PADRE GUSTAVO GODINEZ
Juan 20, 1–18
El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido removida.
Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo y les dijo:
“Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto.”
María se quedó afuera, junto al sepulcro, llorando.
Mientras lloraba, se inclinó hacia el sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco.
Ellos le preguntaron:
“Mujer, ¿por qué lloras?”
Ella respondió:
“Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.”
Dicho esto, se volvió y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Él.
Jesús le dijo:
“Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”
Ella, pensando que era el jardinero, respondió:
“Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto.”
Jesús le dijo:
“¡María!”
Ella se volvió y exclamó:
“¡Rabbuní!”, que significa Maestro.
Jesús le dijo:
“No me retengas, porque todavía no he subido al Padre.
Ve a mis hermanos y diles:
‘Subo a mi Padre y Padre de ustedes, a mi Dios y Dios de ustedes.’”
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos:
“He visto al Señor.”