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Para quienes no pueden ver el video, este es un breve resumen del contenido de mi publicación...
Los videos ASMR han ganado una popularidad masiva en los últimos años, convirtiéndose en una tendencia cultural en plataformas como YouTube, TikTok y Twitch. Este fenómeno se basa en la creación de contenido audiovisual que busca desencadenar una sensación de relajación, hormigueo o calma en el espectador mediante sonidos suaves, susurros, movimientos lentos o estímulos visuales específicos. La tendencia comenzó con videos caseros de personas susurrando o manipulando objetos, y ha evolucionado hacia producciones más elaboradas que abarcan una amplia variedad de estilos y temáticas.
El atractivo del ASMR radica en su capacidad para ofrecer una experiencia sensorial única, a menudo descrita como un "cosquilleo cerebral" que ayuda a reducir el estrés, la ansiedad o el insomnio. Los creadores, conocidos como ASMRtists, utilizan micrófonos de alta sensibilidad para capturar sonidos detallados, como el roce de un pincel, el golpeteo de uñas, el crujido de papel o el susurro de palabras reconfortantes. Los videos más populares incluyen roleplays (simulaciones de situaciones como una consulta médica o una sesión de spa), sonidos de objetos cotidianos, comida (como el mukbang ASMR) o incluso narraciones relajantes. Aunque en la actualidad, podemos encontrar videos como estos:
La audiencia global del ASMR es diversa, abarcando desde jóvenes que buscan relajarse tras un día estresante hasta personas que lo usan como herramienta para conciliar el sueño o mejorar su enfoque. Estudios científicos han comenzado a explorar los efectos del ASMR, sugiriendo que puede activar regiones del cerebro asociadas con la relajación y el bienestar, aunque no todos los espectadores experimentan la respuesta sensorial. La tendencia también ha generado debates sobre su naturaleza, con algunos considerándolo terapéutico y otros percibiéndolo como extraño o incluso incómodo.
En términos de evolución, el ASMR ha trascendido los videos tradicionales para integrarse en la cultura pop, con colaboraciones de celebridades, parodias y hasta campañas publicitarias que incorporan elementos ASMR para captar atención. La personalización es clave: los creadores experimentan con triggers (estímulos) específicos para satisfacer gustos variados, desde sonidos minimalistas hasta escenarios narrativos complejos.
Sin embargo, la tendencia no está exenta de críticas. Algunos cuestionan la saturación del mercado o la comercialización excesiva, mientras que otros señalan la falta de regulación en afirmaciones sobre beneficios terapéuticos. A pesar de esto, el ASMR sigue creciendo, impulsado por una comunidad global que encuentra en estos videos una forma de conexión emocional y alivio en un mundo acelerado. La tendencia refleja un interés más amplio por el bienestar mental y las experiencias sensoriales, consolidándose como un fenómeno cultural duradero.
El auge de los videos ASMR y otras tendencias digitales pone en relieve un problema creciente: la dependencia de la inteligencia artificial (IA) para generar tráfico, seguir tendencias y maximizar monetización puede estar sofocando la creatividad y generando frustración entre los creadores de contenido. La IA, con su capacidad para analizar datos masivos, identificar patrones y optimizar contenido para algoritmos, ha transformado la forma en que se produce y consume contenido en plataformas como YouTube, TikTok o Instagram. Sin embargo, su uso indiscriminado plantea riesgos que hacen necesario reflexionar sobre cómo y por qué nos medimos con ella.
Las plataformas digitales premian la visibilidad, y la IA es una herramienta poderosa para lograrlo. Los creadores utilizan algoritmos para determinar qué temas, formatos o palabras clave generarán más clics, vistas o interacciones. En el caso del ASMR, la IA puede sugerir qué "triggers" son más populares o qué duración de video maximiza la retención.
Esto lleva a una producción masiva de contenido optimizado, pero a menudo homogéneo, donde los creadores se sienten presionados a seguir fórmulas predecibles en lugar de experimentar con ideas originales. La creatividad, que debería ser un espacio de libertad y exploración, se ve limitada por la necesidad de complacer algoritmos que priorizan lo viral sobre lo auténtico.
Esta dinámica genera frustración porque los creadores, especialmente los nuevos o independientes, enfrentan una competencia feroz en un entorno donde el éxito parece depender más de descifrar el algoritmo que de ofrecer algo único. La presión por producir contenido constante para mantenerse relevantes, combinada con la incertidumbre de si un video "funcionará", puede agotar emocionalmente.
