
Sign up to save your podcasts
Or


10 de Enero
Kenneth
Cambia el destino de tus hijos
«Yo, el Señor, enseñaré a todos tus hijos, y su paz se verá multiplicada» (Isaías 54:13).
Hoy en día, muchos padres cristianos desperdician su tiempo preocupándosepor sus hijos.
Años atrás, Gloria y yo nos percatamos de que el diablo estaba tratando de aventajarnos con nuestros hijos, así que un fin de semana consultamos nuestra concordancia y cuatro o cinco versiones de la Biblia. En seguida, empezamos a buscar citas bíblicas y a escribir oraciones con respecto a ellos.
Arremetimos contra el diablo con la Palabra de Dios, y empezamos a declarar: "Gracias Dios porque nuestros hijos no se irán al infierno. ¡Alabado sea Dios porque ellos son enseñados por Jehová y grande es su paz!"En lugar de caminar ida y vuelta preocupados por el problema, caminábamos ida y vuelta alabando a Dios por la solución.
Las circunstancias no cambiaron en forma instantánea. Tuvimos que atravesar por momentos difíciles; sin embargo, la Palabra comenzó a cambiar las circunstancias. Hoy en día, mis hijos le sirven al Señor con todo su corazón.
Si tus hijos están en problemas, no desperdicies tu tiempo preocupándote. ¡Empieza a creer! Haz que la Palabra obre en la vida de ellos. Ata al diablo con ella, y dile en su cara que no puede controlarlos. Luego, sigue las instrucciones que se encuentran en Mateo 9:38 (NTV): «Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros…», al campo para que puedan alcanzar a tus hijos. Dios sabe a quién enviar, alguien al que sí escucharán, y además sabe cómo llevar a estas personas en el momento justo.
Aférrate a la Palabra y no te des por vencido respecto a tus hijos. Tarde o temprano, esa Palabra se aferrará a ellos.
Lectura bíblica: Salmo 127
9 de Enero
Kenneth
No es tiempo para vasos de barro
«En una casa grande hay no sólo utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles» (2 Timoteo 2:20).
¿Has sido destinado para cosas grandes en el reino de Dios?
Si les preguntas a la mayoría de los creyentes, te lo negarán con humildad: "No todos hemos sido llamados a ser vasos de oro. La Biblia dice que algunos somos llamados a ser pequeños vasos de barro".
¡Alabado sea Dios! Eso no es lo que dice la Biblia. Ciertamente, habrá vasos de oro y vasos de barro en el reino, pero somos nosotros —no Dios—, los que determinamos la clase de vaso que seremos. En 2 Timoteo 2:21, leemos que: «todo aquel que se limpie [de todo lo impuro, quien se separa del contacto con influencias corruptas] será [él mismo] un utensilio especial, separado para uso honorable y propósitos nobles, consagrado y listo para que el Maestro te use en toda buena obra» (AMP).
Utensilio de oro o vaso de barro: ¡La decisión es tuya!
Entonces, ¿por qué tantos creyentes escogen un trabajo sencillo en el reino de Dios? ¿Por qué se contentan con ser vasos de barro? Porque les falta una cosa que todo utensilio de oro debe tener: dedicación. No han tomado la decisión firme de apartarse de las influencias que los contaminan, y no se han determinado a dejar los caminos del mundo y a seguir al Señor sin mirar atrás.
Amigo mío, Dios está haciendo cosas grandes en el mundo. Está demostrando señales y maravillas para preparar el camino de la venida de Jesucristo. Ésta es una época emocionante, pero la verdad es que ¡no es tiempo para vasos de barro! Por eso, si aún no has tomado la decisión de ser un utensilio de oro, primero, admítelo; luego, invierte el tiempo necesario para estar en comunión con Dios y estudiar Su Palabra, alineando tu voluntad con la Suya. Pídele al Espíritu Santo que actúe en tu vida hasta que estés dispuesto a dejar los caminos del mundo por caminos más excelentes: los de Dios.
Hazlo ahora mismo. Nos estamos quedando sin tiempo. La gloria de Dios se está derramando en una gran ola final sobre el mundo. Esta gloria no gotea desde vasos de barro. Esta gloria está siendo derramada a través de vasos de oro—y eso es exactamente lo que Dios quiere que seas.
Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:15-26
8 de Enero
Kenneth
Salta la línea de la fe
«Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios»(Romanos 4:19-20).
