Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

Download on the App Store

Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland episodes

  • Cuatro palabras que funcionan
    «Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá» (Marcos 11:24)

    Creer. Ésa es la clave para todo lo perteneciente al reino de Dios. Es la manera en que nos conectamos al poder del Dios todopoderoso. La mayoría de nosotros lo sabe, pero pocos sabemos con exactitud cómo hacerlo. Desconocemos cómo ponerlo en práctica.

    En realidad es más sencillo de lo que nos imaginamos. Es tan fácil como decir: "Yo creo que recibo".

    Algo sucede en tu espíritu cuando dices esas palabras. No entiendo cómo, pero es así. No comprendo cómo es que mi sistema digestivo sabe qué hacer cuando trago algo, pero lo hace. Sólo ingiero un poco de comida y éste empieza a funcionar. No tengo que provocarlo. No tengo que sentirlo. Simplemente, sucede. Ésa es la manera en la que está diseñado el cuerpo humano.

    Similarmente, cuando te alimentas de las maravillosas promesas de Dios y las "ingieres" en tu espíritu al decir "Yo creo que recibo", la fe es liberada. No tienes que provocarlo, ni tienes que sentirlo. Simplemente sucede. El espíritu regenerado está diseñado de esa manera.

    Cuando repites con tu boca en forma continua: "Creo que recibo mi sanidad", o "creo que mis necesidades económicas son suplidas", y luego citas los pasajes bíblicos que respaldan esas confesiones, la fe se libera para atraer el poder que suple esas necesidades.

    Como dice el Dr. Kenneth Hagin, necesitas "mantener encendido el interruptor de la fe". Tanto Gloria como yo hemos descubierto que confesar en voz alta la frase: "Yo creo que recibo", es una manera de mantenerlo encendido. Lo decimos cuando oramos. Lo declaramos al alabar a Dios. Lo decimos al leer la Palabra.

    Lo declaramos especialmente en el momento en que debemos enfrentar las tinieblas, cuando parece que no estamos recibiendo nada de nada. Cuando todo parece que va de mal en peor, lo confesamos en voz más alta: ¡Yo creo que recibo!

    ¿Quieres activar hoy tu fe? Entonces, haz de estas cuatro palabras las más importantes de tu vocabulario. Confiésalas todos los días. Pronto descubrirás, al igual que nosotros… que ¡funcionan!

    Lectura bíblica: Marcos 11:12-24
    5 min
  • Su Palabra es la última palabra
    «Yo soy el Alfa y la Omega, [el principio y el fin,] el que es, el que era, y el que ha de venir. Soy el Todopoderoso» (Apocalipsis 1:8)

    Jesús es el principio y el fin. Él es el Todopoderoso. Cuando nos dijo eso en el libro de Apocalipsis, no estaba solo presentando información acerca de Él. Nos estaba dando a conocer una poderosísima verdad, la cual podemos aplicar hoy en día.

    Déjame mostrarte cómo. Jesús dijo que Él es el principio. No importa qué reto o situación estés enfrentando en este momento; necesitas empezar con Él. En Juan 1:1 leemos que Jesús es la Palabra. Es decir, si vas a empezar con Jesús, empezarás con la Palabra. No hagas nada hasta averiguar qué dice la Palabra respecto a tu problema.

    Luego, mantente firme en la Palabra. Colosenses 1:23 dice: «…permanezcan cimentados y firmes en la fe, inamovibles en la esperanza del evangelio que han recibido».

    Permanecer cimentado en la fe. La única manera en que el diablo puede derrotarte es presionándote para que abandones la Palabra. Todo lo que él hace, toda situación que cause, conlleva la intención de que dudes de la Palabra de Dios. Por lo tanto, no importa lo que pase, permanece en la Palabra. Establécelo con Dios en oración y confía en ella siempre. ¡Escrito está!

    Después, deja que la Palabra sea la autoridad final. Jesús dijo que Él es el principio y el fin. Eso significa que la palabra de tu médico no es la definitiva. Ni siquiera tu pastor tiene la última palabra. ¡La Palabra de Jesús es la última palabra!

