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4 de Julio
Kenneth
Dios está sanando nuestra tierra
«…¿su falta de fe anulará la fidelidad de Dios? ¡De ninguna manera!…» (Romanos 3:3-4) Palabras llenas de fe. Éstas son las que cambian las cosas. Mueven los montes al mar. Convierten la enfermedad en salud. Transforman pecadores en santos.
También pueden tomar a una nación cargada de pecado y transformarla en el pueblo de Dios. ¡Así es! Y si nosotros, los creyentes, respaldáramos nuestras oraciones por nuestra naciones con palabras de fe en lugar de duda y desaliento, pronto empezaríamos a ver una resurrección espiritual en cada una de ellas.
Dios prometió que si nosotros, Su pueblo, nos humilláramos, oráramos, buscáramos Su rostro y nos volviéramos de nuestros malos caminos, Él sanaría nuestra Tierra. Hay guerreros de oración por todo los Estados Unidos y en otras naciones (espero que seas uno de ellos) que están haciendo lo que esa promesa demanda.
Pero, incluso así, no se oye a la gente decir: "¡Esto es grandioso! Dios está sanando la Tierra". No se oye a la gente declarando por fe la promesa de Dios. En cambio, sí se oye decir: "¡Uyy! ¿Ya oíste lo que están haciendo esos terroristas?", o alguna otra cosa igualmente destructiva que aparece en la televisión.
Presta atención: es hora de empezar a divulgar lo que Dios está haciendo, y dejar de predicar lo que los terroristas están haciendo. Dios dijo que Él está sanando nuestra Tierra.
Debemos comenzar a hablar con fe acerca de nuestras naciones, en lugar de divulgar malas noticias todo el tiempo. Por supuesto, a muchos les parecerá extraño; otros quizás piensen que nos volvimos locos. Eso no es ninguna novedad.
Déjame decirte algo: un grupo de creyentes que obedece las buenas nuevas de Dios, que confía en ellas y que las proclama, será más poderoso que todos los demonios sobre la Tierra. Un grupo de creyentes es más poderoso que todo un ejército de agoreros. ¡La incredulidad de estos últimos no podrá anular la fidelidad de Dios!
En los últimos 40 años, Gloria y yo hemos aprendido a no prestar atención a las malas noticias, sino a alabar y agradecer a Dios por Su liberación. Toda palabra de alabanza que pronunciamos libera la fe en nuestros corazones.
Decídete ahora mismo con nosotros a estar firme en el hecho de que la situación en nuestras naciones está cambiando. Decídelo en oración y afírmalo en tu corazón. Proclama: ¡Dios está sanando nuestra Tierra!
Lectura bíblica: Nehemías 6:1-16
3 de Julio
Kenneth
La disciplina de Dios
«Porque el Señor disciplina al que ama, y azota a todo el que recibe como hijo.» Si ustedes soportan la disciplina, Dios los trata como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no discipline?» (Hebreos 12:6-7)
Hoy en día existe un terrible malentendido entre los creyentes acerca del método de Dios para disciplinar a Sus hijos. Algunos dicen que Dios envía tornados, accidentes automovilísticos o cualquier clase de desastre para enseñarnos algo.
Pero no es así. Un Dios amoroso no envía muerte y destrucción a Sus hijos para enseñarles. Él no desata Su perro asesino para que nos muerda la pierna y así aprendamos a usar nuestras botas.
¿Cómo disciplina Dios a los suyos? Lo hace con Su Palabra.
En 2 Timoteo 3:16-17 leemos: «Toda la Escritura es un soplo de Dios (inspirada por Él), y útil para enseñar, para redargüir, para corregir de los errores, para convencer de pecado y disciplinar en obediencia, [y] para entrenar en la justicia (para una vida santa, conforme a la voluntad de Dios en pensamiento, propósito y acción) para que el hombre de Dios pueda ser perfecto y bien equipado para toda buena obra» (La Biblia Amplificada).
Si miras en 2 Corintios 7 encontrarás un ejemplo de esta verdad. Allí el apóstol Pablo habla de una situación en la iglesia de Corinto que necesitaba ser corregida. La iglesia se había desviado del camino.
¿Cómo lo hizo Pablo? Él no le pidió a Dios que enviara un terremoto para sacudir a los creyentes; solamente les envió una carta en la que les reprochaba lo que habían hecho. Les dolió tanto que hubieran preferido ser golpeados con un palo. Dicha reprensión les llegó al corazón y los llevó al arrepentimiento.