Durante todos los años que he vivido por fe, he aprendido a hacer algo que me ayuda a recibir de Dios en las situaciones más difíciles. Lo llamo: "saltar la línea de la fe".
Necesitas una línea de la fe cuando quieres que Dios haga lo "imposible" en tu vida. Es lo que necesitas cuando requieres mantenerte firme en la fe, y aun así sigues como un vaivén, de aquí para allá entre tu situación y las promesas de Dios ―creyendo primero una cosa y después otra―.
Eso es lo que puede hacerte semejante al fiel Abraham. En la práctica, Él tuvo que lidiar con factores naturales tal como nosotros tenemos que hacerlo. Él sabía que no había forma natural de que la promesa de Dios se cumpliera.
Sin embargo, la Palabra dice que Abraham no consideró su cuerpo, sino que se limitó a creer la promesa de Dios. En otras palabras, él ignoró la evidencia natural y creyó solamente en la promesa de Dios.
En un momento dado, él saltó la línea de la fe.
Tomó la decisión irreversible de confiar en la Palabra de Dios. Hizo un compromiso final. Decidió dar un paso adelante y nunca más mirar atrás.
Si tú y yo queremos que Dios haga lo imposible en nuestra vida, tendremos que seguir el ejemplo de Abraham. Pero, ¿cómo saltas esa línea de la fe?
Empieza con la Palabra de Dios. Busca las promesas de Dios y a propósito cree en tu corazón lo que Él ha dicho, y está diciendo, acerca de lo que necesitas. Medita en esas promesas hasta que la fe crezca en tu corazón.
Luego, traza la línea de la fe; hazlo en tu mente, en tu corazón. Trázala en el piso, en tu lugar de oración. Luego di: "En la presencia de Dios y de todos los ángeles en este lugar, y en la cara del diablo, estoy saltando la línea de la fe. Desde este momento, considero resuelto este asunto y le doy a Dios la alabanza y la gloria. En el nombre de Jesús".
A partir de ese instante, empieza a hablar como si ya hubieras recibido tu milagro. Dale la espalda a los problemas y a las dudas y focaliza tu mirada en Jesús.
Dios hará lo imposible en tu vida. Atrévete a saltar la línea de la fe.
Lectura bíblica: Romanos 4:13-21
7 de Enero
Kenneth
Dios tiene algo que decirte
"Las ovejas escuchan la voz [del Pastor] y le obedecen; y a Sus ovejas, las llama por nombre y las lleva (guía) hacia fuera" (Juan 10:3; AMP).
Nunca dejes que el miedo de cometer un error te prive del gozo de hacer lo que la voz del Señor te está indicando. Confía en que el Espíritu Santo te enseñará lo que debes hacer. Él empezará por mostrarte cosas pequeñas de tu vida, y cuando te acostumbres a obedecerle, te mostrará cosas mayores.
Así nos sucedió a Gloria y a mí. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor, no sabíamos cómo oír la voz de Dios. Nuestros espíritus aún no habían aprendido a discernir el consejo del Espíritu. Pero como la Biblia promete que podemos hacerlo, empezamos a orar y a estudiar la Biblia con la expectativa de recibirlo, y Él empezó a dárnoslo.
Nunca olvidaré la primera experiencia que Gloria tuvo. Ella estaba leyendo la Biblia y se detuvo por unos minutos para ver si Dios le decía algo. En su corazón, escuchó al Señor decirle lo siguiente: Las luces de tu automóvil están encendidas. No se le ocurrió que Dios pudiera hablarle de cosas tan triviales, así que ignoró ese pensamiento y continúo escuchando. Dios insistió y le repitió la misma frase, y siguió haciéndolo hasta que por fin ella se levantó y se dirigió al automóvil. En efecto, las luces estaban encendidas.
¿Por qué le importaría a Dios algo tan insignificante como las luces de un automóvil? Porque Él cuida de nosotros. Él sabía que Gloria estaba sola esa noche en la casa con dos niños pequeños, y si la batería se hubiera descargado, ella no habría podido salir. Dios la estaba protegiendo y le dijo exactamente lo que debía saber en ese momento.
Además, Él sabía que Gloria apenas estaba aprendiendo a oír Su voz; por eso le dijo que hiciera algo que no representaba mayor riesgo. Por ejemplo, ¿qué hubiera sucedido si las luces no hubieran estado encendidas? ¿Y qué si ella se hubiera equivocado? Tal vez se habría sentido avergonzada, pero no le hubiera causado daño alguno.
Si confías en Él, el Espíritu Santo hará por ti lo mismo que hizo por Gloria y por mí: te guiará paso a paso de una manera que te ayudará, y no que te lastimará.
