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20 de Septiembre
Kenneth
Es tiempo de tomar las cosas en serio
« Dios mío, ¡tú eres mi Dios! Yo te buscaré de madrugada... al pensar en ti recostado en mi lecho, al meditar en ti durante mis desvelos». (Salmos 63:1,6)
Si has decidido vivir en salud divina, habrá ocasiones en las que tendrá que ser extremista en cuanto a la Palabra de Dios se refiere. Habrá ocasiones en las que quizás te sientas tan enfermo que no será suficiente unos momentos en la Palabra y una oración rápida para recibir la sanidad.
Quiero explicarte, en términos muy prácticos, lo que yo haría en una situación como ésa.
Al momento de despertar por la mañana, antes de hacer cualquier otra cosa, tomaría la Cena del Señor, y diría: "Padre, dedico mi cuerpo todo el día de hoy al servicio de mi Señor Jesucristo. Recibo la sangre pura de Jesús derramada por mí en el Calvario".
Luego pondría al diablo en su lugar, diciéndole: "Te reprendo, Satanás. Hoy no pondrás ninguna enfermedad ni padecimiento en mí. Por el poder de Jesús y mediante Su Espíritu, no haré caso de los síntomas ni de lo que mi cuerpo crea al respecto. Yo he vencido esta enfermedad porque mayor es el que está en mí que el que está en el mundo".
Después, todo el día le daría gracias a Dios por mi sanidad. Buscaría algunas cintas de enseñanzas que llenaran mi mente y mi espíritu con la Palabra ungida de Dios, y las escucharía durante el día. En la tarde, alabaría a Dios y tomaría otra vez la Cena del Señor para recordar que la Sangre de Jesús está en mis venas, y que soy parte de la familia de Dios.
Tú no tienes esperar hasta el segundo domingo de cada mes o cuando sea que tomes la Cena del Señor. Jesús simplemente dijo: «…hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria» (1 Corintios 11:25). Si estás enfrentando un ataque serio del diablo, necesitas recordar a Jesús todo el día y toda la noche. Necesitas meditar en Jesús hasta que los pensamientos del Señor saquen de tu mente los pensamientos de esa enfermedad.
Por la noche, antes de acostarme, tomaría una vez más la Cena del Señor, luego alabaría hasta dormirme. Si me despertara durante la noche, tomaría mi Biblia y leería todos los pasajes de sanidad, y haría que el diablo se lamentara de haberme despertado.
Cuando el diablo lance un ataque contra tu cuerpo, no pierdas el tiempo, tome en serio la Palabra y ponte bajo su cuidado constante y ella cuidará bien de ti.
Lectura bíblica: Hebreos 4:9-16
19 de Septiembre
Kenneth
Una palabra acerca de los ángeles
«Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos» (Salmos 91:11)
Es hora de aclarar las cosas. Los ángeles no son algo sólo para niños. No son niños gorditos con cabello rubio, con arcos y flechas en sus manos. Los ángeles son guerreros grandes y fuertes; son seres reales y poderosos. Si eres un creyente, ellos son parte esencial de tu vida.
En la Biblia encontramos ejemplos de lo que los ángeles pueden hacer. Uno de ellos es cuando el pueblo de Israel huyó del ejército del Faraón, en la Biblia leemos que de repente las ruedas de los carros de los egipcios se atascaron. Simplemente dejaron de rodar.
¿Quién crees que causó eso? Los ángeles, por supuesto.
Y ellos no se han jubilado; siguen tan activos hoy como lo han estado siempre.
Hace años, en una de las guerras más importantes de la nación de Israel, el enemigo tenía los cañones apuntando hacia las ciudades israelitas. Esos cañones eran lo mejor en cañones que había en ese tiempo. Tenían un alcance de por lo menos 30 kilómetros y estaban equipados con miras electrónicas muy precisas. Pero sucedió algo muy extraño. Cada vez que disparaban los cañones a los israelitas, disparaban demasiado lejos o demasiado cortos del blanco. Sabemos que no había nada malo con los cañones, porque luego los israelitas los capturaron y dispararon al enemigo con ellos dando en el blanco.
¿Qué sucedió? Fueron los ángeles, ¿quién más?
Amigo, éste no es un cuento de hadas, sino un ejemplo real de la participación de los ángeles en la vida del pueblo de Dios. Y si tu eres hijo de Dios, tienes derecho a esperar que los ángeles hagan lo mismo por ti.