El Padre celestial te ama y por eso te disciplina, pero lo hará con instrumentos espirituales, no carnales. Dios usará el poder del Espíritu en Su Palabra para disciplinar la incredulidad y purificar tu espíritu de tal manera que no te sientas debilitado ni culpable, sino fortalecido.
Así que deja de arrodillarte ante los desastres y comienza a someterte a la Palabra de Dios. Ríndete ante la Palabra y deja que sea ella la que te corrija, removiendo la carne y la lujuria que hacen que te desvíes. Recuerda: la espada del Espíritu es de doble filo: uno es para vencer a Satanás, y el otro para corregirte. Deja que Dios te use para mantenerte en el camino correcto.
Lectura bíblica: 2 Corintios 7
2 de Julio
Kenneth
Comprométete irrazonablemente
«En primer lugar, adquiere sabiduría; sobre todas las cosas, adquiere inteligencia. Hónrala, y ella te enaltecerá; abrázala, y ella te honrará. Adorno de gracia pondrá sobre tu cabeza; te coronará con una bella diadema» (Proverbios 4:7-9)Si en realidad quieres recibir sabiduría de Dios, tendrás que leer las Escrituras de una forma menos superficial. Será necesario que te alimentes de la Palabra día y noche. Deberás renovar tu mente con la Palabra de Dios para deshacerte de la basura con la que has estado alimentándola.
Quizás digas: "Ah, hermano Copeland, ¡eso suena irrazonable!".
Sí, lo es. Pero considera lo siguiente: el estudiante de música en la universidad ensaya varias horas todos los días. Los atletas olímpicos se entrenan de seis a ocho horas diarias para perfeccionar su técnica. Lo hacen porque su dedicación para lograr sus objetivos es "irrazonable".
Lo mismo se aplica en tu vida. Si quieres lograr la clase de excelencia espiritual a la que estás aspirando, deberás dedicarte irrazonablemente a la Palabra de Dios.
Eso quizás implique llevar una grabadora a todo lugar que visites. O tal vez signifique tener la afeitadora en una mano y la grabadora en la otra, o la grabadora en una mano y el tenedor en la otra.
Haz lo que sea necesario para saturarte totalmente de la Palabra de Dios. Yo no te hablaría de forma diferente si fuera tu comandante en jefe y estuviera a punto de enviarte al frente de una batalla contra las mejores tropas de un acérrimo enemigo.
Tú formas parte de las tropas de asalto de Dios. Tienes un enemigo que está empeñado en destruirte como sea. En este ataque crucial, y con todo lo que tiene, Satanás enviará el personal infernal mejor entrenado para derribarte. Y si quieres triunfar, deberás someterte al entrenamiento.
Comprométete en forma irrazonable. Obtiene sabiduría.
Lectura bíblica: Proverbios 1:7-33La Palabra nos dice que Dios muestra Su poder a favor de los que tienen un corazón "perfecto" para con Él (2 Crónicas 16:9). La palabra "perfecto" no significa que debemos hacer todo a la perfección y vivir sin cometer errores. Gracias a Dios no se trata de eso. Perfecto significa: "devoto"—un corazón consagrado, dedicado, leal y fiel a Dios—.
Los errores que cometamos no evitarán que Dios obre en nuestra vida. Sólo nuestra falta de fidelidad puede impedir que Él actúe a nuestro favor.
¿Quién es fiel? El que invierte su tiempo haciendo lo que Dios lo ha llamado a hacer. En las propias palabras de Jesús: el que toma su cruz y lo sigue. El que rechaza sus deseos carnales e invierte su vida en las cosas que Dios desea que haga.
Quizás Dios haya estado exhortándote a que pases más tiempo en Su Palabra y en oración, o que ministres más a las personas que te rodean. Él puede estar llamándote a orar por los enfermos o a enseñar la Palabra. Pero tú estás ocupado, y con muy buenas intenciones continúas con tus quehaceres y le dices a Dios que lo harás después. Bueno… "después" ¡es ahora mismo!
Proponte hoy a ser un siervo fiel y prudente. Examina aquellas cosas que están consumiendo tu tiempo con el Señor. Pon los intereses del Señor antes que los tuyos.
¿Quieres ser un líder en la casa de Dios? ¿Quieres que Él muestre Su poder a favor tuyo? Entonces actúa ahora en los pensamientos de Jesús. Actúa ahora en Sus propósitos y Sus planes. ¡Ahora mismo es tiempo de ser fiel!