El mayor error que puedes cometer es tener miedo de obedecer ese testigo interno, el cual es el método principal que Dios utiliza para guiar a Sus hijos (Romanos 8:14). Por lo tanto, no tengas miedo. Tómate el tiempo de escucharlo hoy, y mantente a la expectativa de oír en tu espíritu. Dios tiene algo que decirte.
Lectura bíblica: 1 Corintios 2:6-16
6 de Enero
Gloria
Creado para alabar
«¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!» (Salmos 150:6).
Fuimos creados para alabar a Dios. Muchas personas no saben eso. Cuando la alabanza comienza en los servicios, se sientan atrás y dicen: "No me siento cómodo con todos esos cantos y gritos. Creo que la alabanza no va conmigo".
¡Sí, debería gustarte! Según la Biblia, si respiras, fuiste creado para alabar.
No trates de evadir el tema con la excusa de que alabas en tu corazón. Eso no es suficiente. ¡La Palabra nos dice que también necesitas tenerla en tu boca! (Salmos 34:1). También leemos en Salmos 132:16 que "sus santos darán voces de júbilo". Por lo tanto no puedes dar voces de júbilo y guardar silencio al mismo tiempo.
Cuando empieces a alabar por primera vez, quizás te parezca extraño; pero si lo haces con frecuencia, se convertirá en un estilo de vida. ¿Por qué? Porque la alabanza no sólo hace que la gloria de Dios se manifieste en tu vida, sino también que andes a la luz de Su rostro (Salmos 89:15). ¡La alabanza empezará un avivamiento en tu vida!
"Pero, Gloria, si empiezo a alabar de esa manera, la gente pensará que soy un fanático".
Bueno, ¡genial! ¿Sabías que todo avivamiento experimentado en el mundo ha venido por gente consideraba por otros como fanática? Dios hace las cosas de una manera diferente a cómo las hace el mundo. Por esa razón, cuando te despojas de tus prejuicios y dejas que el Espíritu de Dios actúe por medio de tu vida, la gente que no conoce los caminos de Dios pensará que eres extraño. Sin embargo, ¡Dios pensará que eres especial!
Por lo tanto, no te limites a alabar a Dios sólo en la iglesia. Alábalo también en tu tiempo privado de oración y durante todo el día. Aprende a mantener una actitud de alabanza y acción de gracias. Cuando la alabanza sea algo natural en tu vida de oración privada, te parecerá más fácil alabar a Dios en las reuniones de la iglesia.
¿Anhelas un avivamiento de la presencia de Dios en tu vida? ¿Estás cansado de oír acerca de las manifestaciones del poder de Dios en el pasado? Entonces, abre tu boca y tu corazón, y cumple con el propósito por el cual Dios te creó: ¡Alaba!
Lectura bíblica: Salmo 150
5 de Enero
Kenneth
Eres justo
«…no por tener mi propia justicia, que viene por la ley, sino por tener la justicia que es de Dios y que viene por la fe, la fe en Cristo»(Filipenses 3:9).
No me importa cuánto hayas arruinado las cosas ni la cantidad de errores que hayas cometido ayer, quiero que empieces este día convencido de que eres ¡justo! No porque hayas hecho algo para justificarte, sino porque ya recibiste, por la fe en Cristo, la misma justicia de Dios.
Solo mira cuáles son los beneficios que según la Palabra de Dios vienen con la justicia: «Los justos florecerán como las palmeras…» (Salmos 92:12).
«Si a los justos les va bien, la ciudad se alegra…» (Proverbios 11:10).
«... los justos y los suyos saldrán bien librados» (Proverbios 11:21).
«Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a sus oraciones…» (1 Pedro 3:12).
«Tú, Señor, bendices al hombre justo; tu favor lo rodea, como un escudo» (Salmos 5:12).
«Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias» (Salmos 34:17).
«Yo fui joven, y ya he envejecido, pero nunca vi desamparado a un justo, ni vi a sus hijos andar mendigando pan» (Salmos 37:25).
«Los justos heredarán la tierra y para siempre vivirán en ella» (Salmos 37:29).
«… El Señor… ama a los que practican la justicia» (Salmos 146:8).
No dejes que el diablo te robe ni siquiera una de esas bendiciones cuando te diga que no te mereces ninguna de ellas. Haz que salga corriendo despavorido, gritándole: "¡Soy la justicia de Dios!" Luego, mantente en fe y ¡disfruta de los privilegios que Dios te ha preparado!
Lectura bíblica: Romanos 3:21-28
4 de Enero
Kenneth
Deja que el mundo sepa
«Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos… para que sean uno, así como nosotros somos uno.Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo crea que tú me enviaste...» (Juan 17:20, 22-23).
A través de los años, la Iglesia ha inventado toda clase de métodos complicados para evangelizar al mundo. Nos reunimos y hacemos planes o actividades para recaudar fondos para ese fin. Pero en todos nuestros planes, rara vez mencionamos el método que Jesús nos dio.
La mayoría de los creyentes no se da cuenta de que Jesús nos dio la clave para ganar al mundo. La noche antes de morir en la Cruz, Él oró y pidió al Padre que nos guiara a la unidad entre nosotros y Él, para que el mundo creyera que Jesús había sido enviado por Dios.
Si tú y yo, y el resto del Cuerpo de Cristo, nos pusiéramos de acuerdo y empezáramos a amarnos los unos a los otros, evangelizaríamos al mundo de una manera tan rápida que quedaríamos desconcertados. ¡Así es! Sin embargo, no hemos considerado ese método porque hemos estado ocupados peleando e hiriéndonos entre nosotros.
Pero, alabado sea Dios, algunos creyentes están empezando a darse cuenta de que es hora de dejar esas actitudes de lado. Tenemos que empezar a recibir las palabras de Jesús de amarnos los unos a los otroscomo un mandamiento, y no como una alternativa. Debemos terminar con esas peleas tontas, y unirnos por el Espíritu de Dios.
¿Quieres ayudar a la evangelización del mundo? Entonces, empieza a orar por la unidad entre los creyentes. Decide que comenzarás a amar a tus hermanos creyentes, en lugar de criticarlos, quejarte y hablar mal de ellos.
Empieza a confesar que la Iglesia de Dios se levantará unida en fe y en amor, como un Cuerpo glorioso guiado por el poder de Jesús. Ya lo somos, ¿lo sabías? Jesús oró por eso mismo, y el Espíritu Santo lo está haciendo.
A Satanás le gustaría impedir que eso suceda; pero no puede, porque esa obra es mucho más poderosa que él—y perforará un hueco tan grande en sus operaciones, que hasta un tren podrá transitar por él—. Entonces, todo el mundo se dará cuenta que de veras, Jesús es el Señor.
Lectura bíblica: Juan 17:9-26
3 de Enero
Kenneth
Transfórmate en bendición
"Que aquellos que están a favor de Mi justa causa y se deleitan en Mi justicia, griten de alegría, se regocijen y digan siempre: Sea el Señor exaltado, quien se deleita en la prosperidad de Su siervo" (Salmos 35:27, AMP).
Si la religión tradicional te ha enseñado que el deseo de Dios es que seas pobre y estés oprimido, hoy te tengo buenas noticias. La Biblia dice que "Dios se deleitaen tu prosperidad". ¡Él desea que prosperes! No sólo en el aspecto económico, sino en todas las áreas de tu vida: espíritu, alma y cuerpo.
No importa dónde estés ni quién seas, Dios desea librarte de toda situación adversa. ¿Por qué? Porque Él te ama y tiene una misión para que lleves a cabo. Su plan es que ayudes a satisfacer las necesidades de la humanidad. Pero Él es lo suficientemente sabio como para saber que no puedes dar lo que no tienes. No puedes ayudar económicamente a difundir el evangelio ni alimentar a los más necesitados, cuando estás en quiebra. Él sabe que no puedes imponer las manos sobre los enfermos si estás postrado en la cama de un hospital, y tampoco puede ministrar gozo a los demás si la depresión te tiene cautivo. ¡No! Para que puedas ser de bendición, primero debes ser bendecido.
Si hoy realmente deseas aprovechar las riquezas de Dios, decide ser de bendición para otros. Y antes de que te des cuenta, recibirás de Dios más de lo que puedes imaginar.
Eso me sucedió. Hace años me decidí, primero que nada, a ser un dador. Transformé mi estilo de vida en uno que da. Y hoy en día, literalmente "vivo para dar". Y no me preocupa decírtelo: ¡Dios derrama sobre mí montones de bendiciones!
Él hará lo mismo por ti si te conviertes en Su siervo―y entregas tu tiempo, tu dinero y tu amor por aquellos que lo necesitan. Conviértete en un dador, y ¡Dios se deleitará en prosperarte!
Lectura bíblica: Génesis 12:1-4, 13:1-4
2 de Enero
Kenneth
Levanta tu mirada
«Por lo tanto, consideren a aquel que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores, para que no se cansen ni se desanimen» (Hebreos 12:3)
Levanta tu mirada… pues en estos tiempos tu vida misma depende de ello.
