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6 de Junio
Kenneth
El Sumo Sacerdote de tu profesión
«Por lo tanto, hermanos santos, que tienen parte del llamamiento celestial, consideren a Cristo Jesús, el apóstol y sumo sacerdote de la fe que profesamos» (Hebreos 3:1)
Hoy día, muy pocos creyentes comprendemos el misterio del apostolado y sacerdocio de Jesucristo. Pensamos que un apóstol es alguna clase de supersanto. Pero apóstol, en realidad significa "enviado". Por tanto, Jesús ha sido enviado por Dios para hacer algo por nosotros.
Él ha sido enviado para servir como nuestro Sumo Sacerdote. De nuevo, muchos creyentes no tienen ni la menor idea de lo que un sumo sacerdote hace. Ellos se imaginan a una persona que camina con ropa extraña realizando rituales religiosos.
En realidad, un sumo sacerdote es mucho más que eso: Es el que está autorizado para administrar, poner en marcha, llevar a cabo y ejecutar lo que se le ha encomendado. Quizá te preguntes: "¿Qué es lo que está Jesús autorizado para administrar, ejecutar o llevar a cabo a favor nuestro?" En Hebreos 3:1 dice que Jesús es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Él ha sido enviado a poner en vigencia, a ejecutar y a llevar a cabo las palabras que digas.
Pero es muy posible que en lugar de palabras de fe, hayas estado diciendo cómo te sientes en ese momento. Por ejemplo, si sólo hablas de enfermedad, ¿qué podrá hacer el Señor con eso? Él no es el Sumo Sacerdote de la enfermedad, y no podrá hacer cumplir esas palabras. Si usted declara: "Estoy débil, me siento cansado", Él no podrá hacer nada con eso. La Biblia dice: "que el debil diga ¡fuerte soy!" En el momento en que lo dices, Jesús podrá administrar fortaleza.
Jesús no te dará enfermedad, debilidad, pobreza o pecado. Él derrotó todo eso por nosotros. Él es el Sumo Sacerdote de la redención, de la justicia y de la liberación.
Tenlo presente cuando te acerques a Jesús, para que no hables palabras de derrota, sino palabras de victoria que Él pueda hacer cumplir. Eso es lo que Dios le ha comisionado a Jesucristo para que cumpla en ti.
Lectura bíblica: Hebreos 7:20-28
5 de Junio
Gloria
Confíe en que Él te librará
«A tu izquierda caerán mil, y a tu derecha caerán diez mil, pero a ti no te alcanzará la mortandad. No te sobrevendrá ningún mal, ni plaga alguna tocará tu casa». (Salmos 91:7,10)
Desde el punto de vista natural, el mundo en el que vivimos causa gran temor. Es un mundo que va de una catástrofe a otra. Casi a diario, oímos de guerras, de la amenaza de armas nucleares y biológicas, de grandes derrames de petróleo, de terremotos e inundaciones, de más enfermedades y de la delincuencia que azota a nuestras ciudades.Sin embargo, en medio de todo eso, Dios promete ser refugio y fortaleza para los que confían y permanecen en Él.
Podrías decir: "Pero, Gloria, Él hizo esa promesa hace miles de años, cuando las cosas no estaban tan mal como lo están hoy en día".
Quizás sea así, no obstante, quiero decirte algo. Esa promesa está actualizada fue hecha también para nuestra generación. Piensa en esto. Cuando el Salmo 91 fue escrito, el hombre aún no había inventado armas que pudieran destruir a diez mil personas de una sola vez. Nosotros somos la generación que hizo eso posible. Por tanto, cuando Dios dijo en el Salmo 91, «no te sobrevendrá ningún mal», nos estaba incluyendo también a nosotros.
«No te sobrevendrá ningún mal» ¡Vaya! ¡Qué gran promesa! Necesitas tomarla y confiar en ella. Cree que Él quiere ser el Dios de tu vida, tu protector y tu defensor. Quiere ser el primer nombre que digas cuando la adversidad surja en tu camino. Quiere ser aquel en quien confíes y busques para que te guarde seguro. Y si lo haces, Él jamás te decepcionará.