Además, la IA a veces fomenta la repetición de tendencias saturadas, como ciertos estilos de ASMR que se replican hasta el cansancio, lo que reduce la diversidad y hace que los creadores sientan que su voz se pierde en un mar de contenido similar.
Medirnos con el uso de la IA implica reconocer que, aunque es una herramienta valiosa para entender audiencias y optimizar alcance, no debe convertirse en el único motor de la creación. Depender exclusivamente de ella para generar tráfico o monetización puede deshumanizar el proceso creativo, reduciendo el arte a una serie de métricas.
Los creadores necesitan espacio para arriesgarse, fallar y experimentar sin la presión de cumplir con las expectativas algorítmicas. Esto es especialmente relevante en el ASMR, donde la conexión emocional con la audiencia es fundamental: un video auténtico, aunque menos "optimizado", puede resonar más que uno diseñado solo para viralidad, como estos videos:
https://x.com/markgadala/status/1934641960863600994
Por otro lado, la monetización impulsada por IA puede generar una carrera hacia el fondo, donde los creadores sacrifican calidad por cantidad. Las plataformas recompensan la frecuencia y el engagement, lo que lleva a algunos a producir contenido sin pasión, solo para mantener ingresos. Esto no solo agota a los creadores, sino que también puede alienar a las audiencias, que perciben la falta de autenticidad. La frustración crece cuando los creadores sienten que su trabajo se convierte en una mercancía en lugar de una expresión personal.
En última instancia, medirnos con la IA requiere un equilibrio: usarla como una herramienta para informar, pero no para dictar. Los creadores deben priorizar su visión artística y bienestar mental, incluso si eso significa desafiar las tendencias dominantes o aceptar un crecimiento más lento.
En un mundo donde el ASMR y otras formas de contenido buscan conectar emocionalmente, la creatividad genuina sigue siendo el diferenciador más poderoso. Regular el uso de la IA no solo protege la salud mental de los creadores, sino que también asegura que el contenido digital siga siendo diverso, innovador y salido de nuestro cerebro.
Creo que hasta aquí llegaré con mi reflexión personal el día de hoy. Gracias por acompañarme en este video de principio a fin. Quiera mi Creador y Sustentador permitirnos a mi esposo y a mí compartir en una nueva oportunidad que nos sea otorgada la vida.
Un fuerte abrazo y que tengas un excelente día, con paz por todo rincón.
Hasta pronto.
By RebeJumperPara quienes no pueden ver el video, este es un breve resumen del contenido de mi publicación...
Los videos ASMR han ganado una popularidad masiva en los últimos años, convirtiéndose en una tendencia cultural en plataformas como YouTube, TikTok y Twitch. Este fenómeno se basa en la creación de contenido audiovisual que busca desencadenar una sensación de relajación, hormigueo o calma en el espectador mediante sonidos suaves, susurros, movimientos lentos o estímulos visuales específicos. La tendencia comenzó con videos caseros de personas susurrando o manipulando objetos, y ha evolucionado hacia producciones más elaboradas que abarcan una amplia variedad de estilos y temáticas.
El atractivo del ASMR radica en su capacidad para ofrecer una experiencia sensorial única, a menudo descrita como un "cosquilleo cerebral" que ayuda a reducir el estrés, la ansiedad o el insomnio. Los creadores, conocidos como ASMRtists, utilizan micrófonos de alta sensibilidad para capturar sonidos detallados, como el roce de un pincel, el golpeteo de uñas, el crujido de papel o el susurro de palabras reconfortantes. Los videos más populares incluyen roleplays (simulaciones de situaciones como una consulta médica o una sesión de spa), sonidos de objetos cotidianos, comida (como el mukbang ASMR) o incluso narraciones relajantes. Aunque en la actualidad, podemos encontrar videos como estos:
La audiencia global del ASMR es diversa, abarcando desde jóvenes que buscan relajarse tras un día estresante hasta personas que lo usan como herramienta para conciliar el sueño o mejorar su enfoque. Estudios científicos han comenzado a explorar los efectos del ASMR, sugiriendo que puede activar regiones del cerebro asociadas con la relajación y el bienestar, aunque no todos los espectadores experimentan la respuesta sensorial. La tendencia también ha generado debates sobre su naturaleza, con algunos considerándolo terapéutico y otros percibiéndolo como extraño o incluso incómodo.
En términos de evolución, el ASMR ha trascendido los videos tradicionales para integrarse en la cultura pop, con colaboraciones de celebridades, parodias y hasta campañas publicitarias que incorporan elementos ASMR para captar atención. La personalización es clave: los creadores experimentan con triggers (estímulos) específicos para satisfacer gustos variados, desde sonidos minimalistas hasta escenarios narrativos complejos.
