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15 de Enero
Kenneth
¡No te preocupes!
"Por lo tanto, no se preocupen ni estén ansiosos." (Mateo 6:31; AMP)
Dios está totalmente en contra de la preocupación. Jesús predicó en contra de ella. El apóstol Pablo predicó también en su contra. Toda la Biblia predica en contra de la preocupación porque la misma ha sido diseñada por Satanás para producir tensión, agotamiento y muerte.
Sin embargo, muchos de nosotros pensamos que preocuparnos es opcional, como si fuéramos libres de afanarnos cuando queramos. ¡Pero no es así! La preocupación es pecado. Es una de las cosas que la Palabra de Dios nos ordena que no hagamos.
Entonces, ¿qué se supone que debes hacer con todas las preocupaciones acerca de tus problemas? Dios nos dice en primera de Pedro 5:7 que debemos cargarlas a todas sobre Él. Todas. No sólo el 75 por ciento, o sólo las concernientes a tus hijos, ¡no! Él dijo todas.
Cada mañana tu confesión debe ser: "No tengo afanes en este mundo porque los he echado todos sobre mi Señor".
Déjame darte un ejemplo de cómo funciona. Supongamos que estamos separados por 6 metros de distancia y yo te lanzo las llaves de mi automóvil. Si luego alguien viniera y me dijera: "Hermano Copeland, podrías prestarmes tu auto", yo le diría: "No puedo ayudarte. Le entregué las llaves a él; ya no las tengo".
Eso es lo que necesitas hacer con tus preocupaciones. Necesitas entregárselas al Señor y olvidarte de ellas. Si Satanás pone algún afán en tu mente, diciendo: "¿Y si algo terrible te sucediera?", podrás decirle que hable con Dios al respecto, porque el asunto está en las manos de Él, no en las tuyas.
Una vez que hagas eso, empezarán a ocurrir cambios en tu vida. Los problemas que te han estado irritando por años empezarán a solucionarse. Ya no estarás atando las manos de Dios con tus preocupaciones. El poder del Señor empezará a obrar porque has actuado en fe, y has echado sus afanes sobre Él.
Recuerda: Dios no te quitará tus preocupaciones. Tú eres quien debe dárselas. Luego, reemplázalas con la Palabra de Dios. Tú eres quien debe dominar tus pensamientos; y podrás hacerlo porque el Todopoderoso vive en ti. Él tiene el poder de convertirte en vencedor. Entrégale a Él todo, y no tendrás que preocuparte nunca más.
Lectura bíblica: Salmo 55
14 de Enero
Kenneth
Bajo tus pies
«...Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que yo ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.» (Hechos 2:34-35)
Aunque Satanás perdió toda su autoridad el día en que Jesús resucitó de entre los muertos, en los últimos 2.000 años ha estado deambulando como un forajido espiritual, y continúa matando, robando y destruyendo a todo aquel que se lo permita. No obstante, se acerca el día en que será puesto fuera de combate de una vez y por todas, y todo el mal que ha hecho será puesto por estrado de los pies del Señor por el poder de Dios.
La mayoría de los creyentes sabe que eso es cierto. Se han emocionado y gozado al meditarlo―pero no han entendido realmente cómo sucederá. Muchos creyentes aún no entienden que ellos son los pies que pisotearán las obras del maligno.
Jesús es la Cabeza de la Iglesia, tú y yo somos los pies que debemos ejercer Su poder y Su autoridad para pisotear el pecado, la enfermedad y cualquier otra cosa demoniaca. Como dice Hechos 2:35, somos nosotros a quienes Dios va a utilizar para poner a sus enemigos por estrado de los pies de Jesús.
Eso fue lo que Jesús estaba diciéndonos cuando declaró: «...Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura... En mi nombre expulsarán demonios… Además, pondrán sus manos sobre los enfermos...» (Marcos 16:15-18). En otras palabras, Él estaba diciendo: "Vayan y sean Mis pies... Todo poder y autoridad Me ha sido dado en los cielos y en la Tierra, por tanto, tómenlos y úsenlos para someter al diablo".
Pero en lugar de obedecerle, nos preguntamos ¿cuándo hará Dios algo con respecto a lo que está sucediendo en el mundo? ¿Por qué tarda tanto Jesús en venir?
¡Nosotros somos la razón por la cual está tardando tanto! Jesús está esperando que tú y yo hagamos algo, que salgamos con Su poder y pongamos al diablo en su lugar, que ganemos el mundo, que nos olvidemos de nuestros desacuerdos doctrinales y nos ocupemos en cumplir lo que Dios dijo que debíamos hacer.
