En el imaginario colectivo estadounidense del siglo XX, pocos nombres evocan con tanta
inmediatez la idea del héroe de guerra como el de Audie Leon Murphy. Al concluir la
Segunda Guerra Mundial en 1945, este joven texano de apenas veinte años había recibido
33 condecoraciones militares, incluida la Medalla de Honor del Congreso (Medal of
Honor), la distinción más alta del ejército de Estados Unidos. Su rostro apareció en las
portadas de Life y Time. Hollywood lo reclutó antes de que incluso hubiera desempacado
su uniforme. Su autobiografía, To Hell and Back (1949), se convirtió en un best seller y
luego en una de las películas de guerra más taquilleras de la década de 1950