La dictadura Ortega-Murillo, irritada, rompió relaciones con la FAO por presentar un informe en el que aseguran que el 20% de la población padece hambre y que algunos solo tienen para hacer, con dificultad, un solo tiempo de comida. La FAO fue tachada de injerencista y expulsada de Nicaragua después de más de cuatro décadas apoyando programas de desarrollo en el país.