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PADRE JOHN KENNY
Mateo 8, 1–4
Cuando Jesús bajó del monte,
lo seguía una gran multitud.
Entonces se acercó un leproso,
se postró ante Él y le dijo:
“Señor, si quieres, puedes limpiarme.”
Jesús extendió la mano, lo tocó y dijo:
“Quiero. Queda limpio.”
Y al instante quedó limpio de su lepra.
Jesús le dijo:
“No se lo digas a nadie;
ve a presentarte al sacerdote
y ofrece la ofrenda que mandó Moisés,
para que les sirva de testimonio.”
By Piedras VivasPADRE JOHN KENNY
Mateo 8, 1–4
Cuando Jesús bajó del monte,
lo seguía una gran multitud.
Entonces se acercó un leproso,
se postró ante Él y le dijo:
“Señor, si quieres, puedes limpiarme.”
Jesús extendió la mano, lo tocó y dijo:
“Quiero. Queda limpio.”
Y al instante quedó limpio de su lepra.
Jesús le dijo:
“No se lo digas a nadie;
ve a presentarte al sacerdote
y ofrece la ofrenda que mandó Moisés,
para que les sirva de testimonio.”