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Levanta tu mirada… pues en estos tiempos tu vida misma depende de ello.
Hace algún tiempo, el Señor me mostró que a causa de la tensión y las malas noticias que a diario vemos a nuestro alrededor, un espíritu de decaimiento intenta infiltrarse en nuestra vida. Este espíritu nos bombardea con fuerzas negativas para que quitemos nuestra mirada de la Palabra de Dios y enfoquemos nuestra mirada en la derrota, en lugar de mirar hacia arriba, a Jesús.
Si permites que eso suceda, tu ser espiritual comenzará a perder dominio. La Palabra nos dice cuál será el resultado final: tu ánimo decaerá hasta desmayar.
Jesús lo describe en Marcos 4 de la siguiente manera: cuando los afanes de este mundo entran en el corazón y en la mente, ahogan la Palabra, y ésta se hace infructuosa. Y como la fe es producto de la Palabra, ésta se marchita, y cuando eso ocurre, vas camino al fracaso.
¿Qué puedes hacer para detener la reacción en cadena del desánimo?
¡Levanta tu mirada! Vuelve tus ojos a Jesús. Recuerdo que en las competencias atléticas, cuando algún oponente bajaba la cabeza, ya no representaba amenaza alguna para su adversario. Podría ser fácilmente derrotado. Así que mantén tu frente en alto. No te enfoques en los afanes de este mundo, sino en Jesucristo, el Autor y Consumador de la fe. Considera lo que Dios dice en Su Palabra, y deja que Sus pensamientos gobiernen tus acciones. Haz de los pensamientos de Dios tus propios pensamientos.
¡Levanta tu mirada! Aparta tu mirada de las circunstancias que te rodean, y enfócala sólo en tu fuente celestial. No tengas temor de perderlo todo. Dios es tu fuente; no el mundo. Él puede cuidar de ti, sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor.
Si últimamente te has sentido decaído, empieza a levantar tu mirada. Y en lugar de mirar hacia abajo, mira hacia arriba, al lugar dónde Dios está. Por el contrario, el diablo está debajo de tus pies. Por lo tanto, ¡levanta tu mirada!
Lectura bíblica: Isaías 40:21-31
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
En este día, personas de todo el mundo se reúnen para celebrar los primeros momentos del Año Nuevo. Sin embargo, para muchas otras, este día representa las 24 horas más difíciles de su vida. Para ellos el Año Nuevo servirá sólo para recordarles de la soledad que enfrentan y lo que han perdido. Simplemente, marcará el inicio de otro año de fracasos. Y para ti, ¿cómo crees que será este año?
A lo mejor ahora puedas aparentar estar contento y tal vez estés repartiendo sonrisas y saludos, como los demás. Pero en tu interior quizás te sientas dolido y desilusionado, hasta es posible que sientas que ya no puede seguir adelante.
Si es así, quiero que sepas algo. Todo lo que estas viviendo puede cambiar en un instante. Puedes volver a comenzar tu vida hoy, y hacer que este primer día de Año Nuevo sea ¡el más feliz que hayas tenido!
¿Cuántas veces te has dicho: "Si tan sólo pudiera volver a empezar, lo haría todo de otra manera?". Esto no debe ser únicamente un deseo, porque Jesucristo ya lo hizo posible. Ése es Su regalo de Navidad para ti. Jesús pagó el precio por todos tus pecados, y también sufrió el castigo de todos tus errores. Por esa razón, Él nació en este mundo —para que tú pudieras comenzar de nuevo—.
Quizás al examinar tu vida digas: "Pero he cometido errores garrafales y he hecho cosas despreciables". Eso no importa. ¡Jesús ya pagó la deuda por cada uno de ellos! ¿Cómo puedes comenzar de nuevo? En Romanos 10:9, leemos: «…si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo». Es tan fácil como decir: "Jesús, te entrego mi vida. Desde este día en adelante, soy tuyo".
No hay mejor momento para empezar a transformar tu vida que el primer día del año. Ahora, sin importar en qué condición te encuentres, entrégale tu vida a Jesús. Después, da un salto y grita: "¡Alabado sea Dios, estoy empezando de nuevo!" Y descubre lo que realmente significa tener un ¡feliz Año Nuevo!
