población y a las propias fuerzas de seguridad, hasta el punto de que el Gobierno termine por recomendar a la gente que no salga de sus casas.
La marginación y el desarraigo en muchos barrios, la falta de referencias culturales y morales comunes, el individualismo salvaje y el fracaso del sistema educativo, son factores de este fenómeno que ni la sociedad ni el Estado pueden dejar de abordar antes de que sea tarde.
By COPECerca de 900 personas han sido detenidas este fin de semana en los graves disturbios ocurridos tras la segunda victoria consecutiva del PSG en la Champions. Además, por desgracia, un joven ha muerto y casi dos centenares de policías han resultado heridos en unos incidentes que ya se produjeron el año pasado pero que esta vez han sido todavía más violentos.
Hay muchos lamentos, muchas palabras huecas diciendo que esto no es deporte y que los responsables serán castigados, pero lo cierto es que asusta e inquieta la imagen de París en llamas. No es una situación nueva, ya se vivió una situación terrorífica en 2022 cuando numerosos aficionados madridistas que habían ido a ver la final en la que jugaba su equipo sufrieron robos en Saint-Denis, en lo que se convirtió en un escenario distópico en el que los bárbaros actuaban con total impunidad.
París ha sido el epicentro del vandalismo una vez más, pero los saqueos se han producido en 15 ciudades de toda Francia. Resulta incómodo para muchos abordar el tema de frente, pero hay que analizar con prudencia dónde se producen principalmente los altercados y quiénes son los que atemorizan a la población y a las propias fuerzas de seguridad, hasta el punto de que el Gobierno termine por recomendar a la gente que no salga de sus casas.
La marginación y el desarraigo en muchos barrios, la falta de referencias culturales y morales comunes, el individualismo salvaje y el fracaso del sistema educativo, son factores de este fenómeno que ni la sociedad ni el Estado pueden dejar de abordar antes de que sea tarde.