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29 de Junio
Gloria
¡Estar dispuesto!
«Si ustedes quieren y me hacen caso, comerán de lo mejor de la tierra» (Isaías 1:19)
Un cuerpo sano. Suficiente dinero para pagar las deudas, y dinero extra para invertir en la obra del evangelio. Un matrimonio feliz y piadoso con niños sanos. Paz mental. Dios ha preparado un banquete lleno de bendiciones como éstas para ti.
Pero esas bendiciones no van a caer en tu regazo automáticamente. Debes estar dispuesto, y ser obediente, si quieres comer de lo mejor de la mesa de Dios.
Así que ¡está dispuesto!
No permitas que Satanás ponga enfermedad en tu cuerpo. Disponte, en cambio, a estar bien. En honor al sacrificio de Jesús en el Calvario, no aceptes menos que salud divina.
No aceptes vivir en escasez, sino en prosperidad y abundancia divinas. No le permitas a Satanás detener el caudal de las bendiciones económicas de Dios para tu vida.
Determina recibir el mejor plan de Dios para tu matrimonio y tus hijos. No aceptes las "normas" del mundo. Vive por encima de ellas en un hogar lleno de amor y armonía, un hogar como Dios quiso que fuera.
No le permitas a Satanás reemplazar con preocupación y úlceras, la paz y la tranquilidad que Jesús compró para ti. Proponte echar todas tus ansiedades sobre Dios, porque Él tiene cuidado de ti.
No dejes que te roben el banquete de bendiciones que te pertenecen desde que te hiciste creyente. ¡Debes estar dispuesto a comer el bien de la tierra!
Lectura bíblica: Deuteronomio 8:5-20
28 de Junio
Kenneth
Viva la diferencia
«Uno solo puede ser vencido, pero dos presentan resistencia.El cordón de tres hilos no se rompe fácilmente». (Eclesiastés 4:12)
Hay poder en la unidad. El diablo lo sabe. Por eso, continuamente está luchando contra esa unidad. Él toma las diferencias que hay en nosotros, diferencias que Dios puso para hacernos más fuertes, y trata de usarlas para romper el vínculo que nos une.
Por ejemplo, los hombres y las mujeres. El diablo nos ha engañado al hacernos creer que uno es superior al otro. Pero puedo resolver ese argumento ahora mismo. Las mujeres son superiores a los hombres. Si no creen eso, ustedes los hombres traten de dar a luz un bebé. Pero también, los hombres son superiores a las mujeres. Si no creen eso, ustedes las mujeres, traten de concebir uno sin nosotros.
¡Es la combinación de las diferencias la que nos hace fuertes!
Incluso se ha discutido si Dios es hombre o mujer. Pero la Biblia nos lo aclara. ¡Él es ambos! Eso es correcto. En el idioma hebreo, todas las palabras tienen género, son masculinas o femeninas. Pero la palabra hebrea Jehová es masculina y femenina. Dios es tan femenino como masculino y tan masculino como femenino.
Originalmente, la raza humana era así también. Cuando Dios hizo primero al hombre, era tan femenino como masculino. Entonces Dios separó la parte femenina e hizo a la varona o "varón con vientre". Después de eso, tuvieron que juntarse para ser perfectamente completos.
Todavía eso es cierto. Por ejemplo, cuando Dios une al esposo y a la esposa, con frecuencia, junta personas que poseen mayores diferencias de personalidad. Donde uno es débil, el otro es fuerte, y viceversa. Por eso, cuando llegan a ser uno, son más poderosos de lo que eran estando separados.
Hubo un tiempo en que no lo comprendía. Me molestaba con Dios por haberme enviado una esposa que no se preocupaba por algunas de las cosas que me gustaban. Pero finalmente me di cuenta que Dios sabía lo que estaba haciendo. Si Él me hubiera dado una esposa que fuera tan aficionada a volar como yo, hubiéramos pasado el resto de nuestra vida en las nubes. No estaríamos predicando la Palabra. Estaríamos en alguna exhibición aérea volando al revés. Nos llamaríamos el equipo Copeland, o algo así.
¿Existen en tu vida personas que son irritantemente diferentes a ti? No dejes que el diablo use esas diferencias para separarlos. ¡Agradécele a Dios por ellas! Deja que Él le enseñe cómo apreciarlas y ¡lo poderosos que pueden ser... juntos!