Lectura bíblica: Mateo 24:42-5130 de Junio
Gloria
No más muerte
«Lo que sí vemos es que Jesús, que fue hecho un poco menor que los ángeles, está coronado de gloria y de honra, a causa de la muerte que sufrió. Dios, en su bondad, quiso que Jesús experimentara la muerte para el bien de todos.» (Hebreos 2:9)
La muerte no es un tema popular ni siquiera entre los creyentes. De hecho, muchos se sienten atemorizados por ella. "¡Ah sí, ellos hablan de tener vida eterna!". Sin embargo, cuando el diablo trata de amenazar su subsistencia terrenal con enfermedad o calamidad, se aterran".
¿Por qué? Porque no han aprendido a mirar la muerte a través de los ojos de Dios. Aunque su espíritu se haya hecho inmortal, no han renovado su mente para aceptar esa verdad. Si lo hubieran hecho, cuando el diablo trata de oprimir su botón de pánico, ellos simplemente se reirían y dirían: "No me puedes atemorizar, diablo. ¡Ya morí todo lo que tenía que haber muerto!".
Eso es cierto, ¿sabes? La Palabra de Dios dice que como creyente nacido de nuevo nunca verás muerte (Juan 8:51). Jesús fue tu substituto. Él sufrió la muerte para que tú no tuvieras que hacerlo. En Hebreos 2:14-15 dice que cuando Jesús fue levantado, destruyó: «…para que por medio de la muerte destruyera al que tenía el dominio sobre la muerte, es decir, al diablo, y de esa manera librara a todos los que, por temor a la muerte, toda su vida habían estado sometidos a esclavitud».
Si has hecho a Jesús el Señor de tu vida, la única muerte que tenías que experimentar quedó atrás; ocurrió en el instante en que recibiste a Cristo. En ese momento, tu vieja naturaleza, aquella cuyo deseo era pecar y rebelarse contra Dios, murió. Tu cuerpo no murió, pero tu hombre espiritual, tu verdadero yo, murió a Satanás y a todas sus obras. Tu fuiste hecho "una nueva criatura" (2 Corintios 5:17), inmortal y que jamás morirá.
Cuando termines con tu labor en la Tierra, no vas a morir. Simplemente te despojarás de tu cascarón terrenal y te reubicarás en un lugar mucho más glorioso.
Ve a la Palabra y conoce la perspectiva de Dios acerca de la muerte. Has un estudio de ello. Una vez que empieces a comprender la realidad de tu inmortalidad, el diablo jamás podrá volver a amenazarte con ella.
Lectura bíblica: Hebreos 2:9-15
29 de Junio
Gloria
¡Estar dispuesto!
«Si ustedes quieren y me hacen caso, comerán de lo mejor de la tierra.» (Isaías 1:19)
Un cuerpo sano. Suficiente dinero para pagar las deudas, y dinero extra para invertir en la obra del evangelio. Un matrimonio feliz y piadoso con niños sanos. Paz mental. Dios ha preparado un banquete lleno de bendiciones como éstas para ti.
Pero esas bendiciones no van a caer en tu regazo automáticamente. Debes estar dispuesto, y ser obediente, si quieres comer de lo mejor de la mesa de Dios.
Así que ¡está dispuesto!
No permitas que Satanás ponga enfermedad en tu cuerpo. Disponte, en cambio, a estar bien. En honor al sacrificio de Jesús en el Calvario, no aceptes menos que salud divina.
No aceptes vivir en escasez, sino en prosperidad y abundancia divinas. No le permitas a Satanás detener el caudal de las bendiciones económicas de Dios para tu vida.
Determina recibir el mejor plan de Dios para tu matrimonio y tus hijos. No aceptes las "normas" del mundo. Vive por encima de ellas en un hogar lleno de amor y armonía, un hogar como Dios quiso que fuera.
No le permitas a Satanás reemplazar con preocupación y úlceras, la paz y la tranquilidad que Jesús compró para ti. Proponte echar todas tus ansiedades sobre Dios, porque Él tiene cuidado de ti.
No dejes que te roben el banquete de bendiciones que te pertenecen desde que te hiciste creyente. ¡Debes estar dispuesto a comer el bien de la tierra!
Lectura bíblica: Deuteronomio 8:5-20
28 de Junio
Kenneth
Viva la diferencia
«Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia. El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente.» (Eclesiastés 4:12)
Hay poder en la unidad. El diablo lo sabe. Por eso, continuamente está luchando contra esa unidad. Él toma las diferencias que hay en nosotros, diferencias que Dios puso para hacernos más fuertes, y trata de usarlas para romper el vínculo que nos une.