Lectura bíblica: Romanos 10:1-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Alaba a Dios. Alábalo por la mañana. Alábalo al mediodía. Alábalo por la noche. Si nunca has alabado a Dios en tu vida, entonces comienza ahora mismo. Alábalo por la libertad que tienes. Alábalo por la sanidad y por el Calvario. Alábalo por el Nombre de Jesús.
Cuando vayas hacia tu trabajo o a tu casa, deberías hacerlo dando gritos de alabanza. Si hay algo que el diablo no puede soportar, es la alabanza.
Si le has quitado territorio al diablo y él viene en tu contra para recuperarlo, no es el momento de quejarte ni de lamentarte de lo difícil que están las cosas; tampoco es hora de pensar que Dios se ha olvidado de ti.
Es hora de sumergirte en la Palabra y volver a aferrarte a las promesas de Dios. Es hora de poner esas promesas constantemente frente a tus ojos y en tu corazón. Es tiempo de hacer la oración de fe y estar firmemente apoyado en lo que Dios ya te ha concedido y es momento de seguir haciendo las cosas que sabes hacer.
Cuando Satanás comience a sacudir tu montaña, no mires buscando la salida, ni te escondas. Háblale a la montaña con la autoridad que posees en el nombre de Jesucristo. Y luego, una vez que hayas acabado con ese pequeño problema, empieza a gritar con alabanzas tu victoria.
No tienes que temerle a Satanás; al contrario, ¡él estará temeroso de ti!
Lectura bíblica: Salmo 50
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Jesús te confirmó que mientras vivas en el mundo, tendrás aflicciones. (¡Te lo puedo asegurar!). Pero no solamente estás en el mundo. Estás en Jesús en el mundo, y eso hace una gran diferencia. Tú estás en Él, y Él ha vencido toda clase de problemas.
Como hijo de Dios, no eres alguien derrotado que trata de obtener la victoria, sino que eres el vencedor, y Satanás está tratando de robarte la victoria que ya te pertenece.
Cuando recibiste a Jesús como el Señor de tu vida, naciste en victoria… porque el Vencedor vino a morar en ti. Piénsalo. Jesús el victorioso, el Ungido, el Señor glorificado y resucitado, el Soberano del Universo, mora en ti.
Amigo, recobra el ánimo. Ten "perfecta paz y confianza", porque ¡es Jesús quien vive en ti!
Lectura bíblica: Juan 16:15-33
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Una de las mentiras más grandes y peligrosas que ha salido de la boca del diablo, es aquella que nos dice que no somos importantes. Pero nunca se lo creas.
¡Tú eres importante! Todo creyente nacido de nuevo en la Iglesia de Jesucristo tiene un papel importante que cumplir en el plan de Dios. Él tiene una tarea para ti que nadie más puede hacerla como tú puedes. Si no ocupas tu lugar y cumples tu parte, las cosas no marcharán bien.
Puedo imaginarme lo que estás pensando: "Gloria, yo sólo soy una persona común, ¿Qué podría hacer que fuera tan significativo?"
Mira en Génesis 6 y encontrarás la respuesta a esa pregunta. Allí leemos que la gente se había vuelto tan perversa que Dios se había arrepentido de haberla creado. Él estaba dispuesto a acabar con toda la raza humana, pero no lo hizo. ¿Por qué? Por causa de un hombre: Noé. Este hombre obediente salvó a la raza humana.
¿Qué habría ocurrido si Noé hubiera dicho: "Bueno, es demasiada presión para mí. No puedo vivir de una manera justa delante de Dios en medio de esta generación impía; todos a mi alrededor viven de una forma completamente diferente, sólo piensan en la maldad. No puedo cambiar nada en este mundo perdido; soy sólo un hombre".
Gloria a Dios que Noé no pensó de esa manera. No se vio como alguien insignificante y sin importancia. Según Hebreos, él se vio como un hombre a quien Dios le había hablado. Noé obedeció a Dios porque creyó en Él, y fue el único que pudo interponerse entre la humanidad y la destrucción total.