Lectura bíblica: Eclesiastés 4:9-12
27 de Junio
Gloria
La medicina de Dios
«…Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida». (Juan 6:63)
Hemos visto algunos adelantos médicos sorprendentes en nuestra generación, como "drogas milagrosas" que pueden vencer muchos tipos de enfermedades y dolencias.
Pero, sabes, en los cuarenta y dos años que he sido creyente, he descubierto otra clase de medicina mucho más eficaz: la Palabra de Dios. Nunca ha existido una droga tan milagrosa que la pueda igualar. La medicina de Dios es la respuesta a toda necesidad. Es vida. Es salud. Es el poder de Dios. Y si la pones en tu corazón y la pones en práctica, te sanarás.
A veces la gente pregunta: "Si la medicina de Dios siempre funciona, ¿por qué hay tantos creyentes que están todavía enfermos?". Hay dos razones. Número uno, porque no toman el tiempo para sembrar la Palabra profundamente en su corazón en lo que respecta a la sanidad. Número dos, porque no obedecen lo que la Palabra les dice.
Mirarlo desde esta perspectiva: Si un médico te receta una medicina para que te la tome diariamente y tú decides en cambio frotártela en el pecho, esa medicina no te servirá de nada. Debes seguir las instrucciones y tomarla como se te lo dijeron, si quieres mejorarte, ¿no es cierto? Del mismo modo, si lees la receta de Dios para la salud y no la pones en práctica, no cosecharás ninguno de sus beneficios.
En Proverbios 4:22, leemos que las Palabras de Dios son vida y salud para ti. Por tanto, no esperes hasta que te enfermes para comenzar a usarlas. Empieza hoy mismo a depositar la Palabra de Dios en tu corazón en abundancia y será difícil que te enfermes. Esa Palabra constantemente, dentro de tuyo, te mantendrá activo el poder sanador de Dios.
No te preocupe. No hay límite con respecto a la cantidad de la medicina de Dios que puedas tomar. No existe riesgo de sobredosis. Cuanto más la tomes, más fuerte serás. Empieza a fortalecerte hoy.
Lectura bíblica: Proverbios 4:20-27
26 de Junio
Gloria
Mantente firme contra la contienda
«El comienzo de la contienda es como las primeras gotas de agua [de la grieta de una presa]; por tanto, detén la contienda antes de que empeore y la discordia estalle.» (Proverbios 17:14; AMP)
En las Escrituras Dios nos advierte contra el peligro de la contienda. No obstante, es uno de los problemas más comunes entre los creyentes. Permitimos que se introduzca en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en la iglesia... ¡y en todas partes!
Por supuesto, no la dejamos entrar intencionalmente. No nos despertamos por la mañana y decimos: "Creo que hoy, empezaré una gran contienda". Al contrario, dejamos que se introduzca de forma sutil en nosotros, como una pequeña irritación.
Por eso, te urjo hoy a levantarte decididamente contra esas pequeñas oportunidades de iniciar una contienda. Si tiendes a permitir que las cosas le irriten, decide vencer esa tendencia. Lucha en contra de ellas con el conocimiento de que este mundo no es perfecto, pues habrá personas que no se comportarán de manera amable contigo. Habrá personas que te fastidiarán y molestarán, a propósito o inconscientemente.
Decide que, por el poder de Dios, usted no dejará que le quiten su paz. Esa paz es muy importante para tu bienestar. Ella mantendrá tu cuerpo sano y guardará tus relaciones saludables. Te pondrá en un lugar donde Dios pueda orientar tus pasos y librarte de algunos errores muy graves. Si te has pasado toda la vida con los nervios alterados por cosas sin importancia, puede tomarte tiempo deshacerte de ese hábito. Quizás debas trabajar en ese problema a cada momento. Pero, al final lo lograrás.
Yo lo sé. Tuve que hacer eso en lo que a la preocupación se refiere. Me había afanado por tantos años y había venido de una familia que se preocupaba fácilmente, tanto que lo hacía casi sin pensar. Cuando aprendí que preocuparse era contrario a la Palabra de Dios, tuve que dejarlo minuto a minuto. Con la ayuda del Espíritu Santo, cada vez que un pensamiento de preocupación venía a mí, yo lo vencía con la Palabra de Dios; y lo hice hasta que me deshice de ese hábito de la preocupación para siempre.
