En la sección 'Curiosidades de la Historia’ del programa 'Herrera en COPE', la historiadora y experta en Historia del Arte, Ana Velasco, ha desvelado ante la comunicadora Sofía Buera el hallazgo de un cuadro de Velázquez perdido hasta la fecha. Se trata de un retrato del conde-duque de Olivares vestido con armadura militar, que se cree que fue pintado poco después de la llegada del pintor a la corte de Felipe IV en Madrid.
Según ha explicado Velasco, la obra ha sido descubierta por Salvador Salor Pons, director del Detroit Institute of Arts y especialista en el pintor sevillano. Hace unos años, Salor Pons encontró documentación relativa a este cuadro en el Archivo Secreto del Vaticano y, el año pasado, pudo verlo en un taller de restauración en Madrid a petición de una familia, confirmando que se trataba de uno de los Velázquez perdidos. El retrato data del período 1624-1626, una época en la que el artista pintó a varios miembros de la corte tras su llegada desde Sevilla.
La importancia del cuadro, según la historiadora, reside en que ofrece una imagen diferente de la que se tiene del conde-duque de Olivares, mostrándolo más como militar que como hombre de estado. Este cambio en la representación se debió a la llegada a Madrid de un familiar del papa Barberini. "Le encargan a Velázquez que haga una serie de retratos, entre los que se incluye, por supuesto, del nuncio italiano y del propio conde-duque, para intercambiarlos y establecer relaciones diplomáticas", ha detallado Velasco.
Este no es el primer Velázquez desconocido que sale a la luz. La experta ha recordado que el pintor "no es muy conocido fuera de España hasta el siglo XIX", cuando fue descubierto por pintores como Manet. La razón, ha explicado, es que existen pocas obras suyas fuera de España, por lo que su fama internacional no despegó hasta la llegada de viajeros extranjeros tras la Guerra de la Independencia.
Velasco ha relatado un curioso episodio ocurrido en 1845, cuando un librero inglés llamado John Sner creyó haber encontrado un Velázquez perdido en una subasta: el retrato del príncipe de Gales, quien viajó a Madrid para intentar casarse con la hija de Felipe IV. "Escribió un libro, lo defiende, la gente se le echa encima", pero finalmente "el cuadro se pierde en las nubes del tiempo, no hay ni una sola fotografía", ha narrado la historiadora. El hallazgo provocó un gran escándalo con pleitos y demandas, y Sner murió en la pobreza.
En años más recientes, otros cuadros se han sumado al legado del pintor. Como ha señalado Ana Velasco, "en los últimos años se han encontrado algunos". Por ejemplo, en 2009 se atribuyó un retrato de Felipe IV en el MET, y existen otras obras tempranas de su etapa sevillana que están siendo revisadas. "El catálogo de las obras de Velázquez va ampliándose", ha afirmado la experta.
Durante la conversación en 'Herrera en COPE', Ana Velasco ha revelado una faceta menos conocida del artista: su gran aspiración no era la pintura, sino la nobleza. En el siglo XVII, ha explicado, se pensaba que "el trabajo envilecía", y el objetivo era alcanzar un estatus nobiliario.
Impulsado por su suegro y maestro, Velázquez llegó a Madrid y prosperó en la corte. "Velázquez realmente no quería ser pintor, porque nadie quería ser pintor en aquella época", ha sentenciado Velasco. En 1623 consiguió el cargo de pintor del rey y, gracias a su amistad con Felipe IV, fue acumulando títulos como ujier de cámara, alguacil de casa y corte, ayuda del guardarropa y, finalmente, aposentador de palacio.
Su mayor anhelo se cumplió en 1658, cuando fue nombrado caballero de la orden de Santiago. Este nombramiento le concedió la hidalguía, "la gran aspiración de todas las personas que estaban ahí", ha comentado Velasco. Como símbolo de este estatus, se pintó la característica cruz roja sobre su autorretrato en 'Las Meninas', que ya estaba terminado.
Sin embargo, estos cargos de alta responsabilidad también tuvieron un alto coste. Según la historiadora, "probablemente llevaron a Velázquez a la muerte". En 1660, tras el agotador trabajo de organizar el enlace entre la infanta María Teresa y Luis XIV en Fuenterrabía, el pintor cayó enfermo de viruela y murió poco después, siendo enterrado con los honores de caballero.
Al final de la sección, Velasco ha mencionado que en la época se consideraba el retrato del papa Inocencio X como su mejor obra, tanto que el propio pontífice exclamó que era "demasiado realista". No obstante, para la experta, el cuadro más importante es 'Las Hilanderas' por su reivindicación del trabajo intelectual. Por su parte, la comunicadora Sofía Buera ha confesado que su obra preferida es 'el Cristo de Velázquez'.