Por lo tanto, permanece a la expectativa. Di: "Gracias, Padre celestial, por encomendarme al cuidado de Tus ángeles para que me guarden en todos mis caminos". Una vez que hayas dicho esas palabras de fe, permanece firme, no temas, no dudes. Sea paciente, y sigue creyendo, y verás la salvación del Señor.
Lectura bíblica: Hechos 12:1-17
18 de Septiembre
Kenneth
¿Por qué te creó Dios?
«Así que, lo que hemos visto y oído es lo que les anunciamos a ustedes, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Porque nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1 Juan 1:3)
El hombre en realidad es un ser especial. Ha sido hecho a la imagen de Dios, y ha sido creado para tener comunión con el Señor.
Hay gente que cree que Dios hizo al hombre para tener a alguien a quien controlar. Pero Dios no es un controlador. Él es amor, y el amor necesita darse a alguien. Por eso, Dios creó al hombre: para poder darle Su amor.
El Señor pudo haber dado Su amor a los ángeles, y lo hizo. Pero darles Su amor a los ángeles no fue suficiente. ¿Por qué? Porque los ángeles no están hechos a la imagen de Dios.
Tú actúas de la misma manera que Él. Por ejemplo, digamos que tiene un perrito en tu casa. Puede entretenerte con ese animalito, pero luego llega el momento en que deseas hablar con alguien, llega el momento en que necesitas establecer comunicación a tu propio nivel.
Tú actúas así porque fuiste creado a la imagen de Dios. Así es Él. Dios desea tener comunión con alguien como Él.
Atrévete a creer que eres realmente especial, único en la creación, hecho por Dios a Su imagen. Atrévete a recibir el amor de Dios y a corresponder a ese amor.
Lectura bíblica: Génesis 1:26-31
17 de Septiembre
Gloria
Se valiente
«Pero tienes qué esforzarte y ser muy valiente. Pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas» (Josué 1:7)
La vida de fe exige ser valiente. La mayoría de los creyentes no se dan cuenta de ello, pero ésa es la verdad. Se necesita ser valiente para levantarse contra la enfermedad y declararse sano por la llaga de Jesucristo. Se necesita ser valiente para esperar la prosperidad cuando uno deposita la última moneda en la ofrenda y la pobreza está tocando a la puerta. Habrá días, en que preferirá aislarse de todo y esconderse antes que dar otro paso de fe contra el diablo. Pero no puedes darte ese lujo, porque la batalla de la fe no se pelea una vez y luego se olvida. Si quieres continuar viviendo en victoria deberás seguir peleando la batalla de la fe una y otra vez.
No hay otra manera de hacerlo. Claro, algunos creyentes siempre tratan de encontrar otra manera, por ejemplo, los israelitas. Ellos pensaron que cuando cruzaran el mar Rojo ya no tendrían más batallas. Por eso, cuando oyeron el informe acerca de los gigantes que vivían en la Tierra Prometida decidieron que no podrían enfrentar la batalla; y su valor se desvaneció. Entonces tuvieron que tomar un desvío de 40 años por el desierto.
Pero ¿sabes qué? Los israelitas no pudieron evitar la batalla. Cuando llegó el tiempo para que la siguiente generación entrara en la Tierra Prometida, los gigantes aún estaban allí. Sin embargo, esa vez los israelitas se armaron de valor para enfrentarlos. ¿De dónde les vino ese valor? De la Palabra de Dios.
Josué, su líder, había seguido las instrucciones del Señor y había guardado esa Palabra en su mente y en su corazón, de día y de noche. Josué había meditado en ella y nunca olvidó que Dios estaba de su parte.
Si vas a pelear la buena batalla de la fe hasta el final, deberás hacer exactamente lo que hizo Josué. Tendrás que sacar continuamente valor de la Palabra de Dios. Así que, decídete a hacerlo. Sumérgete en la Palabra y deja que ella te transforme de cobarde a vencedor. Luego marcha a la batalla y mata a los gigantes en tu tierra.
Lectura bíblica: Josué 1
16 de Septiembre
Kenneth
Defiende tus principios
«Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos con tranquilidad y reposo, y en toda piedad y honestidad». (1 Timoteo 2:1-2)
Se nos ordena orar por nuestra nación y nuestros gobernantes. Pero una vez que hayamos orado, Dios espera que actuemos. Las elecciones son muy importantes para el futuro de este país. Nuestra nación se encuentra en medio de un derramamiento espiritual; y también es importante que sean elegidos los mejores candidatos, y nosotros debemos esforzarnos por que así sea.