Dios puede encargarse de todos los peligros que te rodean sin importar que tan difíciles sean. Él lo demostró con Sadrac, Mesac y Abed-nego, cuando fueron atados y echados en un horno de llamas tan ardientes que mataron a los hombres que los echaron ahí. Ahora bien, no podrías estar involucrado en un problema más grande que este. Pero Dios los libró, y cuando salieron del horno, ni siquiera olían a humo. ¡Aleluya!
Por eso, aunque las circunstancias a tu alrededor parezcan ser espantosas, confía en Dios. Él siempre es fiel. Nunca está ocupado en otras cosas cuando necesitas Su ayuda. Estará presto para librarte de cualquier adversidad, catástrofe o desastre.
Permítele demostrar en tu vida lo que Él demostró en la vida de Sadrac, Mesac y Abed-nego: ¡Nadie más podrá librarte como Él!
Lectura bíblica: Daniel 3
4 de Junio
Gloria
El poder perfeccionado
«Pero él me ha dicho: «Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por eso, con mucho gusto habré de jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose en mí». (2 Corintios 12:9)
Cuando te encuentres ante una situación muy difícil en la cual no tienes la fuerza o la habilidad para poder manejarla; ¿te sientes tentado a darte por vencido y aceptar la derrota? No lo hagas. En lugar de eso grita: ¡Alabado sea Dios!, porque la Palabra dice que el poder de Dios se perfecciona en ti.La palabra que se traduce como "fortaleza" en este pasaje es dunamis, y significa : "El poder de Dios que obra milagros". Recuerda esto, porque cuando tu fortaleza humana llega a su fin, Dios ha prometido que Su poder milagroso te ayudará a vencer.
Si lees Hechos 14 podrá ver esa promesa en acción. El apóstol Pablo fue apedreado por un grupo de judíos, quienes luego lo pusieron fuera de la ciudad y lo dejaron ahí dándolo por muerto. La fortaleza humana de Pablo había llegado a su fin y no podía hacer nada en lo absoluto.
Pero los discípulos vinieron, lo rodearon y oraron por él, y el Señor lo levantó; y Pablo pudo seguir adelante. En otras palabras, cuando a Pablo no le quedaba ninguna fuerza humana para hacer algo, el poder de Dios, que obra milagros, fue suficiente para él; y lo hizo vencedor en esa situación, ¡a pesar de su debilidad!
Entonces, si hoy estás enfrentando alguna crisis―
Si estás enfermo y la medicina de nada ha servido―
Si tus finanzas se encuentran fuera de control―
Si tu familia se está desintegrando―
Si algún vicio te tiene esclavizado y no puedes librarte de él―
Si has llegado al fin de tus fuerzas sin poder lograr nada―
Entonces ¡regocíjate! ¡Porque cuando las fuerzas humanas llegan a su fin, el poder de Dios sobresale!
¡Cree, solamente!, y
¡La gracia de Dios le bastará!
Lectura bíblica: Hechos 14:1-22
3 de Junio
Kenneth
Libre de todo temor
«Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7)
¿Qué pensarías si yo te dijera que puedes vivir sin temor? ¿Me creerías si te dijera que a pesar de lo que vea en las noticias esta noche, podrás estar perfectamente en paz? ¿Imposible? ¿Ficticio? ¡No!
El temor no es sólo una reacción a las circunstancias externas, es también una fuerza espiritual. Empieza en tu interior, y es muy destructivo. De hecho, el temor es el arma principal de Satanás. Él actúa en respuesta al temor, así como Dios actúa en respuesta a la fe. Satanás utiliza el temor para oponerse a las promesas de Dios.
Un ejemplo excelente de esto lo encontramos en Mateo 14, cuando Jesús invitó a Pedro a que se acercara a Él sobre el agua. « Pero al sentir [Pedro] la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame» (versículo 30).
¿Qué le dio a Pedro la confianza para caminar sobre el agua? Su fe en la Palabra de Jesús. ¿Qué provocó que Pedro empezara a hundirse? Él sintió el fuerte viento y se llenó de temor. No fue el viento que lo venció, sino el temor a éste. Él miró las circunstancias, cedió al temor y el resultado fue la derrota. Si Pedro hubiera mantenido su mirada en Jesús, su fe nunca habría titubeado. Todo el escándalo y el violento viento del mundo no le hubieran sacado del curso.
