Pasado el tiempo de Navidad, aun nos queda el tiempo de asimilar todo lo recibido, como una fructífera digestión que llega después de una buena comida. "Hemos sido hechos partícipes de la generación del Verbo" (S. León Magno). Eso nos lleva a la adoración, el asombro, la fe, la alegría, la paz y la esperanza.