Familiares de los dirigentes gremiales y de oposición, encarcelados en tiempo electoral, lograron visitar por cuarta vez a los prisioneros del régimen, después de más de 40 días sin verlos. Al cronista deportivo Miguel Mendoza le continúan negando la comunicación con su hija Alejandra, de siete años, y ha perdido unas 20 libras en más de seis meses de encierro.