La fe crece cuando meditamos en la Palabra de Dios. El temor crece cuando meditamos en las mentiras de Satanás. Dicha meditación se llama "preocupación". ¡No lo hagas!
La Palabra de Dios es la espada del Espíritu. Úsala para pelear contra Satanás siempre que él venga en contra tuya. Levanta tu escudo de fe y apaga todos los dardos de fuego del maligno. Habla palabras de fe y el temor se irá.
Lectura bíblica: Salmo 27
2 de Junio
Gloria
Comienza a alabar
"Regocíjense en el Señor, Oh [íntegros] justos [ustedes los rectos que están en una posición correcta con Dios] porque la alabanza se ha destinado a los correctos [de corazón]." (Salmo 33:1 AMP)
La alabanza, de acuerdo con la Palabra de Dios, es lo más apropiado y hermoso que como creyente puedes hacer.Sin embargo, déjame decirte que la idea apropiada de alabanza que tú y Dios tienen pueden ser muy diferentes. La alabanza que Él desea debe ser llena de gozo, sin inhibiciones y, a veces, ¡en voz alta!
Si no lo crees, busca en la Biblia y te darás cuenta de la clase de alabanza que existe en el cielo. Lee Isaías 6 y verás lo que sucede en el trono celestial. Los serafines alaban tan fuertemente que hacen temblar los marcos de las puertas y, cuando lo hacen, la gloria del Señor llena la casa.
Cuando llegues al cielo, estarás alabando de la misma manera. Estarás saltando y alabando a Dios con cada parte de tu ser. Pero no esperes hasta ese momento para empezar a hacerlo, comienza ahora mismo.
Decide hoy que en vez de alabar a Dios como a ti le gusta, va a comenzar a hacerlo como a Él le gusta. Dale rienda suelta a las alabanzas, y hazlo con alegría y sin inhibiciones. No esperes hasta que llegues al cielo para alabar a Dios con todo tu ser; hazlo ahora, ¡Él se lo merece!
Lectura bíblica: Isaías 6:1-8
1 de Junio
Kenneth
El gran escape
«Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas». (Proverbios 3:5-6)
Cuando empiezas a dar pasos en fe y a caminar en el Espíritu, el diablo hará todo lo posible para que fracases en tu vida espiritual. Tratará de meterte en problemas de los cuales piensas que no hay salida.Pero tómame a mí como ejemplo de alguien que ha estado en esas dificultades; pues si pone tu mirada en Dios y confías en Su sabiduría en vez de en la tuya, Él siempre te mostrará una vía de escape (1 Corintios 10:13). No sólo eso, sino que lo harás de tal manera que Él recibirá la gloria y tú te reirás del diablo.
Recuerdo un miércoles en la noche en Wichita Falls, Texas, donde tuve esa clase de experiencia. Estaba predicando acerca de la realidad de la justicia de Dios y la unción era realmente fuerte. Al momento de que mi mensaje alcanzó su punto culminante, de repente una mujer en el auditorio empezó a hablar en lenguas. Le pedí tres veces que se detuviera, pero ella continuó hablando más fuerte. Cuando por fin se calló, la unción se había ido y el mensaje quedó en el olvido. Así que miré a esa mujer muy serio y empecé a corregirla por estar fuera de orden.
Entonces un hombre sentado junto a ella habló y dijo: "Hermano Copeland, ella es completamente sorda. No puede oír ni una palabra de lo que usted está diciendo".
En ese momento no supe qué hacer. No sólo mi sermón se había arruinado, sino que toda la congregación estaba enojada conmigo por haber regañado a esa pobre mujer sorda. (Luego me enteré de que el hombre junto a ella la usaba para interrumpir las reuniones y echar a los predicadores del pueblo. Cuando el servicio alcanzaba su punto culminante, él la presionaba y le decía que era su turno para profetizar).
