Yinela Piranga es artesana en el municipio Florencia, en el departamento de Caquetá. Tiene 35 años y, desde niña, como es tradición coreguaje, teje la fibra de la palma de cumare, herencia que recibió de su abuela. La ‘Palma de oro’, como la apoda su pueblo, le dio vida a este oficio que se mantiene vigente con la fuerza de su madre, quien formó la asociación Taller Coreguaje, de donde salió la marca Masi Pai, que significa ‘Gente Sabia’. La microempresa comercializa sus artesanías y promueve el conocimiento ancestral del pueblo indígena.