La Biblia dice que uno hará huir a mil y dos a diez mil. Cada vez que nos reunimos, nuestras fuerzas crecen astronómicamente. Si nos uniéramos y pensáramos en quiénes somos, y si entendiéramos que somos los pies de Jesús, podríamos sacar con facilidad a Satanás de los asuntos del mundo.
¿Quieres apresurar el regreso de Jesús? ¡Entonces no te quedes sentado en las nubes sin hacer nada! Empieza a pisotear en el Espíritu al enemigo, y a poner las obras de la serpiente bajo tus pies para que le pongamos fin a las cosas aquí y nos vayamos muy pronto a nuestra casa en la gloria.
Lectura bíblica: Génesis 3:1-14
13 de Enero
Gloria
En buenos y en malos tiempos
«Yo lo pondré a salvo, porque él me ama. Lo enalteceré, porque él conoce mi nombre. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en medio de la angustia. Yo lo pondré a salvo y lo glorificaré.» (Salmos 91:14-15)
A Dios lo conocemos por varios nombres: el Señor nuestro Sanador, nuestro Proveedor, nuestro estandarte y nuestra Justicia. Además, Él nos promete ser nuestro Libertador. En este mundo atribulado eso puede ser exactamente lo que con frecuencia necesitamos que Él sea.
No obstante, hay muchos creyentes que nunca experimentan el poder libertador de Dios, porque en lugar de caminar con Él día tras día, esperan hasta que el peligro los aceche para clamar a Dios. Eso no da resultado. Si deseas que el Señor te libre en los tiempos malos, debe tener comunión con Él en los tiempos buenos. ¿Por qué? Porque Dios responde a la fe. Es nuestra fe, no nuestra necesidad, la que hace que Él actúe a nuestro favor. Jamás podremos tener esa clase de fe y confianza si no pasamos suficiente tiempo en oración y comunión para conocerlo.
1 Juan 3:20-22 nos dice que tenemos confianza en Dios, cuando hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Pero si servimos a Dios a medias, no tendremos confianza en Él para que nos libere de los problemas. Cuando el peligro nos rodee, en vez de estar llenos de fe, nos quedaremos paralizados por el temor.
Ama y sirve a Dios con todo tu corazón. Mantente cerca de Él en los tiempos buenos para que cuando necesites que sea tu Libertador, sepas, sin lugar a duda, que podrás confiar en Él para que te guarde.
Lectura bíblica: Salmos 108:1-6
12 de Enero
Kenneth
Nuestra única esperanza es Jesús
«Por eso mi corazón se alegró, y mi lengua cantó llena de gozo. Mi cuerpo descansará en la esperanza, porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo se corrompa.» (Hechos 2:26-27)
Hace más de 21 años, Dios me dijo algo que marcó mi ministerio para siempre, y fue lo siguiente: La única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo tiene es la fe en Jesucristo.
A la luz de lo que está sucediendo hoy a nuestro alrededor, la verdad de esas palabras es dolorosamente más obvia que nunca antes. Somos una generación que padece enfermedades que nadie puede sanar y problemas que nadie puede solucionar. Los éxitos pasajeros que podamos tener se ven rápidamente reemplazados por dificultades mayores.
Con frecuencia, esta experiencia es cada vez más común tanto entre los creyentes como entre los no creyentes. Aunque no debería ser así, lo es. A los creyentes los matan las mismas enfermedades que están matando al resto del mundo. Están siendo y afligidos por los mismos problemas. Muchos hijos de Dios van por la vida como si no tuvieran ninguna esperanza—como lo hace el resto del mundo.
¿Por qué? Porque la única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede tener es la fe en Jesucristo. Y la mayoría de los cristianos no saben cómo vivir por fe.
En lugar de ser llenos con la Palabra de Dios y de fe, están llenos de tradiciones religiosas y supersticiones. Y están sufriendo. Cuando el diablo los ataca con alguna enfermedad o dolencia, o con pobreza, depresión, divorcio, frecuentemente se quedan sin hacer nada mientras son consumidos por alguno de esos problemas. Simplemente no saben cómo actuar. La Biblia nos dice: «Mi pueblo ha sido destruido porque le faltó conocimiento…» (Oseas 4:6).
Pero tú sabes: tu esperanza está en Jesús. Confía en Él y dile al mundo—su esperanza también está en Él.
