En este episodio de El Disparadero, nos situamos en esa grieta necesaria entre la fe de Virginia Woolf y la sospecha de Susan Sontag frente a las consecuencias de las guerras. Nos preguntamos: ¿qué hacemos con el dolor de los demás? Hablamos de la guerra, sí, pero sobre todo de la resistencia. Hablamos de la guerra, sí, pero sobre todo de quienes se negaron a que el horror fuera invisible: el "sin sentido" de Goya , el duelo eterno de Käthe Kollwitz , la audacia de Lee Miller y la militancia de Gerda Taro.
Desde la maleta de Agustí Centelles hasta la arquitectura del silencio de Nicolás Combarro y el compromiso de Manu Brabo. Terminamos en el presente más crudo: la provocación de Eugenio Merino y las "pedagogías de la guerra" de Roman Khimei y Yarema Malashchuk.
Pero porque sabemos que el arte también es el lugar donde refugiarse, nos asomamos a la fragilidad de Ángeles Pérez, al color indomable de Menchu Gal y al universo onírico de Ana Juan. Nos perdemos en las calles de Helen Levitt, en la aguda lucidez de la primera retrospectiva de Saul Steinberg en España y en esa cirugía poética, tan urgente como necesaria, con la que María Gimeno está reescribiendo el canon para devolvernos a todas las que faltaban.
El arte no detiene los conflictos, pero sí la indiferencia.