    Recuerda: tú eres lo que la Palabra dice que eres. Puedes hacer lo que la Palabra dice que puedes hacer. Y puedes tener lo que la Palabra dice que puedes tener. Empieza a creerlo; comienza a decirlo en voz alta y con fe.

    Ahora, da un grito de victoria. Sí, ¡ahora! No tienes que esperar a ver el resultado para celebrarlo. Tienes la Palabra de Jesús referente a tu problema, así que sabes sin lugar a dudas que tu victoria está garantizada. Una vez que te hayas cimentado en Él, puedes estar seguro… Su Palabra será la ¡última palabra!

    Lectura bíblica: Proverbios 1:1-9
    5 min
  • ¡Sólo hazlo!
    «Pero el jefe de la sinagoga se enojó porque Jesús la había sanado en el día de reposo, así que le dijo a la gente: «Hay seis días en los que se puede trabajar. Para ser sanados, vengan en esos días; pero no en el día de reposo» (Lucas 13:14)

    La religión es peligrosa. La religión prefiere debatir la sanidad, que ver a alguien sano. La religión prefiere discutir acerca de la liberación, que ver a alguien libre.

    En Lucas capítulo 13, podemos observar un claro ejemplo de esto. Jesús sanó a una mujer que había estado encorvada por 18 años. Imagínatelo: una pobre anciana —a la que Jesús llamó hija de Abraham— a quien liberó después de haber estado atada por el diablo por casi dos décadas. Era de esperar que los líderes del templo se regocijaran por lo que Jesús había hecho. Pero, ¡no! Más bien se enojaron porque había sanado en el día equivocado.

    ¿Sabes qué es lo peor? Esos mismos líderes religiosos, que criticaron a Jesús por sanar en el día de reposo, pudieron haberle ministrado sanidad a esa mujer en cualquier otro día de la semana, si en realidad les hubiera importado hacerlo.

    Por ese motivo, Jesús se indignó con ellos. Jesús ministró respaldado por el mismo pacto de Abraham que ellos tenían, pero su religión había tenido atada a esa mujer en lugar de haberla liberado. Siempre sucede así.

    Recuerda eso la próxima vez que alguien trate de debatir sobre la sanidad o la liberación. Si alguien necesita ser liberado de un demonio, ¡sólo hazlo! No te enredes en cuestiones teológicas tratando de averiguar dónde está el demonio.

    "¿Estará en el cuerpo?, ¿en el cerebro?, ¿en el espíritu?, o quizás ¿en el bolsillo?" Mientras piensas en esas cosas, el demonio estará volviendo loca a la pobre persona.

    La pregunta no es: "¿dónde está el demonio?", sino "¿por qué no hemos liberado a esa persona?" Es nuestro prójimo, y en el Nombre de Jesús ¡debe ser libre!

    Una vez que te hagas esa pregunta, no te importará si el demonio está adentro, afuera, suspendido en el aire o reposando. Lo único que te importará es que esa persona sea libre.

    Ésa es la diferencia entre la religión y el amor de Dios. La religión discute. El amor actúa. Escoge el amor, hoy.

    Lectura bíblica: Lucas 13:11-17
    5 min
  • No seas tierra pedregosa
    «Otros son como lo sembrado entre las piedras. Al oír la palabra, enseguida la reciben con gozo; pero, como no tienen raíz, su vida es muy corta, y al venir las aflicciones o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan» (Marcos 4:16-17)

    Parece que hay abundancia de "pedregales" cristianos en estos días. Al comienzo, cuando comienzan en la vida cristiana, se emocionan con la Palabra de Dios. Oyen un mensaje acerca de la prosperidad y vuelven a sus hogares diciendo: "¡Aleluya! Voy a prosperar, en el nombre de Jesús". Pero luego, por alguna razón las cosas no marchan como ellos esperaban.

    Su cuenta bancaria no se duplica de la noche a la mañana. Se decepcionan con algo. Reciben algunas críticas. Luego, en poco tiempo, su fe se marchita.

    Si no quieres que eso te suceda, decide ahora mismo que no te dejarás derrotar por esos momentos difíciles. Decide ahora que te mantendrás firme en la Palabra, aun en medio de la persecución y la aflicción, pues te garantizo: los problemas sí vendrán a tu vida.