Lectura bíblica: Marcos 4:35-41
11 de Enero
Kenneth
No te enfoques en la tormenta
«Pero al sentir la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame!» Al momento, Jesús extendió la mano y, mientras lo sostenía, le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14:30-31)
El diablo hará cualquier cosa para que quites tu mirada de la Palabra de Dios. Por ejemplo, causará problemas en tu vida, agitará las cosas de tal manera que tu situación lucirá como la de un bote a remos en medio de una tormenta, hará lo que pueda para que pongas tu mirada en el mundo natural y en la situación que te rodea, y no en las promesas de Dios. Él sabe que si no lo hace, tú tomarás esa promesa de Dios y lo golpearás con ella hasta derrotarlo.
Esa táctica fue la que Satanás utilizó contra Pedro. Cuando Pedro saltó de la barca, en obediencia a la palabra de Jesús, ¿qué sucedió después? Él caminó sobre las aguas sin ningún problema. Todo su ser se aferró a esa palabra que Jesús le dijo: Ven.
Pero cuando quitó su mirada de esa palabra y la posó sobre la tormenta, empezó a darse cuenta que lo que estaba haciendo era imposible en lo natural. Después de todo, él era un pescador, y todos sus conocimientos y toda su experiencia le decían que cuando las olas y el viento eran así de fuertes, lo terminarían arrastrando. Él empezó a enfocarse en su conocimiento natural en lugar de hacerlo en lo que Jesús le había dicho. Al hacerlo, su fe menguó y empezó a hundirse.
No dejes que eso te suceda. Una vez que recibas alguna revelación de la Palabra de Dios, aférrate a ella. No te enfoques en ninguna otra cosa.
El diablo hará lo que pueda para que desistas. Provocará situaciones a tu alrededor, te infundirá temor y traerá a tu memoria cosas del pasado para que empieces a pensar de la manera que lo hacías antes.
Pero no cedas. Fija tu mirada en la Palabra de Dios hasta que ésta sea más real que cualquier otra cosa que percibas. Si lo haces, caminarás sobre las aguas sin ningún problema.
Lectura bíblica: Mateo 14:22-33
10 de Enero
Kenneth
Cambia el destino de tus hijos
«Yo, el Señor, enseñaré a todos tus hijos, y su paz se verá multiplicada.» (Isaías 54:13)
Hoy en día, muchos padres cristianos desperdician su tiempo preocupándose por sus hijos.
Años atrás, Gloria y yo nos percatamos de que el diablo estaba tratando de aventajarnos con nuestros hijos, así que un fin de semana consultamos nuestra concordancia y cuatro o cinco versiones de la Biblia. En seguida, empezamos a buscar citas bíblicas y a escribir oraciones con respecto a ellos.
Arremetimos contra el diablo con la Palabra de Dios, y empezamos a declarar: "Gracias Dios porque nuestros hijos no se irán al infierno. ¡Alabado sea Dios porque ellos son enseñados por Jehová y grande es su paz!" En lugar de caminar ida y vuelta preocupados por el problema, caminábamos ida y vuelta alabando a Dios por la solución.
Las circunstancias no cambiaron en forma instantánea. Tuvimos que atravesar por momentos difíciles; sin embargo, la Palabra comenzó a cambiar las circunstancias. Hoy en día, mis hijos le sirven al Señor con todo su corazón.
Si tus hijos están en problemas, no desperdicies tu tiempo preocupándote. ¡Empieza a creer! Haz que la Palabra obre en la vida de ellos. Ata al diablo con ella, y dile en su cara que no puede controlarlos. Luego, sigue las instrucciones que se encuentran en Mateo 9:38 (NTV): «Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros…», al campo para que puedan alcanzar a tus hijos. Dios sabe a quién enviar, alguien al que sí escucharán, y además sabe cómo llevar a estas personas en el momento justo.
Aférrate a la Palabra y no te des por vencido respecto a tus hijos. Tarde o temprano, esa Palabra se aferrará a ellos.
Lectura bíblica: Salmo 127
9 de Enero
Kenneth
No es tiempo para vasos de barro
«En una casa grande hay no sólo utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.» (2 Timoteo 2:20)
¿Has sido destinado para cosas grandes en el reino de Dios?
Si les preguntas a la mayoría de los creyentes, te lo negarán con humildad: "No todos hemos sido llamados a ser vasos de oro. La Biblia dice que algunos somos llamados a ser pequeños vasos de barro".
¡Alabado sea Dios! Eso no es lo que dice la Biblia. Ciertamente, habrá vasos de oro y vasos de barro en el reino, pero somos nosotros —no Dios—, los que determinamos la clase de vaso que seremos. En 2 Timoteo 2:21, leemos que: «todo aquel que se limpie [de todo lo impuro, quien se separa del contacto con influencias corruptas] será [él mismo] un utensilio especial, separado para uso honorable y propósitos nobles, consagrado y listo para que el Maestro te use en toda buena obra» (AMP).
