Responsabilizarnos de nosotros mismos, supera el hacernos responsables de nuestros actos: implica la responsabilidad emocional. Asumir nuestras emociones, sin desbordamientos innecesarios. Pero tampoco sumidos en el ocultamiento o la negación. Una cosa es que tú sientas o no emociones; algo muy diferente a la represión o la sobre exposición. Solo cuando aceptamos sentir lo que debemos de sentir, podemos salir adelante en el día.