Por ejemplo, los hombres y las mujeres. El diablo nos ha engañado al hacernos creer que uno es superior al otro. Pero puedo resolver ese argumento ahora mismo. Las mujeres son superiores a los hombres. Si no creen eso, ustedes los hombres traten de dar a luz un bebé. Pero también, los hombres son superiores a las mujeres. Si no creen eso, ustedes las mujeres, traten de concebir uno sin nosotros.
¡Es la combinación de las diferencias la que nos hace fuertes!
Incluso se ha discutido si Dios es hombre o mujer. Pero la Biblia nos lo aclara. ¡Él es ambos! Eso es correcto. En el idioma hebreo, todas las palabras tienen género, son masculinas o femeninas. Pero la palabra hebrea Jehová es masculina y femenina. Dios es tan femenino como masculino y tan masculino como femenino.
Originalmente, la raza humana era así también. Cuando Dios hizo primero al hombre, era tan femenino como masculino. Entonces Dios separó la parte femenina e hizo a la varona o "varón con vientre". Después de eso, tuvieron que juntarse para ser perfectamente completos.
Todavía eso es cierto. Por ejemplo, cuando Dios une al esposo y a la esposa, con frecuencia, junta personas que poseen mayores diferencias de personalidad. Donde uno es débil, el otro es fuerte, y viceversa. Por eso, cuando llegan a ser uno, son más poderosos de lo que eran estando separados.
Hubo un tiempo en que no lo comprendía. Me molestaba con Dios por haberme enviado una esposa que no se preocupaba por algunas de las cosas que me gustaban. Pero finalmente me di cuenta que Dios sabía lo que estaba haciendo. Si Él me hubiera dado una esposa que fuera tan aficionada a volar como yo, hubiéramos pasado el resto de nuestra vida en las nubes. No estaríamos predicando la Palabra. Estaríamos en alguna exhibición aérea volando al revés. Nos llamaríamos el equipo Copeland, o algo así.
¿Existen en tu vida personas que son irritantemente diferentes a ti? No dejes que el diablo use esas diferencias para separarlos. ¡Agradécele a Dios por ellas! Deja que Él le enseñe cómo apreciarlas y ¡lo poderosos que pueden ser... juntos!
Lectura bíblica: Eclesiastés 4:9-12
27 de Junio
Gloria
La medicina de Dios
«…Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida.» (Juan 6:63)
Hemos visto algunos adelantos médicos sorprendentes en nuestra generación, como "drogas milagrosas" que pueden vencer muchos tipos de enfermedades y dolencias.
Pero, sabes, en los cuarenta y dos años que he sido creyente, he descubierto otra clase de medicina mucho más eficaz: la Palabra de Dios. Nunca ha existido una droga tan milagrosa que la pueda igualar. La medicina de Dios es la respuesta a toda necesidad. Es vida. Es salud. Es el poder de Dios. Y si la pones en tu corazón y la pones en práctica, te sanarás.
A veces la gente pregunta: "Si la medicina de Dios siempre funciona, ¿por qué hay tantos creyentes que están todavía enfermos?". Hay dos razones. Número uno, porque no toman el tiempo para sembrar la Palabra profundamente en su corazón en lo que respecta a la sanidad. Número dos, porque no obedecen lo que la Palabra les dice.
Mirarlo desde esta perspectiva: Si un médico te receta una medicina para que te la tome diariamente y tú decides en cambio frotártela en el pecho, esa medicina no te servirá de nada. Debes seguir las instrucciones y tomarla como se te lo dijeron, si quieres mejorarte, ¿no es cierto? Del mismo modo, si lees la receta de Dios para la salud y no la pones en práctica, no cosecharás ninguno de sus beneficios.
En Proverbios 4:22, leemos que las Palabras de Dios son vida y salud para ti. Por tanto, no esperes hasta que te enfermes para comenzar a usarlas. Empieza hoy mismo a depositar la Palabra de Dios en tu corazón en abundancia y será difícil que te enfermes. Esa Palabra constantemente, dentro de tuyo, te mantendrá activo el poder sanador de Dios.
No te preocupe. No hay límite con respecto a la cantidad de la medicina de Dios que puedas tomar. No existe riesgo de sobredosis. Cuanto más la tomes, más fuerte serás. Empieza a fortalecerte hoy.
Lectura bíblica: Proverbios 4:20-27
26 de Junio
Gloria
Mantente firme contra la contienda
«El comienzo de la contienda es como las primeras gotas de agua [de la grieta de una presa]; por tanto, detén la contienda antes de que empeore y la discordia estalle.» (Proverbios 17:14; AMP)
En las Escrituras Dios nos advierte contra el peligro de la contienda. No obstante, es uno de los problemas más comunes entre los creyentes. Permitimos que se introduzca en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en la iglesia... ¡y en todas partes!
