Aunque el anuncio de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo de reformar las leyes y la Constitución para penalizar con prisión a cadena perpetua surgió tras una violación y femicidio contra dos niñas de una comunidad de Mulukukú, en el Caribe Norte de Nicaragua, este 15 de septiembre, durante el acto oficial por el 199 aniversario de la Independencia de Centroamérica, el tirano destapó su verdadero propósito.
Ortega usó 38 minutos para despotricar contra la oposición, a quienes acusó de criminales, asesinos, cobardes, vendepatrias y torturadores, y al referirse al caso que ha usado como pretexto para reformar la sanción penal, apenas dijo que «hay que fortalecer el sistema de justicia del país» para castigar «crímenes mayores como estos que se han cometido contra estas niñas allá en el norte de nuestro país», sin siquiera hacer mención del caso en específico. En cambio, durante toda su perorata dejó claro que la verdadera pretensión es usar la nueva ley como una bayoneta contra quienes se le opongan.