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PADRE JOHN KENNY
Lucas 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a contarle a Jesús lo sucedido con unos galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.
Jesús les respondió:
—¿Piensan ustedes que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos porque padecieron semejante desgracia? Les aseguro que no; y si ustedes no se convierten, todos perecerán de manera semejante.
¿O piensan que aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé eran más culpables que todos los habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no; y si ustedes no se convierten, todos perecerán de manera semejante.
Y les contó esta parábola:
—Un hombre tenía una higuera plantada en su viña y fue a buscar fruto en ella, pero no encontró ninguno. Entonces dijo al viñador:
«Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?».
Pero el viñador respondió:
«Señor, déjala todavía este año. Voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás».
PADRE LUCAS TENIER MACHADO
Lucas 12, 54-59
En aquel tiempo, Jesús decía a la gente:
—Cuando ustedes ven que una nube aparece por el poniente, inmediatamente dicen: «Va a llover», y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, dicen: «Hará calor», y así sucede.
¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo es que no saben interpretar el tiempo presente?
¿Por qué no juzgan por ustedes mismos lo que es justo?
Cuando vayas con tu adversario ante el juez, procura llegar a un acuerdo con él mientras van de camino; no sea que te lleve ante el juez, el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.
Yo te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
PADRE DIEGO PAEZ
Lucas 12, 49-53
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
—He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla!
¿Piensan que he venido a traer paz a la tierra? Les digo que no, sino división. Porque de ahora en adelante, en una familia de cinco, estarán divididos: tres contra dos y dos contra tres. Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.
PADRE JOHN KENNY
Lucas 12, 39-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
—Comprendan que si el dueño de una casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que entraran en su casa. Así también ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo imaginen vendrá el Hijo del hombre.
Pedro le preguntó:
—Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?
El Señor respondió:
—¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien su amo ha puesto al frente de su servidumbre para darles a su debido tiempo la ración de trigo? Dichoso ese servidor si su amo, cuando llegue, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si ese servidor piensa: «Mi amo tarda en llegar», y comienza a golpear a los criados y a las criadas, a comer, beber y embriagarse, el día menos pensado y a la hora menos esperada llegará su amo, lo castigará severamente y lo pondrá entre los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no se prepara ni hace lo que él quiere, recibirá muchos golpes. Pero el que, sin conocerla, hace algo que merece castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; y al que mucho se le confió, más se le pedirá.
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Lucas 12, 35-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
—Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Sean como aquellos hombres que esperan a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y llame.
Dichosos aquellos servidores a quienes su señor encuentre vigilando cuando llegue. Les aseguro que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentarse a la mesa y se acercará a servirles.
Y si llega a medianoche o de madrugada y los encuentra así, dichosos serán aquellos servidores.
PADRE JOHN KENNY
Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, uno de la multitud le dijo a Jesús:
—Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.
Jesús le contestó:
—Amigo, ¿quién me ha puesto como juez o árbitro entre ustedes?
Y añadió:
—Cuídense de toda clase de avaricia, porque aunque uno tenga mucho, su vida no depende de sus bienes.
Después les propuso esta parábola:
—Había un hombre rico cuyas tierras habían producido una gran cosecha. Y se puso a pensar: «¿Qué haré? No tengo dónde guardar mi cosecha».
Entonces se dijo: «Haré esto: derribaré mis graneros, construiré otros más grandes y guardaré allí todo mi trigo y mis bienes. Y me diré a mí mismo: “Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y disfruta”».
Pero Dios le dijo:
«¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién quedará todo lo que has acumulado?».
Así es el que acumula riquezas para sí mismo, pero no se hace rico ante Dios.
PADRE LUCAS TENIER MACHADO
Mateo 22, 15-21
En aquel tiempo, los fariseos se reunieron para ver cómo podían hacer que Jesús dijera algo que les diera motivo para acusarlo.
Le enviaron entonces algunos de sus discípulos, junto con unos partidarios de Herodes, para decirle:
—Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con verdad el camino de Dios, sin dejarte influir por nadie, porque no te fijas en las apariencias de las personas. Dinos, pues, ¿qué opinas? ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?
Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo:
—¡Hipócritas! ¿Por qué quieren ponerme una trampa? Enséñenme la moneda con la que pagan el impuesto.
Ellos le presentaron una moneda de plata.
Jesús les preguntó:
—¿De quién es esta imagen y el nombre que aparece aquí?
Ellos respondieron:
—Del César.
Entonces Jesús les dijo:
—Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
Al oír esto, quedaron sorprendidos y, dejándolo allí, se fueron.
PADRE DIEGO PAEZ
Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
—Les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, también el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero al que me niegue delante de los hombres, yo lo negaré delante de los ángeles de Dios.
A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.
Cuando los lleven ante las sinagogas, los magistrados y las autoridades, no se preocupen por cómo defenderse o qué decir. El Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que conviene decir.
PADRE JOHN KENNY
Lucas 12, 1-7
En aquel tiempo, miles de personas se reunieron alrededor de Jesús, hasta el punto de atropellarse unas a otras. Jesús comenzó a hablar primero a sus discípulos:
—Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que hayan dicho en la oscuridad se escuchará a plena luz, y lo que hayan susurrado al oído dentro de las casas se proclamará desde las azoteas.
A ustedes, mis amigos, les digo: no tengan miedo de los que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Yo les mostraré a quién deben tener miedo: teman a aquel que, después de quitar la vida, tiene poder para arrojar al infierno. Sí, les digo: a ese teman.
¿No se venden cinco gorriones por dos monedas? Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos. Incluso tiene contados los cabellos de su cabeza. Por tanto, no tengan miedo: ustedes valen más que muchos gorriones.
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Lucas 11, 47-54
En aquel tiempo, Jesús dijo:
—¡Ay de ustedes, porque construyen los sepulcros de los profetas que sus padres mataron! De este modo son testigos de lo que hicieron sus padres y están de acuerdo con ellos. Por eso dice la Sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán».
Así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo: desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.
¡Ay de ustedes, maestros de la ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! Ustedes no han entrado y a los que querían entrar se lo han impedido.
Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo insistentemente y a hacerle muchas preguntas, tratando de hacerlo hablar sobre muchas cosas, para encontrar algún motivo para acusarlo.
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