Desde muy pequeño, Armando Gómez aprendió el valor del trabajo: “vendía pays en la calle, trabajé de repartidor, en la imprenta; tuve muchos trabajos y me dieron las herramientas para que no me dé miedo nada”, señala.
Desde muy pequeño, Armando Gómez aprendió el valor del trabajo: “vendía pays en la calle, trabajé de repartidor, en la imprenta; tuve muchos trabajos y me dieron las herramientas para que no me dé miedo nada”, señala.