En la tercera temporada de Lucifer, Lucifer intenta averiguar quién lo secuestró y le devolvió las alas, descubriendo que detrás está el enigmático teniente Marcus Pierce, quien en realidad es Caín, el primer asesino bíblico condenado a la inmortalidad; mientras Lucifer y Chloe siguen acercándose emocionalmente, Pierce inicia una relación con ella para intentar romper su maldición, lo que provoca celos y confusión en Lucifer; al mismo tiempo, Charlotte Richards recupera sus recuerdos celestiales y busca redención, pero es asesinada por Caín, lo que impulsa a Amenadiel a llevar su alma al Cielo; finalmente, Lucifer mata a Caín aceptando su propia oscuridad, y en el último momento Chloe ve su verdadero rostro demoníaco, quedando en shock al descubrir que todo era real.