    Cuando uno se decide a vivir por fe, las pruebas no desaparecen. En su lugar, aprendes a vencerlas.

    Cuando dejes a la Palabra de Dios llegar hasta tu corazón, aprenderás más del diablo de lo que alguna vez hayas deseado, pues él hará todo lo posible para que la Palabra sea infructuosa en tu vida. Tratará de confundirte con cada paso. Tendrás problemas, pero la diferencia ahora es que también tendrás la respuesta―la Palabra de Dios.

    Gracias a Dios, por medio de Cristo Jesús tienes el poder para derrotar a Satanás. Cuando éste genere problemas y desilusiones en tu camino, no tienes que postrarte y dejar que te arrollen. Continúa peleando la buena batalla de la fe hasta que venzas.

    Algunas veces serás derribado. Pero cuando eso suceda, levántate y declara: "Mira bien, diablo, no permitiré que robes la Palabra de mi corazón. Está ahí, y estoy meditando en ella. La confieso con mi boca y actúo conforme a ella hasta que las bendiciones de Dios me alcancen. Si no me crees, ¡sólo escóndete y observa!".

    Al tomar esa actitud, sin importar lo que el diablo haga, él jamás podrá convertirte en un "pedregal" cristiano.

    Lectura bíblica: 2 Corintios 4:6-18
    5 min
  • Dios quiere que estés bien
    «…yo te devolveré la salud y sanaré tus heridas. — Palabra del Señor» (Jeremías 30:17)

    ¡Dios quiere que estés bien! ¿Lo sabías? Él te quiere saludable y fuerte en todos los aspectos de tu vida.

    Él te quiere fuerte espiritualmente. Fuerte en tu fe. Fuerte en la Palabra. Fuerte en la redención. Fuerte en el amor de Dios.

    Él te quiere mentalmente bien, fuerte y estable en tu estado de ánimo.

    Él quiere que tengas una voluntad saludable, que se acople con la Suya.

    Él quiere que tu cuerpo esté bien. Él te quiere libre de las ataduras del dolor, de la enfermedad y de los afanes. Libre de las preocupaciones y aflicciones de esta vida terrenal.

    En pocas palabras, ¡tu Padre celestial quiere que estés bien!

    Es más: en este día y hora, Él necesita que estés bien. Necesita que vivas en victoria y sanidad para que le enseñes a otros cómo hacerlo. Estamos llegando al tiempo en que esa clase de conocimiento será una necesidad absoluta. Ya es tiempo de que el Cuerpo de Cristo deje de andar cojeando e ignorando las maquinaciones del diablo, y de estar desprevenido contra sus ataques.

    De hecho, el Señor me dijo lo siguiente:

    Cuanto más avances, más peligrosas serán las cosas en el mundo. Es necesario que los creyentes crezcan en las verdades de la redención, y que aprendan a vivir por la fe en forma práctica, a fin de que puedan disfrutar de la más grandiosa y victoriosa manera de vivir, la cual he planificado para ellos.

    Jesús se entregó a Sí mismo hasta la muerte para que nosotros pudiéramos estar bien. Él resucitó, y está siempre intercediendo por nosotros para que podamos estar bien. Él quiere que estemos sanos y fuertes, a fin de que en estos últimos días seamos testimonio de Su amor, Su gracia y Su poder en este mundo lleno de maldad.

    Recibe el poder sanador de Jesús en todos los aspectos de tu vida. Empieza a aplicarlo por fe en este momento. Comprométete a estar bien y a fortalecerte hoy ¡en todas las áreas de tu vida!

    Lectura bíblica: Salmo 107
    5 min
  • ¡Cristo en ti!
    «A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los no judíos, y que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria» (Colosenses 1:27)

    Hace algunos años, estaba orando en nuestra pequeña casa en Tulsa, Oklahoma. Caminaba de un lado a otro, confesando 1 Juan 4:4: «…porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo». ¡Mayor es Él…! ¡Mayor es Él…! De repente, esa revelación surgió dentro de mí y supe lo siguiente: ¡Oh! ¡Dios está en mí!