Sin embargo, la tendencia no está exenta de críticas. Algunos cuestionan la saturación del mercado o la comercialización excesiva, mientras que otros señalan la falta de regulación en afirmaciones sobre beneficios terapéuticos. A pesar de esto, el ASMR sigue creciendo, impulsado por una comunidad global que encuentra en estos videos una forma de conexión emocional y alivio en un mundo acelerado. La tendencia refleja un interés más amplio por el bienestar mental y las experiencias sensoriales, consolidándose como un fenómeno cultural duradero.
El auge de los videos ASMR y otras tendencias digitales pone en relieve un problema creciente: la dependencia de la inteligencia artificial (IA) para generar tráfico, seguir tendencias y maximizar monetización puede estar sofocando la creatividad y generando frustración entre los creadores de contenido. La IA, con su capacidad para analizar datos masivos, identificar patrones y optimizar contenido para algoritmos, ha transformado la forma en que se produce y consume contenido en plataformas como YouTube, TikTok o Instagram. Sin embargo, su uso indiscriminado plantea riesgos que hacen necesario reflexionar sobre cómo y por qué nos medimos con ella.
Las plataformas digitales premian la visibilidad, y la IA es una herramienta poderosa para lograrlo. Los creadores utilizan algoritmos para determinar qué temas, formatos o palabras clave generarán más clics, vistas o interacciones. En el caso del ASMR, la IA puede sugerir qué "triggers" son más populares o qué duración de video maximiza la retención.
Esto lleva a una producción masiva de contenido optimizado, pero a menudo homogéneo, donde los creadores se sienten presionados a seguir fórmulas predecibles en lugar de experimentar con ideas originales. La creatividad, que debería ser un espacio de libertad y exploración, se ve limitada por la necesidad de complacer algoritmos que priorizan lo viral sobre lo auténtico.
Esta dinámica genera frustración porque los creadores, especialmente los nuevos o independientes, enfrentan una competencia feroz en un entorno donde el éxito parece depender más de descifrar el algoritmo que de ofrecer algo único. La presión por producir contenido constante para mantenerse relevantes, combinada con la incertidumbre de si un video "funcionará", puede agotar emocionalmente.
Además, la IA a veces fomenta la repetición de tendencias saturadas, como ciertos estilos de ASMR que se replican hasta el cansancio, lo que reduce la diversidad y hace que los creadores sientan que su voz se pierde en un mar de contenido similar.
Medirnos con el uso de la IA implica reconocer que, aunque es una herramienta valiosa para entender audiencias y optimizar alcance, no debe convertirse en el único motor de la creación. Depender exclusivamente de ella para generar tráfico o monetización puede deshumanizar el proceso creativo, reduciendo el arte a una serie de métricas.
Los creadores necesitan espacio para arriesgarse, fallar y experimentar sin la presión de cumplir con las expectativas algorítmicas. Esto es especialmente relevante en el ASMR, donde la conexión emocional con la audiencia es fundamental: un video auténtico, aunque menos "optimizado", puede resonar más que uno diseñado solo para viralidad, como estos videos:
https://x.com/markgadala/status/1934641960863600994
Por otro lado, la monetización impulsada por IA puede generar una carrera hacia el fondo, donde los creadores sacrifican calidad por cantidad. Las plataformas recompensan la frecuencia y el engagement, lo que lleva a algunos a producir contenido sin pasión, solo para mantener ingresos. Esto no solo agota a los creadores, sino que también puede alienar a las audiencias, que perciben la falta de autenticidad. La frustración crece cuando los creadores sienten que su trabajo se convierte en una mercancía en lugar de una expresión personal.
En última instancia, medirnos con la IA requiere un equilibrio: usarla como una herramienta para informar, pero no para dictar. Los creadores deben priorizar su visión artística y bienestar mental, incluso si eso significa desafiar las tendencias dominantes o aceptar un crecimiento más lento.
En un mundo donde el ASMR y otras formas de contenido buscan conectar emocionalmente, la creatividad genuina sigue siendo el diferenciador más poderoso. Regular el uso de la IA no solo protege la salud mental de los creadores, sino que también asegura que el contenido digital siga siendo diverso, innovador y salido de nuestro cerebro.
Creo que hasta aquí llegaré con mi reflexión personal el día de hoy. Gracias por acompañarme en este video de principio a fin. Quiera mi Creador y Sustentador permitirnos a mi esposo y a mí compartir en una nueva oportunidad que nos sea otorgada la vida.
Un fuerte abrazo y que tengas un excelente día, con paz por todo rincón.
Hasta pronto.