La próxima vez que seas tentando a desobedecer y restar importancia a las instrucciones de Dios, la próxima vez que te descubras a ti mismo pensando: "Lo que yo hago no es importante", recuerda a Noé. Considera el hecho de que, ya sea que lo entiendas o no, el Señor cuenta contigo para que cumplas tu parte en el plan de Dios. Vive como si fueras alguien importante en el reino de Dios, y tarde o temprano, te darás cuenta de que realmente lo eres.
Lectura bíblica: Génesis 6
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Cuál dirías que es la característica principal de Dios? ¿Cuál es Su atributo más importante? Algunos dirían que es Su poder. Otros, Su santidad. Pero Dios mismo nos presenta una respuesta diferente.
Puedes encontrar la respuesta en Éxodo 33. Moisés le pidió a Dios: «Te ruego que me muestres tu gloria».
La traducción literal de la palabra gloria podría equivale a "peso completo". Se refiere a lo más pesado, lo más grande, lo más imponente de alguien. Es la suma total de su valor.
Así que, lo que Moisés en realidad estaba diciendo, era: "Señor, quiero ver lo más pesado, lo más majestuoso de Ti, quiero conocer Tus mejores atributos". ¿Qué le respondió Dios?
En Éxodo 34:6-7, leemos que: «Luego el Señor pasó delante de Moisés, y proclamó: «¡EL SEÑOR! ¡EL SEÑOR! ¡Dios misericordioso y clemente! ¡Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad! ¡Es misericordioso por mil generaciones! ¡Perdona la maldad, la rebelión y el pecado…».
¡Tan solo piensa en eso! Cuando Moisés le pidió a Dios que le mostrara Su característica más importante, Dios le mostró Su misericordia.
Eso significa que si vamos a imitar a Dios (Efesios 5:1), también debemos especializarnos en ese atributo. La misericordia, la bondad, el perdón y la compasión deben caracterizar nuestro comportamiento más que cualquier otra cosa.
Especialízate en la misericordia para que los demás puedan ver la gloria de Dios en ti.
Lectura bíblica: Éxodo 33:7-23, 34:5-10
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No adoptes las costumbres de este mundo. Si lo haces, el mundo te vencerá. Es así de simple; por eso, no dejes que el mundo te presione para moldearte con su forma.
En su lugar, transfórmate por medio de la renovación de tu mente. Para vencer al mundo, deberás transformar tu mente y pensar como Dios piensa. En otras palabras, cuando veas algo en la Palabra, declara: "Estoy de acuerdo con eso. De ahora en adelante pondré en práctica eso mismo, en lugar de lo que yo pienso".
Por ejemplo, cuando el pecado llame a tu nombre, no respondas. Ponte de acuerdo con la Palabra, y confiesa: "Diablo, yo ya morí a ese pecado. Tú ya no puedes arrastrarme de regreso".
A medida que haces eso, empezarás a transformarte. ¡Y te encontrarás viviendo como un vencedor del mundo!
Lectura bíblica: Romanos 6:1-11
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Una noche, después de un servicio de adoración, salimos con un amigo a la calle y de pronto nos quedamos maravillados al contemplar la belleza que nos rodeaba. Era una de esas lindas noches de invierno completamente despejadas en las que el resplandor de la luna y de las estrellas lo dejan a uno boquiabierto. Le dije a mi amigo: "Tommy, ¡mira eso!" Él miró hacia arriba con una de esas sonrisas inspiradas por el Espíritu Santo, y con una voz llena de ternura exclamó: "¡Mi Papito hizo eso!"
¡Mi Papito…! Nunca olvidaré la manera en que lo dijo.
Algunas personas piensan que él no debió haber usado palabras tan informales para dirigirse a Dios, pero se equivocan. Es bíblico dirigirse a Él de esa manera. La palabra traducida como padre en arameo es Abba, la cual es usada varias veces en el nuevo testamento. La traducción equivalente en el español es papito. Es una palabra que significa cercanía, e implica una relación que ha sido cultivada con el pasar del tiempo.
"Papá" es una cosa y "Papito" es otra.
De niño, mi papá a veces era mi "padre" y en otras ocasiones era mi "papito". Cuando nos íbamos a cazar patos, él era mi "papito". Cuando daba órdenes que quería que se obedecieran al instante, él era mi "papá".