    Me impresionó tanto que sentí como si alguien me hubiera golpeado con un trapo mojado. Me conmocionó, y comencé a saltar por toda la casa. De pronto, dejé de ser el pobre predicador que vivía en esa casucha. ¡Ahora entendía que yo era la morada del Dios altísimo! Esa revelación cambió mi manera de pensar referente a muchas cosas. Vi mis manos, y pensé: Sus dedos están en mis dedos. Vi mis piernas. Sus piernas están en mis piernas. ¡Sus pies están en mis pies! Si camino hacia el peligro, Él camina conmigo.

    Ahora, cuando oigo a la gente decir: "Hermano Copeland, mis oraciones no suben más allá del techo de mi casa", deseo contestarles: "¿Más allá del techo? No tienen que ir más allá de tu nariz, porque Él habita en ti. El Autor de tus oraciones y de tu fe, Jesús de Nazaret, reside en ti. ¡Aleluya!".

    Algunos creen que para ser llenos del Espíritu Santo hay que recibir el bautismo de éste. Pero no es así. El Espíritu Santo entró en tu vida cuando recibiste a Jesús como tu Señor, cuando naciste de nuevo. Ser bautizado en el Espíritu Santo es otra cosa: es recibir el poder del Espíritu para ministrar (Hechos 1:8).

    Es decir, que aunque hayas nacido de nuevo hace dos segundos; Jesús ya está en tu interior, vive dentro tuyo, y estará ahí para siempre. ¿Lo comprendes? Si piensas y meditas en esa verdad, podrás recibir esa revelación de la misma manera en que yo la recibí. Esa revelación empezará a llenar tu espíritu, y con el tiempo cambiará toda tu vida.

    «…Ya Dios lo ha dicho: «Habitaré y andaré entre ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo» (2 Corintios 6:16). Jesús está en ti. Ésa es la verdad más gloriosa de la Palabra de Dios. Deja que esa verdad cobre vida en ti hoy.

    Lectura bíblica: Colosenses 1:13-27
    5 min
  • Tú tienes las llaves
    «Y así pude perseguir y alcanzar a mis adversarios… Los herí, y ya no se levantaron; ¡quedaron tendidos debajo de mis pies!» (Salmos 18:37-38)

    Si has estado deambulando, retorciéndote las manos y preocupándote por lo que el diablo está haciendo, es hora de que hagas un cambio y pongas al diablo debajo de tus pies.

    Jesús ya te ha dado todo el poder y la autoridad que necesitas para hacerlo. Te ha dado las llaves del reino. Te ha prometido que cualquier cosa que ates en la Tierra, será atada en el cielo; y cualquier cosa que desates en la Tierra, será desatada en el cielo (Mateo 16:19). Eso significa que puedes confesar la Palabra y atar a los espíritus malignos. Puedes declarar la Palabra y desatar las fuerzas angelicales de Dios para que obren a tu favor.

    Y aún más, a ti se te ha otorgado el derecho legal que te capacita para usar el poderoso Nombre de Jesús: el Nombre que es sobre todo nombre, el Nombre que hará que toda rodilla se doble en el cielo, en la Tierra y debajo de la Tierra (Filipenses 2:9-10).

    Por lo tanto, no pierdas tu tiempo preocupándote por el diablo. Toma autoridad sobre él. Ata los espíritus malignos que tratan de destruir tu hogar, tu iglesia y tu nación. Desata la Palabra de Dios en el mundo, y haz que se cumpla en el nombre de Jesús.

    Tú tienes las llaves; aprende a usarlas, y muy pronto el diablo estará retorciéndose las manos, preocupado ¡por lo que harás!

    Lectura bíblica: Mateo 16:13-27
    4 min
  • Ora tú mismo
    «¿Hay alguien entre ustedes que esté afligido (maltratado, sufriendo calamidad)? Que ore a Dios» (Santiago 5:13, AMP)

    La palabra griega traducida como afligido no se refiere al padecimiento de la enfermedad y la muerte; su traducción literal es "atribulado".

    Si tienes tribulaciones, debes orar. Eso es lo que dice la Palabra. Observa: no dice que los que deban orar sean tu pastor o tus amigos. Dice que tú debes hacerlo.