Así que me detuve un momento, me quedé en silencio y esperé que el Señor me dijera qué hacer. Y efectivamente, Él me habló, y me dijo: Llámala y pon las manos sobre ella, y yo abriré sus oídos.
¡Todo cambio de forma radical! Cuando Dios sanó los oídos de esa mujer, ese fracaso se convirtió, de una manera sorprendente, en una de las reuniones más ungidas que haya tenido. ¡Todos fueron bendecidos!
La próxima vez que el diablo trate de acorralarte en una esquina, quédate tranquilo. Pídele a Dios que te muestre la vía de escape. Él siempre te dará la victoria.
Lectura bíblica: Hechos 14:8-22
31 de Mayo
Gloria
Vive en poder
«Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva». (Romanos 6:4)
Como creyente, tienes dentro de ti la misma vida nueva que Dios le dio a Jesús cuando lo resucitó de entre los muertos. El viejo pecador que eras, ha muerto. Te has convertido en una nueva creación en tu interior.
¡Estás lleno de la vida de resurrección de Dios!
Sin embargo, el pecado, la desobediencia, el egoísmo y la vida carnal no dejarán que esa vida de resurrección se manifieste. El pecado te separará del poder de Dios, aunque hayas nacido de nuevo. Si andas en pecado, la vida de resurrección permanecerá dormida en tu interior.
Tú no vencerás el pecado, tratando de no pecar. Lo vencerás cuando vivas de acuerdo a la vida nueva que Dios ha puesto en ti, dedicando tiempo a la Palabra y a la oración. Al hacerlo, el Espíritu de Dios te fortalecerá y te capacitará para poner ese pecado bajo tus pies.
No obstante, recuerda que el Espíritu Santo no usará Sus fuerzas para poner bajo tus pies esos viejos hábitos carnales. Él esperará a que tú tomes la iniciativa. Luego, te fortalecerá para que prosigas con tu decisión y te enseñará cómo disfrutar la vida nueva que mora en tu interior.
Da el primer paso hoy y pídele ayuda. Dile: "Señor, deseo experimentar el poder para disfrutar esta vida nueva todos los días. Decido en mi corazón poner bajo sujeción los preceptos del pecado y me declaro muerto a éste. En el nombre de Jesús, pasaré tiempo en oración y en la Palabra hoy. Al hacerlo, sé que recibiré nuevas fuerzas del Espíritu Santo en mi vida. ¡Sé que comenzaré a vivir el poder de resurrección que has puesto en mi interior!".
Lectura bíblica: Romanos 7:1-6
30 de Mayo
Kenneth
Anuncia las buenas nuevas
«Esto quiere decir que, en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, sin tomarles en cuenta sus pecados, y que a nosotros nos encargó el mensaje de la reconciliación». (2 Corintios 5:19)
Hoy en día, son muy pocas las personas inconversas que han oído realmente las "buenas nuevas". ¿Por qué? Porque muchos cristianos se encuentran ocupados diciéndole al mundo que Dios está enojado con ellos, que son malos y que están viviendo equivocadamente. Algunos llaman a eso las "buenas nuevas", pero no lo son, y no es lo que Dios nos ha comisionado a anunciar.
Dios nos ha dado "¡el mensaje de reconciliación!"
Nos ha enviado a anunciar las nuevas de que Dios ha restaurado la armonía y la comunión entre Él y los hombres, todos los hombres. No sólo con los creyentes, no sólo con la gente de tu iglesia, sino con ¡todo el mundo!
Es verdad. Al igual que tú, el peor pecador del mundo ha sido tan reconciliado con Dios como tú. Busca Romanos 5:10, y verás qué quiero decir: «Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida».
Reconciliados. Esa palabra denota tiempo pasado. Dios ya ha restaurado la comunión entre Él y la humanidad. Lo hizo cuando ni una sola persona sobre la Tierra creía en el Nuevo Nacimiento, excepto Jesús,. Lo hizo cuando el mundo entero estaba hundido en el pecado.
Mediante la muerte y la resurrección de Jesús, Dios ha limpiado, perdonado y restaurado para Sí mismo a todos los hombres, mujeres y niños sobre la faz de la Tierra. Todo lo que tenemos que hacer ahora es recibir esas buenas nuevas.