Hace algún tiempo, el Señor me mostró que a causa de la tensión y las malas noticias que a diario vemos a nuestro alrededor, un espíritu de decaimiento intenta infiltrarse en nuestra vida. Este espíritu nos bombardea con fuerzas negativas para que quitemos nuestra mirada de la Palabra de Dios y observemos cabeza abajo la derrota, en lugar de mirar hacia arriba, a Jesús.
Si permites que eso suceda, tu ser espiritual comenzará a perder dominio. La Palabra nos dice cuál será el resultado final: tu ánimo decaerá hasta desmayar.
Jesús lo describe en Marcos 4 de la siguiente manera: cuando los afanes de este mundo entran en el corazón y en la mente, ahogan la Palabra, y ésta se hace infructuosa. Y como la fe es producto de la Palabra, ésta se marchita, y cuando eso ocurre, vas camino al fracaso.
¿Qué puedes hacer para detener la reacción en cadena del desánimo?
¡Levanta tu mirada! Vuelve tus ojos a Jesús. Recuerdo que en las competencias atléticas, cuando algún oponente bajaba la cabeza, ya no representaba amenaza alguna para su adversario. Podría ser fácilmente derrotado. Así que mantén tu frente en alto. No te enfoques en los afanes de este mundo, sino en Jesucristo, el Autor y Consumador de la fe. Considera lo que Dios dice en Su Palabra, y deja que Sus pensamientos gobiernen tus acciones. Haz de los pensamientos de Dios tus propios pensamientos.
¡Levanta tu mirada! Aparta tu mirada de las circunstancias que te rodean, y enfócala sólo en tu fuente celestial. No tengas temor de perderlo todo. Dios es tu fuente; no el mundo. Él puede cuidar de ti, sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor.
Si últimamente te has sentido decaído, empieza a levantar tu mirada. Y en lugar de mirar hacia abajo, mira hacia arriba, a dónde Dios está. Por el contrario, el diablo está abajo―debajo de tus pies. Por lo tanto, ¡levanta tu mirada!
Lectura bíblica: Isaías 40:21-31
1 de Enero
Kenneth Copeland
Feliz Año Nuevo
«Porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo» (Romanos 10:13).
En este día, personas de todo el mundo se reúnen para celebrar los primeros y maravillosos momentos del Año Nuevo. Sin embargo, para muchas otras, este día representa las 24 horas más difíciles de su vida. Para ellas, el Año Nuevo servirá sólo para recordarles de su soledad y lo que han perdido. Simplemente, marcará el inicio de otro año de fracasos. Y para ti, ¿cómo crees que será este año?
A lo mejor ahora puedas aparentar estar contento y tal vez estés repartiendo sonrisas y saludos, como los demás. Pero en tu interior quizás te sientas dolido y desilusionado, y hasta es posible que creas que ya no puede seguir adelante.
Si es así, quiero que sepas algo. Todo eso puede cambiar en un instante. Puedes volver a comenzar tu vida hoy, y hacer que este día de Año Nuevo sea ¡el más feliz que hayas tenido!
¿Cuántas veces te has dicho: "Si tan sólo pudiera volver a empezar, lo haría todo de otra manera?". Eso no debe ser únicamente un deseo, porque Jesucristo ya lo hizo posible. Ése es Su regalo de Navidad para ti. Jesús pagó el precio por todos tus pecados, y también sufrió el castigo de todos nuestros errores. Por esa razón, Él nació en este mundo —para que tú pudieras comenzar de nuevo—.
Quizás al examinar tu vida digas: "Pero he cometido errores garrafales y he hecho cosas despreciables". Eso no importa. ¡Jesús ya pagó la deuda por cada uno de ellos! ¿Cómo puedes comenzar de nuevo? En Romanos 10:9, leemos: «…si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo».Es tan fácil como decir: "Jesús, te entrego mi vida. Desde este día en adelante, soy tuyo".
No hay mejor momento para empezar a transformar tu vida que el primer día del año. Ahora, sin importar en qué condición te encuentres, entrégale tu vida a Jesús. Después, da un salto y grita: "¡Alabado sea Dios, estoy empezando de nuevo!" Y descubre lo que realmente significa tener un ¡feliz Año Nuevo!
Lectura bíblica: Romanos 10:1-13
From the publisher's feed

244 Listeners

846 Listeners

164 Listeners

62 Listeners

14 Listeners

38 Listeners

46 Listeners

19 Listeners

5 Listeners

21 Listeners

21 Listeners

23 Listeners

2 Listeners

3 Listeners

4 Listeners

2 Listeners

0 Listeners