    Por lo general, buscamos la manera más fácil de solucionar nuestros problemas al pedirle a otros que oren por nosotros. No hay nada malo en eso, pero nunca alcanzarás la victoria total en tu vida hasta que empieces a hacerlo tú mismo.

    La iglesia más grande del mundo se encuentra en Seúl, Corea. El pastor es el Dr. David Cho y la última información que recibí reportaba unos 700.000 miembros. ¿Cómo creció tanto? Acorde al Dr. Cho, la clave está en la oración; no sólo su oración, sino también la de los miembros de la iglesia. La oración es un estilo de vida en esa iglesia. Ellos tienen un lugar denominado Montaña de Oración, donde miles de personas llegan a orar todos los días.

    Una vez vi por televisión a la suegra del Dr. Cho hablar sobre el énfasis que ellos ponen en la oración. Mencionaba que cuando los miembros de la iglesia atraviesan por situaciones difíciles en sus matrimonios o en sus vidas personales, antes de hacer cualquier cosa, se les pide que ayunen y oren por 24 horas.

    Necesitamos imitar esas cosas en nuestras iglesias. Debemos dejar de enseñarles a nuestros miembros que pidan por oración y, por el contrario, debemos enseñarles a que oren por sí mismos.

    Si yo oro para que Dios te resuelva un problema, quizás disfrutes del éxito temporario; luego vendrá un nuevo problema porque cometerás los mismos errores que la primera vez. Pero si tú mismo empiezas a orar y a escudriñar las cosas del Espíritu, recibirás respuestas permanentes. Podrás hacer los cambios en tu vida para evitar que esos problemas vuelvan a surgir.

    Si has recibido a Jesús como tú Señor, tienes acceso al trono del Dios Todopoderoso. Él tiene todas las soluciones para cualquier problema que puedas enfrenar, y sólo está esperando que te acerques a Él para darte la respuesta. Quizás necesites invertir un buen tiempo con Él para que puedas escucharlo, pero valdrá la pena; Dios nunca te dejará sin la respuesta.

    No dependas de otros para que hagan la oración que a ti te corresponde hacer. Acércate personalmente al trono de Dios hoy mismo.

    Lectura bíblica: Salmo 5
    5 min
  • La economía del cielo
    «Darán las gracias al Padre… y que también nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:12-13)

    Si a pesar de todas las promesas de la Biblia acerca de la prosperidad… y de todas las oraciones que hayas hecho, todavía tienes problemas económicos, considera lo siguiente: "¿De dónde crees que Dios obtendrá los recursos para suplir tus necesidades?"

    Muchos creyentes limitan a Dios, aun sin darse cuenta, cuando fijan los ojos en los recursos limitados del mundo, en lugar de hacerlo en las riquezas ilimitadas del reino de Dios. Les falta fe cuando piensan en los problemas económicos mundiales, la carencia y la escasez. Se preguntan: "¿Cómo me bendecirá el Señor en medio de todo esto?"

    Si eso es en lo que has estado pensando, ¡te tengo noticias que te harán cambiar de opinión!

    La Biblia dice que Dios «…nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo» (Colosenses 1:13). Ser trasladado significa ser quitado de un lugar y puesto en otro. En otras palabras, tu ciudadanía no pertenece a este mundo. Tu principal ciudadanía no es la canadiense, la estadounidense o la austríaca, sino la ciudadanía del reino de Dios.

    Eso quiere decir que este planeta no tiene derecho a determinar si tus necesidades serán suplidas o no. La Biblia dice que Dios suplirá lo que necesitas conforme a Sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19). Tú puedes vivir conforme la economía del cielo, no la del mundo—y en el cielo siempre hay más que suficiente.

    Despierta a la abundancia del cielo que te ha sido dada por medio de Jesús. Despierta al hecho de que has sido trasladado de un mundo de pobreza al reino de la prosperidad. Regocíjate, ¡los recursos ilimitados del cielo están a tu disposición!

    Lectura bíblica: Salmos 105:37-45
    5 min
  • Viviendo como Jesús
    «Sino que [Jesucristo] se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres» (Filipenses 2:7)

    La mayoría de los creyentes no ha llegado a entender la verdad de Filipenses 2:7. Se equivocan al pensar que Jesús hizo milagros y no cometió pecado alguno porque tenía poderes divinos que nosotros no poseemos. Por esa razón, nunca han aspirado a vivir como Él vivió.