No esperes hasta que el tiempo de la elección se acerque para empezar a buscar a Dios, a fin de decidir por quién votarás. Empiece a orar hoy mismo para que las noticias y otras voces, no influyan en ti, ni lo aparten del Espíritu de Dios. Ora para que no te dejes llevar por tu reacción natural a las ideas y a la publicidad hábilmente presentadas.
Comienza a orar ahora por las elecciones futuras, ya sean las locales o las nacionales. Pida para que éstas formen parte de cada oración que hagas. Luego da gracias al Espíritu de Dios por la sabiduría que te dará para saber cómo votar, qué decir y cuándo decirlo, para hablar acerca de Jesucristo y para declarar que ésta será una administración guiada y ordenada por Dios en la que Él estará presente.
Así que has lo necesario para votar. Ora y ve a votar, y actúa mediante el poder del Dios viviente.
Lectura bíblica: 1 Timoteo 2:1-8
15 de Septiembre
Gloria
¿Cómo está tu mantenimiento espiritual?
«Pero las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas, y la codicia por otras cosas, entran en ellos y ahogan la palabra, por lo que ésta no llega a dar fruto». (Marcos 4:19)
¿Sabías que las cosas que parecen inofensivas en la vida diaria pueden ahogar tu vida espiritual, si tú se lo permites?
Una amiga me comentó que un día el Señor le dijo en oración que esta nación había llegado a ser una nación de personas de mantenimiento. "Ustedes tienen tantas cosas a las que le tienen que mantener —le dijo Él—. Tienen que mantener a su casa; a su automóvil, a su patio, a sus máquinas, a su pelo...".
Eso es cierto. Puedes llegar a ser una persona que le da mantenimiento a tantas cosas de esta vida que no te quedará tiempo para darle mantenimiento a tu espíritu.
Cuando te encuentre en esa situación, es hora de simplificar tu vida. Yo misma he tenido que aprender a hacerlo. Cuando pienso en algo que creo que necesito, no sólo tomo en cuenta el precio en dólares y centavos, sino también el tiempo que me llevará darle mantenimiento y el efecto que tendrá en mi vida espiritual.
La Segunda carta de Timoteo 2:4 nos dice que no debemos enredarnos en los negocios de la vida. Hay una cosa que he aprendido en los últimos 42 años: nada es tan importante como estar en oración y en la Palabra con el Padre celestial. Nada en lo absoluto es más importante que eso en mi vida.
Lectura bíblica: Marcos 4:18-24
14 de Septiembre
Recibe la corrección
«No reprendas al blasfemo, y no te aborrecerá; corrige al sabio, y te amará. Dale al sabio, y se hará más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber» (Proverbios 9:8-9)
Hay una cosa que puedes hacer que acelerará tu crecimiento espiritual más que cualquier otra cosa: Aprende a recibir la corrección que viene del Espíritu de Dios y de otros creyentes.
Son muy pocos los creyentes que aceptan la corrección. Cuando el pastor habla sobre algo que ellos ya saben o de algún área de su vida que ya le han rendido al Señor, creen que él es una gran persona. Él les cae bien porque los hace sentirse bien. Pero en el momento en que el pastor empieza a hablar de algo que ellos no están cumpliendo, entonces se ofenden.
Dios dice que eso es necedad. En Proverbios 1:7, Él dice que solamente los insensatos rechazan o desprecian la corrección.
Así que no seas como ellos. Cuando el pastor o cualquier otra persona, del Cuerpo de Cristo, tenga unas palabras de corrección para ti, recíbelas con agradecimiento. Aprecia a quienes comparten la sabiduría de Dios contigo. Cuando alguien te haga ver que estás equivocado en algo, en lugar de reaccionar contra esa persona, examínate y di: "¿Es eso cierto? ¿Está eso de acuerdo con la Palabra? ¿Necesito hacer un cambio?".
Si la respuesta a esas preguntas es sí, entonces has los cambios necesarios para enderezar tu vida.
Sé que no es fácil. A nadie le gusta ser corregido. Pero aún así, si decides que va a recibir la corrección y que estás dispuesto a aprender, podrás continuar y crecer más rápido en las cosas espirituales.