Utensilio de oro o vaso de barro: ¡La decisión es tuya!
Entonces, ¿por qué tantos creyentes escogen un trabajo sencillo en el reino de Dios? ¿Por qué se contentan con ser vasos de barro? Porque les falta una cosa que todo utensilio de oro debe tener: dedicación. No han tomado la decisión firme de apartarse de las influencias que los contaminan, y no se han determinado a dejar los caminos del mundo y a seguir al Señor sin mirar atrás.
Amigo mío, Dios está haciendo cosas grandes en el mundo. Está demostrando señales y maravillas para preparar el camino de la venida de Jesucristo. Ésta es una época emocionante, pero la verdad es que ¡no es tiempo para vasos de barro! Por eso, si aún no has tomado la decisión de ser un utensilio de oro, primero, admítelo; luego, invierte el tiempo necesario para estar en comunión con Dios y estudiar Su Palabra, alineando tu voluntad con la Suya. Pídele al Espíritu Santo que actúe en tu vida hasta que estés dispuesto a dejar los caminos del mundo por caminos más excelentes: los de Dios.
Hazlo ahora mismo. Nos estamos quedando sin tiempo. La gloria de Dios se está derramando en una gran ola final sobre el mundo. Esta gloria no gotea desde vasos de barro. Esta gloria está siendo derramada a través de vasos de oro—y eso es exactamente lo que Dios quiere que seas.
Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:15-26
8 de Enero
Kenneth
Salta la línea de la fe
«Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios.» (Romanos 4:19-20)
Durante todos los años que he vivido por fe, he aprendido a hacer algo que me ayuda a recibir de Dios en las situaciones más difíciles. Lo llamo: "saltar la línea de la fe".
Necesitas una línea de la fe cuando quieres que Dios haga lo "imposible" en tu vida. Es lo que necesitas cuando requieres mantenerte firme en la fe, y aun así sigues como un vaivén, de aquí para allá entre tu situación y las promesas de Dios ―creyendo primero una cosa y después otra―.
Eso es lo que puede hacerte semejante al fiel Abraham. En la práctica, Él tuvo que lidiar con factores naturales tal como nosotros tenemos que hacerlo. Él sabía que no había forma natural de que la promesa de Dios se cumpliera.
Sin embargo, la Palabra dice que Abraham no consideró su cuerpo, sino que se limitó a creer la promesa de Dios. En otras palabras, él ignoró la evidencia natural y creyó solamente en la promesa de Dios.
En un momento dado, él saltó la línea de la fe.
Tomó la decisión irreversible de confiar en la Palabra de Dios. Hizo un compromiso final. Decidió dar un paso adelante y nunca más mirar atrás.
Si tú y yo queremos que Dios haga lo imposible en nuestra vida, tendremos que seguir el ejemplo de Abraham. Pero, ¿cómo saltas esa línea de la fe?
Empieza con la Palabra de Dios. Busca las promesas de Dios y a propósito cree en tu corazón lo que Él ha dicho, y está diciendo, acerca de lo que necesitas. Medita en esas promesas hasta que la fe crezca en tu corazón.
Luego, traza la línea de la fe; hazlo en tu mente, en tu corazón. Trázala en el piso, en tu lugar de oración. Luego di: "En la presencia de Dios y de todos los ángeles en este lugar, y en la cara del diablo, estoy saltando la línea de la fe. Desde este momento, considero resuelto este asunto y le doy a Dios la alabanza y la gloria. En el nombre de Jesús".
A partir de ese instante, empieza a hablar como si ya hubieras recibido tu milagro. Dale la espalda a los problemas y a las dudas y focaliza tu mirada en Jesús.
Dios hará lo imposible en tu vida. Atrévete a saltar la línea de la fe.
Lectura bíblica: Romanos 4:13-21
7 de Enero
Kenneth
Dios tiene algo que decirte
"Las ovejas escuchan la voz [del Pastor] y le obedecen; y a Sus ovejas, las llama por nombre y las lleva (guía) hacia fuera." (Juan 10:3; AMP)
Nunca dejes que el miedo de cometer un error te prive del gozo de hacer lo que la voz del Señor te está indicando. Confía en que el Espíritu Santo te enseñará lo que debes hacer. Él empezará por mostrarte cosas pequeñas de tu vida, y cuando te acostumbres a obedecerle, te mostrará cosas mayores.
