En este episodio desarrollo, con un enfoque más técnico y psicológico, la primera Luna Llena del 2026: ocurre el 3 de enero en el grado 13 de Cáncer y funciona como “marcador” del tono emocional con el que inicia el año. Explico qué es una Luna Llena en términos astrológicos (oposición Sol–Luna) y por qué se vive como un momento de claridad, culminación y revelación: lo que venía latente se ilumina, lo que estaba contenido busca salida, y lo que ya no sostiene pide cierre.
Luego encuadro el eje central de esta lunación: Cáncer–Capricornio, es decir, la tensión entre necesidad de refugio, pertenencia y seguridad emocional (Cáncer) y estructura, responsabilidad, límites y realidad (Capricornio). No es una Luna “suave”: mientras la Luna activa Cáncer, el cielo opuesto se carga con una concentración en Capricornio (Sol, Venus, Marte y Mercurio), lo que traduce la experiencia en una consigna muy concreta: sentir no alcanza; hay que ordenar, pero ordenar sin sentir termina rompiendo por dentro.
Un punto clave del episodio es la lectura de Venus en conjunción al Sol (Venus “combusta”): trabajo la idea de que asuntos venusinos —amor, valor personal, deseo, placer, vínculos— entran en un período de revisión interna. No es “mal amor”; es amor bajo examen. Y eso puede traer preguntas incómodas pero útiles: ¿esto me nutre o me cuesta identidad? ¿esto es deseo o necesidad? ¿estoy eligiendo o sobreviviendo?
A esa intensidad le sumo el amplificador: la Luna Llena en conjunción a Júpiter en Cáncer, que expande la experiencia emocional. En términos prácticos, lo emocional se vuelve más grande, más evidente y más difícil de ignorar: aumenta la sensibilidad, la memoria afectiva, la nostalgia y la percepción de “falta” o “anhelo de hogar” (hogar literal o interno). Si Capricornio es el CEO del sistema, Cáncer es el niño que le apaga la compu cuando ya no da más.
Un tramo importante del episodio es somático: explico cómo, con Cáncer activado y Júpiter amplificando, el cuerpo puede manifestar lo que no se verbaliza. Se describen señales típicas en estómago y digestión (acidez, nudos, digestión pesada, hambre emocional o falta de apetito), pecho/zona torácica (opresión, respiración corta, tristeza o nostalgia “sin causa”), retención de líquidos/sistema linfático (hinchazón, pesadez), y cansancio emocional (fatiga intensa, necesidad de dormir más). La lógica simbólica es clara: el cuerpo habla cuando la psique se calla.
Finalmente, cierro llevando esta lectura a lo aplicable: propongo la integración como un equilibrio maduro entre ambos polos (Cáncer–Capricornio): contenerte sin aislarte, poner límites sin endurecerte, cuidarte sin infantilizarte, y construir sin traicionarte. Y dejo planteado el tramo “signo por signo”/por casas como herramienta práctica para ubicar dónde se activa el proceso en cada carta: qué área pide cierre emocional, qué estructura hay que redefinir y qué decisión madura te está pidiendo el inicio del 2026.
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