    Ellos dicen con gran humildad: "Dios mío, nunca podría vivir como Jesús. Después de todo, Él gozaba de una ventaja: ¡era Dios!"

    Todavía no entienden que cuando Jesús vino al mundo, renunció voluntariamente a esa ventaja y vivió en este planeta como hombre, no como Dios. Él no poseía poderes sobrenaturales innatos. Él no tuvo el poder para hacer milagros, sino hasta que fue ungido por el Espíritu Santo, como está escrito en Lucas 3:22. Él hizo milagros no por Su propio poder, sino por el poder del Padre, diciendo: «…el Padre, que vive en mí, es quien hace las obras» (Juan 14:10).

    Cuando Jesús oraba, lo hacía no como un ser divino que ejercía autoridad como Dios, sino como un hombre que vivía en obediencia con Dios. Como Hebreos 5:7 dice, Sus oraciones fueron oídas no por Su deidad, sino: "…a causa de Su reverencia hacia Dios" (AMP).

    Jesús, el divino Hijo de Dios, dejó de lado los privilegios y poderes de la deidad por un periodo de tiempo y vivió como hombre en este mundo. Una vez que comprendas esto, ¡tu alma será completamente conmovida! ¿Por qué? Porque significa que tú, como hijo de Dios nacido de nuevo y lleno del Espíritu Santo como lo fue Jesús, tienes la misma oportunidad de vivir como Él lo hizo. De hecho, eso es exactamente lo que Él quiere. En Juan 17:18, Jesús le dijo al Padre: "…así como Tú me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo" (AMP).

    Jesús te ha enviado al mundo para que vivas como Él vivió. Por medio del nuevo nacimiento Él te ha capacitado para que cambies la naturaleza de pecado de Adán por la naturaleza sin pecado de Dios.

    Él te ha dado el poder y el mandato de vivir por encima del pecado, de vivir en comunión con el Padre, de predicar el evangelio, de sanar a los enfermos, de resucitar a los muertos, de echar fuera demonios y de hacer discípulos.

    Cuando te hayas concientizado de ello, podrás despojarte de las cadenas de la duda que te tienen atrapado. Comenzarás a vivir como Jesús quiso que vivieras—no como un hijo pecaminoso del hombre caído, sino como un hijo del Altísimo nacido de nuevo. Entonces, todos los que estén a tu alrededor empezarán a ver a Jesús—en ti.

    Lectura bíblica: 1 Juan 3:1-8
    6 min

About Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

From the publisher's feed

Recibe una palabra de ánimo... una palabra de inspiración... una palabra de fe... ¡todos los días del año!

More shows like Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

Believer's Voice of Victory Video Podcast by Kenneth Copeland Ministries

Believer's Voice of Victory Video Podcast

244 Listeners

Believer's Voice of Victory Audio Podcast by Kenneth Copeland Ministries

Believer's Voice of Victory Audio Podcast

847 Listeners

EMIC Audio Podcast by Eagle Mountain International Church

EMIC Audio Podcast

164 Listeners

2017 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2017 KCM Events

62 Listeners

2016 KCM Events by Kenneth Copeland Ministiries

2016 KCM Events

14 Listeners

2018 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2018 KCM Events

38 Listeners

2019 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2019 KCM Events

46 Listeners

2020 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2020 KCM Events

19 Listeners

Daily Guide to Victory by Kenneth Copeland Ministries

Daily Guide to Victory

5 Listeners

2021 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2021 KCM Events

21 Listeners

2023 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2023 KCM Events

21 Listeners

2022 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2022 KCM Events

23 Listeners

Fully Persuaded Faith by Kenneth Copeland Ministries

Fully Persuaded Faith

2 Listeners

2025 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2025 KCM Events

3 Listeners

2024 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2024 KCM Events

4 Listeners

2014 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2014 KCM Events

2 Listeners

2015 KCM Events by Kenneth Copeland Ministries

2015 KCM Events

0 Listeners