Así nos sucedió a Gloria y a mí. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor, no sabíamos cómo oír la voz de Dios. Nuestros espíritus aún no habían aprendido a discernir el consejo del Espíritu. Pero como la Biblia promete que podemos hacerlo, empezamos a orar y a estudiar la Biblia con la expectativa de recibirlo, y Él empezó a dárnoslo.
Nunca olvidaré la primera experiencia que Gloria tuvo. Ella estaba leyendo la Biblia y se detuvo por unos minutos para ver si Dios le decía algo. En su corazón, escuchó al Señor decirle lo siguiente: Las luces de tu automóvil están encendidas. No se le ocurrió que Dios pudiera hablarle de cosas tan triviales, así que ignoró ese pensamiento y continúo escuchando. Dios insistió y le repitió la misma frase, y siguió haciéndolo hasta que por fin ella se levantó y se dirigió al automóvil. En efecto, las luces estaban encendidas.
¿Por qué le importaría a Dios algo tan insignificante como las luces de un automóvil? Porque Él cuida de nosotros. Él sabía que Gloria estaba sola esa noche en la casa con dos niños pequeños, y si la batería se hubiera descargado, ella no habría podido salir. Dios la estaba protegiendo y le dijo exactamente lo que debía saber en ese momento.
Además, Él sabía que Gloria apenas estaba aprendiendo a oír Su voz; por eso le dijo que hiciera algo que no representaba mayor riesgo. Por ejemplo, ¿qué hubiera sucedido si las luces no hubieran estado encendidas? ¿Y qué si ella se hubiera equivocado? Tal vez se habría sentido avergonzada, pero no le hubiera causado daño alguno.
Si confías en Él, el Espíritu Santo hará por ti lo mismo que hizo por Gloria y por mí: te guiará paso a paso de una manera que te ayudará, y no que te lastimará.
El mayor error que puedes cometer es tener miedo de obedecer ese testigo interno, el cual es el método principal que Dios utiliza para guiar a Sus hijos (Romanos 8:14). Por lo tanto, no tengas miedo. Tómate el tiempo de escucharlo hoy, y mantente a la expectativa de oír en tu espíritu. Dios tiene algo que decirte.
Lectura bíblica: 1 Corintios 2:6-16
6 de Enero
Gloria
Creado para alabar
«¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!» (Salmos 150:6)
Fuimos creados para alabar a Dios. Muchas personas no saben eso. Cuando la alabanza comienza en los servicios, se sientan atrás y dicen: "No me siento cómodo con todos esos cantos y gritos. Creo que la alabanza no va conmigo".
¡Sí, debería gustarte! Según la Biblia, si respiras, fuiste creado para alabar.
No trates de evadir el tema con la excusa de que alabas en tu corazón. Eso no es suficiente. ¡La Palabra nos dice que también necesitas tenerla en tu boca! (Salmos 34:1). También leemos en Salmos 132:16 que "sus santos darán voces de júbilo". Por lo tanto no puedes dar voces de júbilo y guardar silencio al mismo tiempo.
Cuando empieces a alabar por primera vez, quizás te parezca extraño; pero si lo haces con frecuencia, se convertirá en un estilo de vida. ¿Por qué? Porque la alabanza no sólo hace que la gloria de Dios se manifieste en tu vida, sino también que andes a la luz de Su rostro (Salmos 89:15). ¡La alabanza empezará un avivamiento en tu vida!
"Pero, Gloria, si empiezo a alabar de esa manera, la gente pensará que soy un fanático".
Bueno, ¡genial! ¿Sabías que todo avivamiento experimentado en el mundo ha venido por gente consideraba por otros como fanática? Dios hace las cosas de una manera diferente a cómo las hace el mundo. Por esa razón, cuando te despojas de tus prejuicios y dejas que el Espíritu de Dios actúe por medio de tu vida, la gente que no conoce los caminos de Dios pensará que eres extraño. Sin embargo, ¡Dios pensará que eres especial!
Por lo tanto, no te limites a alabar a Dios sólo en la iglesia. Alábalo también en tu tiempo privado de oración y durante todo el día. Aprende a mantener una actitud de alabanza y acción de gracias. Cuando la alabanza sea algo natural en tu vida de oración privada, te parecerá más fácil alabar a Dios en las reuniones de la iglesia.
¿Anhelas un avivamiento de la presencia de Dios en tu vida? ¿Estás cansado de oír acerca de las manifestaciones del poder de Dios en el pasado? Entonces, abre tu boca y tu corazón, y cumple con el propósito por el cual Dios te creó: ¡Alaba!
Lectura bíblica: Salmo 150
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