Tú puedes hacer lo mismo con la discordia. Pídele al Espíritu Santo que te ayude a empezar a reconocerla y a superarla en cada momento. Entonces, cada vez que comiences a enojarte por algo, reprende esa discordia en el Nombre de Jesús y resístela. Di en voz alta: Hoy vivo en la paz de Dios.
Te sorprenderás al ver que tan maravillosa puede ser la vida.
Lectura bíblica: Mateo 5:21-26, 43-48
25 de Junio
Kenneth
No te apresures
«Estas palabras que hoy te mando cumplir estarán en tu corazón,y se las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés en tu casa, y cuando vayas por el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes… y las pondrás entre tus ojos como frontales». (Deuteronomio 6:6-8)
Una de las razones por la que Gloria y yo hemos visto los resultados que tenemos en nuestra vida y en nuestro ministerio, se debe a que cuando dábamos cuenta de lo que la Palabra de Dios haría al respecto, literalmente nos sumergíamos en ella. Apagábamos el radio y el televisor, poníamos a un lado el periódico, y pasábamos cada momento de nuestro tiempo disponible, leyendo la Palabra, escuchando grabaciones acerca de la Palabra o meditando en ella.
Al final, todo ese tiempo en la Palabra obró un poderoso efecto en nosotros. Empezó a revolucionar por completo nuestra vida, y a convertir el fracaso en éxito.
Sin embargo, eso no sucedió de la noche a la mañana. Llevó tiempo. Muchos creyentes no comprenden ese proceso. Empiezan muy devotos en la Palabra, pero cometen el error de esperar resultados milagrosos instantáneos y cuando no los ven, se desilusionan y se apartan.
No hagas eso. Sé paciente. Dale tiempo a la Palabra para que haga Su obra.
Jesús dijo una vez: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4). La Palabra de Dios alimenta el espíritu así como el pan alimenta el cuerpo. El alimento tiene que ser absorbido por el cuerpo. Las vitaminas y los minerales que hay en los alimentos ejercen un efecto acumulativo en el cuerpo, ¿no es así? Además, casi todo lo que afecta a tu cuerpo al instante se considera peligroso.
Gran parte del proceso es similar con la Palabra de Dios. Ella posee un efecto acumulativo. Sí, a veces Dios actuará instantáneamente y hará un milagro, pero sólo para enderezar las cosas. Su propósito realmente es que te alimentes de Su Palabra para que crezcas en fortaleza y fe, y des fruto a su tiempo.
Así que, no te apresures tanto. Permanece en la Palabra. Sé paciente. ¡Los resultados vendrán!
Lectura bíblica: Deuteronomio 7:11-23
24 de Junio
Kenneth
No hables según tus circunstancias
«El que ama la lengua comerá de sus frutos;ella tiene poder sobre la vida y la muerte» (Proverbios 18:21)
Las palabras son un asunto serio. Como creyentes, debemos considerar seriamente cómo usarlas. Necesitamos que las palabras empiecen a actuar a nuestro favor, así como Dios lo hace. La Biblia dice que el Señor usa palabras para llamar a las cosas que no son como si fueran (Romanos 4:17).
La mayoría de nosotros no tenemos la menor idea de cómo hacerlo. Hemos pasado nuestra vida diciendo las cosas como las vemos. Constantemente hemos usado nuestra boca para informar acerca del estado lamentable de la situación a nuestro alrededor. De este modo, el solo pensamiento de llamar las cosas que no son como si fueran, parece un poco descabellado.
Quieres decir que se supone que yo diga: "¡Estoy sano! ¿Cuándo me siento enfermo?".
"¡Soy próspero! ¿Cuando no tengo dinero?". Me parece que estaría mintiendo".
No, no. Hay una gran diferencia entre mentir y hablar por fe. La mentira se dice con la intención de engañar a alguien, de hacerle creer algo que no es cierto. Pero hablar por fe es simplemente decir palabras que están de acuerdo con la Palabra de Dios, no con las circunstancias a tu alrededor. Es hablar con tu espíritu, no con tu mente.
Como el apóstol Pablo dijo en 2 Corintios 4:13: "Tenemos el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: He creído, por tanto he hablado. También hemos creído, por tanto hemos hablado" (AMP).
Eso es importante. Lee ese versículo de nuevo: "He creído, por tanto he hablado".
Hay personas que hablan las palabras, pero no tienen la fe para respaldarlas, y como resultado, fracasan en su vida espiritual. No llamaron las cosas que no son como si fueran, sino que las llamaron de la manera que deseaban que fueran.