Por supuesto, no la dejamos entrar intencionalmente. No nos despertamos por la mañana y decimos: "Creo que hoy, empezaré una gran contienda". Al contrario, dejamos que se introduzca de forma sutil en nosotros, como una pequeña irritación.
Por eso, te urjo hoy a levantarte decididamente contra esas pequeñas oportunidades de iniciar una contienda. Si tiendes a permitir que las cosas le irriten, decide vencer esa tendencia. Lucha en contra de ellas con el conocimiento de que este mundo no es perfecto, pues habrá personas que no se comportarán de manera amable contigo. Habrá personas que te fastidiarán y molestarán, a propósito o inconscientemente.
Decide que, por el poder de Dios, usted no dejará que le quiten su paz. Esa paz es muy importante para tu bienestar. Ella mantendrá tu cuerpo sano y guardará tus relaciones saludables. Te pondrá en un lugar donde Dios pueda orientar tus pasos y librarte de algunos errores muy graves. Si te has pasado toda la vida con los nervios alterados por cosas sin importancia, puede tomarte tiempo deshacerte de ese hábito. Quizás debas trabajar en ese problema a cada momento. Pero, al final lo lograrás.
Yo lo sé. Tuve que hacer eso en lo que a la preocupación se refiere. Me había afanado por tantos años y había venido de una familia que se preocupaba fácilmente, tanto que lo hacía casi sin pensar. Cuando aprendí que preocuparse era contrario a la Palabra de Dios, tuve que dejarlo minuto a minuto. Con la ayuda del Espíritu Santo, cada vez que un pensamiento de preocupación venía a mí, yo lo vencía con la Palabra de Dios; y lo hice hasta que me deshice de ese hábito de la preocupación para siempre.
Tú puedes hacer lo mismo con la discordia. Pídele al Espíritu Santo que te ayude a empezar a reconocerla y a superarla en cada momento. Entonces, cada vez que comiences a enojarte por algo, reprende esa discordia en el Nombre de Jesús y resístela. Di en voz alta: Hoy vivo en la paz de Dios.
Te sorprenderás al ver que tan maravillosa puede ser la vida.
Lectura bíblica: Mateo 5:21-26, 43-48
25 de Junio
Kenneth
No te apresures
«Estas palabras que hoy te mando cumplir estarán en tu corazón, y se las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés en tu casa, y cuando vayas por el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes… y las pondrás entre tus ojos como frontales.» (Deuteronomio 6:6-8)
Una de las razones por la que Gloria y yo hemos visto los resultados que tenemos en nuestra vida y en nuestro ministerio, se debe a que cuando dábamos cuenta de lo que la Palabra de Dios haría al respecto, literalmente nos sumergíamos en ella. Apagábamos el radio y el televisor, poníamos a un lado el periódico, y pasábamos cada momento de nuestro tiempo disponible, leyendo la Palabra, escuchando grabaciones acerca de la Palabra o meditando en ella.
Al final, todo ese tiempo en la Palabra obró un poderoso efecto en nosotros. Empezó a revolucionar por completo nuestra vida, y a convertir el fracaso en éxito.
Sin embargo, eso no sucedió de la noche a la mañana. Llevó tiempo. Muchos creyentes no comprenden ese proceso. Empiezan muy devotos en la Palabra, pero cometen el error de esperar resultados milagrosos instantáneos y cuando no los ven, se desilusionan y se apartan.
No hagas eso. Sé paciente. Dale tiempo a la Palabra para que haga Su obra.
Jesús dijo una vez: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4). La Palabra de Dios alimenta el espíritu así como el pan alimenta el cuerpo. El alimento tiene que ser absorbido por el cuerpo. Las vitaminas y los minerales que hay en los alimentos ejercen un efecto acumulativo en el cuerpo, ¿no es así? Además, casi todo lo que afecta a tu cuerpo al instante se considera peligroso.
Gran parte del proceso es similar con la Palabra de Dios. Ella posee un efecto acumulativo. Sí, a veces Dios actuará instantáneamente y hará un milagro, pero sólo para enderezar las cosas. Su propósito realmente es que te alimentes de Su Palabra para que crezcas en fortaleza y fe, y des fruto a su tiempo.
Así que, no te apresures tanto. Permanece en la Palabra. Sé paciente. ¡Los resultados vendrán!
Lectura bíblica: Deuteronomio 7:11-23
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