Lo mismo podemos decir de Dios: Él es nuestro Papá y nuestro Papito. A veces hablaremos de algunos asuntos con Él muy seriamente; otras veces la conversación será más amena. En todo caso, una vez llegues a conocerlo más íntimamente, te aseguro que desearás estar cerca de Él todo el tiempo.
Lectura bíblica: Romanos 8:14-18
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Recuerdas cuando…? Esa es una pregunta que oímos a menudo durante esta época del año. Ya sea en familia o con amigos, traemos a la memoria recuerdos agradables de navidades pasadas. Pero también nos vienen a la memoria experiencias que preferiríamos olvidar.
De repente, el dolor de algo que ocurrió en el pasado regresa, el aguijón de las críticas negativas, la decepción de alguna promesa incumplida, el rechazo, los desacuerdos, las angustias…
¿Qué debemos hacer con esa clase de recuerdos? ¿Hemos de arrastrarlos toda la vida junto con el resto de nuestras cargas?
No. Podemos dejarlos en el pasado; es más, debemos hacerlo. No obstante, hay sólo una forma de lograrlo: por medio del perdón.
Perdonar al prójimo parece algo sencillo; sin embargo, muy pocos lo hacemos. Miramos el perdón como si fuera algo opcional, como algo que podemos aceptar o descartar. Pero la verdad es que el perdón es un requisito fundamental en la vida del creyente. Desde la perspectiva de Dios, la falta de perdón constituye una maldad. En Mateo 18, Jesús relata una parábola que ilustra las consecuencias del rencor. La parábola habla de un siervo que le debía a su señor el equivalente a millones de dólares. Cuando llegó el día en que debía pagar, el siervo dijo a su amo: «Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo» (versículo 26). Este amo se conmovió tanto que le perdonó toda la deuda.
Poco después, ese mismo siervo buscó a un amigo que le debía el equivalente a 15 dólares. Al enterarse de que el amigo no podía pagarle, hizo que lo echaran en la cárcel, sin prestar atención a los ruegos desesperados del deudor.
Cuando el amo del siervo se enteró de lo ocurrido se indignó y le dijo que era un siervo malvado; luego, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda su deuda.
Observa nuevamente el monto de la deuda que no fue perdonada: quince dólares. Las deudas pequeñas son las que por lo general nos hacen tropezar más fácilmente: los resentimientos insignificantes entre cónyuges o entre hermanos, los rencores que no parecen importantes como para afrontarlos. Ten cuidado: ésa es la clase de deudas de las que Satanás se vale para atormentarnos.
Después de todo, Jesús pagó una montaña de deudas por ti. Sin duda, tú puedes ser generoso con las deudas de centavos que otros te deben.
Invierte tiempo con el Espíritu Santo y pídele que te muestre cualquier rencor que estés albergando. Luego, arrepiéntete y deshazte de ese rencor. Haz de esta Navidad no sólo un tiempo para recordar, sino también para perdonar y olvidar.
Lectura bíblica: Mateo 18:21-35
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El éxito en la vida es el resultado de la cimentación en la Palabra de Dios. Es necesario pensar y meditar en ella hasta que se convierta en lo que podríamos llamar "una segunda naturaleza". Es importante prestarle atención y obedecerla con tal nivel de constancia, que ésta empieza a guiar tus acciones aun cuando no estás pensando conscientemente en lo que dice.
Cuando empecé a pilotar aviones, aprendí a hacerlo estudiando el manual una y otra vez. En mi mente visualizaba todo lo que podría ocurrir en ese avión. Pensaba y meditaba constantemente en lo que debía hacer, y así fue como aprendí a pilotar.
Y es exactamente eso lo que empecé a hacer con la Palabra de Dios. Meditaba en ella de día y de noche. Al poco tiempo, empecé a emocionarme acerca de lo que estaba leyendo.
Solía sentarme en mi casa y pensaba en cómo podía aplicar la Palabra en diferentes situaciones. Me veía orando por los enfermos y sanándolos. La Palabra se convirtió en "mi segunda naturaleza".
Practica meditar la Palabra de esa manera. Deja que llegue a ser parte de tu vida. Mírate obedeciéndola en toda situación, porque entonces, "todo te saldrá bien".
Lectura bíblica: Salmo 1
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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