Ésa es la buena palabra que Dios nos ha dado. Esa es la palabra que necesitamos dar a conocer a los que están perdidos. Si lo hacemos, puedo casi garantizarte que no permanecerán perdidos por mucho tiempo.
Lectura bíblica: 2 Corintios 5:10-21
29 de Mayo
Kenneth
No dudes
«...una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro. Esas personas no deberían esperar nada del Señor; su lealtad está dividida entre Dios y el mundo, y son inestables en todo lo que hacen» (Santiago 1:6-8, NTV)
¿Qué sucede cuando titubeas en hacer algo que Dios te ha pedido que hagas? Tu adversario, el diablo, dará el primer paso y te atacará de inmediato.
Si quieres vivir por fe, considera que la duda es uno de los hábitos más peligrosos que puedas tener. Ésta proviene de la indecisión. La Biblia dice que un hombre así, es: "inestable, de poca confianza e indeciso, acerca de todo lo que piensa, siente y decide" (AMP).
Si titubeas, las decisiones que tomes estarán divididas. Tratarás de vivir por fe y de proteger tu temor al mismo tiempo. Te encontrarás declarando cosas como: "Yo creo que Dios me sanará". Entonces tu temor te hablará al oído y te dirá: "Pero no quisiera decir que estoy bien, no todavía". Estarás tan ocupado debatiéndote entre la fe y el temor, que no podrás progresar en nada.
Deshazte hoy del hábito de la duda. Toma la firme decisión de confiar en la Palabra de Dios y de actuar conforme a lo que ella establece. Decídelo de una vez por todas. Determina no volver a darle lugar a la duda. Cuando ésta venga a tu mente, échala fuera de inmediato.
Cuando Dios hable, no desperdicies ni un momento. Da el paso de fe que necesitas dar ¡y así siempre irás adelante del diablo!
Lectura bíblica: Santiago 1:1-8
28 de Mayo
Kenneth
Recibe al enviado de Dios
«De cierto, de cierto les digo: El que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió» (Juan 13:20)
No puedo decirte cuántos cristianos nacidos de nuevo y llenos del Espíritu Santo critican a su pastor el sábado por la noche, ¡y luego esperan que ese pastor haga la oración de fe por ellos el domingo por la mañana! Constantemente hacen comentarios negativos de los evangelistas y de los predicadores que Dios ha enviado a ministrarles, y luego se preguntan por qué la lluvia del Espíritu se ha evaporado de sus iglesias.
La mayoría de esas personas, ni en sueños criticarían el ministerio de Jesús. No obstante, de acuerdo con la Palabra de Dios, eso es precisamente lo que están haciendo. Jesús dijo: «El que recibe al que yo envío, me recibe a mí».
Sé que los ministros fallan a veces. Sé que cometen errores. Jesús también sabía que lo harían. Sin embargo, Él dijo: «... El que recibe al que yo envío, me recibe a mí...».
Si crees que la doctrina de algún predicador es errónea, entonces ora por él. Si es necesario, retírate de ese ministerio. Las Escrituras dicen: «¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? Que se mantenga en pie, o que caiga, es asunto de su propio Señor. Y se mantendrá en pie, porque el Señor tiene poder para sostenerlo» (Romanos 14:4, NVI).
Los ministros del evangelio son siervos de Dios, no tuyos. Ya sea que se equivoquen o estén en lo correcto, ámalos y respétalos, aunque no sea por ninguna otra razón más que para honrar a quien los envió.
Aprende a recibir al ministro de Dios que Jesús te envía con el mismo respeto y honor que le darías al mismo Jesús. Si lo haces, abrirás la puerta para que un gran poder espiritual sea liberado. Allanarás el camino para que Dios supla lo que necesitas. La unción de Dios se liberará por medio del enviado de Dios hacia ti.
Rehúsate a que la crítica retenga la unción del Espíritu Santo. Luego, prepárate para ser bendecido, pues te aseguro que el Espíritu Santo no la retendrá.
Lectura bíblica: Números 12:1-16
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