En esta tierra, en este mundo, en la vida cotidiana, podemos ver la bondad del Señor, quien nos ayuda y nos alienta, y además provee para cada necesidad que tenemos.
Cuando enfrentamos una desgracia, solemos pensar que no hay solución.
Sin embargo, tenemos que creer que Dios, quien es bueno y fiel, nos tiene preparado algo bueno detrás de la aflicción.