Estos son dos aspectos muy diferentes. Las palabras pueden ser las mismas. Pero sólo desear y esperar no cumplirá la tarea, hay que creer.
Empieza hoy a poner tanto tu boca como tu corazón en armonía con la Palabra. Deja de decir las cosas como las ves, y empieza a hablar y a creer las promesas de Dios. Has que el poder de las palabras actúe a tu favor.
Lectura bíblica: Proverbios 15
23 de Junio
Gloria
Fuerte
«Nosotros nos parecía que éramos como langostas; y a ellos también así les parecíamos». (Números 13:33)
Según el diablo ¿cómo eres? ¿Cree él que eres un valiente y poderoso guerrero de Dios o que eres un pelele a quien puede darle una paliza cuando se le antoje?
La respuesta a esa pregunta depende de ti. Comprendí eso cuando estaba estudiando acerca del pueblo de Israel, y de cómo fracasaron al no entrar en la Tierra Prometida. La clave de su fracaso se encuentra en las palabras: «Nosotros nos parecía que éramos como langostas; y a ellos también así les parecíamos» (Números 13:33).
La razón por la cual los israelitas estaban tan aterrorizados de pelear contra los gigantes de Canaán no era porque esos gigantes fueran tan grandes, sino porque los israelitas se veían a sí mismos como enanos. La imagen que tenían de sí mismos fue la que los derrotó.
El mismo principio se aplica en tu vida como creyente. La imagen que tengas de ti mismo es la que cuenta. Si a tus ojos eres un cristiano débil y sin poder, el diablo te atropellará tres o cuatro veces al día o más si él no está ocupado. Pero cuando empieces a verte como un hijo de Dios, un conquistador del Dios todopoderoso, preparado con el mismo poder de Dios, el diablo querrá esfumarse al instante en el que te vea.
El diablo preferirá hacer cualquier cosa antes que venir contra alguien que es valiente y osado, porque él mismo es un cobarde. A decir verdad, desde que Jesús se levantó de la tumba, el corazón de Satanás se ha turbado al escuchar ese nombre de la boca del que tiene fe en Cristo.
Si no te ves fuerte en el Señor, necesitas cambiar tu opinión de tí mismo. Debes llenarte por completo de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo para que vivas como gigante espiritual. Cámbiale la situación al diablo y deja que él descubra por sí mismo lo que se siente ser una langosta.
Lectura bíblica: Números 13:17-33
22 de Junio
Kenneth
Espere una cosecha
«Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos». (Lucas 6:38)
Den, y se les dará. Esas palabras salieron directamente de la boca de Jesús. No obstante, hay muchos creyentes que se niegan por completo a creerlas. Tienen la idea equivocada de que es un error esperar recibir cuando se da.
Pero la verdad es que es un error no hacerlo.
¿Qué pensarías de un agricultor que siembra las semillas y luego deja que su cosecha se pudra en el campo? Creerías que es un tonto, ¿no es así? Y si lo hubiera hecho cuando otros sufrían de hambre, pensarías que ese agricultor sería responsable de un delito.
Bueno, es igual de irresponsable dar semillas (en términos económicos), y no esperar la cosecha que Dios prometió. Especialmente cuando esa cosecha podría ayudar a llevar el evangelio a gente que tiene hambre espiritual. Tan equivocado está el que hace caso omiso al principio de la prosperidad compartido por Jesús, como lo está el que deja que una cosecha de trigo se pudra en el campo.
Dios quiere que cosechemos de las semillas que sembramos (en términos económicos). Él desea que estemos preparados para no tener que pedir ayuda para nosotros, sino que: "Teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra" (2 Corintios 9:8; AMP). Su deseo es que tengamos en abundancia, no para que lo guardemos con egoísmo, sino para que demos generosamente.
La próxima vez que des, no tengas miedo de esperar una cosecha. Espera con fe las recompensas económicas que Jesús prometió. Luego, cuando vengan, vuélvalas a sembrar. Mantén en circulación el principio de dar y recibir para que el Señor pueda bendecir al mundo por medio tuyo.
Lectura bíblica: 2 Corintios 9:6-15
21 de Junio
Gloria
Dale prioridad a la Palabra
«[Lo principal es la sabiduría hábil y divina]" Recompensen y exalten la sabiduría, y ella les exaltará y promoverá; y les honrará cuando la hayan abrazado"» (Proverbios 4:7-8 AMP)
Quiero contarte el único secreto verdadero para obtener victoria en esta vida. Es fácil: Sólo dale prioridad a la Palabra de Dios en Tu vida diaria.