Alguien dijo: "Si crees que ya sabe todo, en realidad no sabes nada". Recuerda eso la próxima vez que alguien te corrija. Ama a esa persona y agradécele por acelerar tu progreso espiritual. Si lo haces, irá avanzando poco a poco.
Lectura bíblica: Proverbios 3:11-24
13 de Septiembre
Kenneth
La verdadera intercesión
«Buscó a alguien, y se asombró al ver que nadie intervenía» (Isaías 59:16)
Cuando alguien nos hiere, nuestra reacción natural humana es la de vengarnos y esperar que Dios castigue a esa persona de alguna manera. Pero ése no es el método de Dios.
Lo comprobé cuando les robaron a unos parientes míos. Yo estaba orando y tratando de comprender la situación. "Señor" —empecé a decir—, "¿por qué permitiste que sucediera? ¿Por qué no golpeaste a ese ladrón en la cabeza cuando estaban robándoles?"
De pronto, Dios me permitió ver con los ojos espirituales, no sólo con los ojos naturales.
Cuando lo hice, supe la respuesta a mi pregunta casi tan rápido como la había hecho: fue a causa de Su misericordia. Dios tiene mucha, mucha misericordia; no sólo para mí y mi familia, sino también para los ladrones.
Piensa en eso la próxima vez que alguien te haga daño. En lugar de pedirle a Dios que golpee a esa persona en la cabeza, como yo lo pedí, considera el hecho de que es posible que la abuela de esa persona esté orando por ella para que sea salva. Detenté y recuerda que Dios amó a esa persona tanto que murió por ella, y lo que desea es perdonarla, no castigarla.
Así que en lugar de orar en contra de esa persona, ore por ella, uniéndote en oración con la abuela (o quién sea que esté orando por ella). Pídele al Señor que tenga misericordia de su vida. Oponte al diablo e intercede por esa persona. Ésa es la verdadera intercesión la cual dejará perplejas y en una confusión total a las fuerzas de las tinieblas, y éstas no tendrán defensa alguna contra esta oración.
El Señor está buscando creyentes que se atrevan y se comprometan a ser esa clase de intercesores. Atrévete tú a ser uno de ellos. Cuando te sientas tentado a golpear a alguien, ¿por qué mejor no te atreves a transformar la vida de esa persona?
Lectura bíblica: Lucas 6:27-36
Es imposible Agradar a Dios si Fe! Romanos 4:16 Nos aclara muy bien el porque. La Gracia es su inmenso deseo de tratarte a ti y a mi como si el pecado jamas hubiera existido. La FE es la sustancia, es el conector divino con las cosas que esperamos.
12 de Septiembre
Kenneth
Cambia la imagen
«Porque con esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza, porque ¿quién espera lo que ya está viendo? Pero si lo que esperamos es algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia» (Romanos 8:24-25)
Según el libro de Romanos, la esperanza es ver algo que no se puede ver. ¿Y cómo se logra eso? Mirando con los ojos espirituales las promesas de Dios contenidas en Su Palabra hasta formar la imagen que queremos.
Por ejemplo, una de las cosas más difíciles que hice fue enfrentar el hecho de que la imagen interna que tenía de mí mismo era la de una persona gorda. No importaba cuánto yo tratara de cambiar, la imagen seguía en mi mente. Siempre estaba siguiendo dietas especiales. Debí de haber perdido (y recobrado) cientos de libras a través de los años.
Por último, tuve que admitir que mientras siguiera viéndome a mí mismo como alguien gordo, mi figura externa seguiría siendo igual a mi imagen interna. Recuerda que la fe es la que cambia las cosas, pero si no hay una imagen interna de esperanza, la fe no puede hacer nada.
Entonces decidí ayunar por siete días. Busqué en mi Biblia todos los pasajes que hablaran acerca de la alimentación, y encontré muchos. Medité en cada uno de esos pasajes y oré en el Espíritu durante siete días.
¿Qué estaba tratando de lograr con ello? Estaba formándome una imagen interna diferente.
Esto no es algo que tu podrás hacer de la noche a la mañana, pues lleva tiempo, especialmente si has tenido por muchos años la imagen interna que estás tratando de cambiar.
Sin embargo, puedes hacerlo. Ve a la Palabra de Dios y empieza hoy mismo a cambiar la imagen que tienes de ti mismo, transformándola en una imagen de esperanza. Dibuje el plano en tu corazón para que tu fe se edifique sobre ese plano.
Lectura bíblica: Romanos 4:16-21
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