Podrías decir: "Bueno, yo he oído eso antes. No es ningún secreto". Pero cuando comprendas lo que en realidad quiero decir, se convertirá en una revelación para tu vida.
La Biblia no es tan sólo un libro de texto o de historia. Es un manual para vivir. Es la sabiduría del Dios omnipotente escrita para que puedas aplicarla en las situaciones que a diario enfrentas.
Dios dice que la sabiduría "es lo principal". La palabra principal significa: "Que la sabiduría es lo primero". Eso quiere decir que la Palabra de Dios debe ocupar el lugar más importante en todas nuestras actividades. Sé por experiencia el impacto que eso puede tener en tu vida.
Hace veinte años, decidí leer los Evangelios y el libro de los Hechos tres veces en 30 días. En ese tiempo parecía una tarea imposible. Con dos niños pequeños y mi casa de cabeza por nuestra reciente mudanza, no veía cómo podía pasar todo ese tiempo leyendo la Palabra y aun así lograr hacer lo demás. Pero me propuse dejar a un lado otras cosas y hacerlo. Me sorprendió mucho porque al final del primer día había logrado más de lo que hubiera hecho en circunstancias normales.
Sorprendentemente, al final de esos 30 días, no sólo había leído los evangelios y el libro de los Hechos tres veces, sino que había hecho todos los quehaceres domésticos, cuidado de mis niños y además, había aplicado un nuevo acabado a varios muebles. Yo estaba asombrada.
Tú también te asombrarás de lo que puede suceder en tu vida si le das prioridad a la Palabra de Dios. Pero déjame advertirte, no esperes hasta que creas que tiene el tiempo para hacerlo, porque Satanás se encargará de que nunca lo tengas.
Has lo que yo hice, y deja las otras cosas a un lado. Invierte tu tiempo primero en la Palabra, y muy pronto podrás ver los resultados de esa inversión en todas las áreas de tu vida.
Lectura bíblica: Proverbios 3:1-9
20 de Junio
Kenneth
Una dosis saludable de amor
«El amor... No se irrita ni se queja ni es resentido, no toma en cuenta el mal recibido. [No le pone atención al mal que ha sufrido]» (1 Corintios 13:4-5 AMP)
¿Sabías que vivir en amor es bueno para la salud?
¡Es cierto! La ciencia médica lo ha comprobado. Los investigadores han descubierto que la hostilidad produce tensión que causa úlceras, dolores de cabeza, y un sin fin de otros males.
Ahora bien, cuando analizas el término hostilidad, crees que es el tipo de enojo que sientes cuando sucede algo serio. Pero según los expertos, eso no es lo que ocasiona los peores problemas. Por ejemplo, son las cosas pequeñas, como cuando la lavandería arruina su traje favorito. O cuando la señora de la cafetería pone salsa en su puré de papa después de que le dijiste claramente que no lo hiciera. ¿Te parece familiar?
Sólo piensa en cuánta tensión podrías evitar si eres pronto para perdonar y vivir según 1 Corintios 13, sin tomar en cuenta las cosas que te hayan hecho. Imagínate los beneficios físicos y mentales de vivir así.
Pero si has dejado que la hostilidad te mantenga atado, eso te parecerá un sueño imposible de cumplir. Pero no es así. Pues como creyente nacido de nuevo, tienes el amor de Dios en tu interior.
Si usted te rinde a ese amor, serás libre. ¿Recuerdas cuando Jesús llamó a Lázaro de la tumba? Lázaro estaba vivo, pero todavía seguía amarrado por la mortaja. Jesús mandó que le quitaran las ataduras, a fin de que Lázaro pudiera ser libre para caminar.
Jesús quiere esa misma libertad para ti. Por lo tanto, ponte de acuerdo con Él. Dile a esos hábitos mortales que te tienen atado: "¡En el nombre de Jesús, suéltenme y déjenme ir! Dejo atrás la hostilidad, el rencor y el egoísmo. Persevero en Dios. ¡Viviré una vida de amor!".
Recuerda: No se requiere un milagro médico para transformar tu vida. Lo único que se necesita es una decisión de rendirte a la fuerza del amor. ¡Hazlo hoy!
Lectura bíblica: Proverbios 4:10-27
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