La semaglutida es un medicamento antidiabético que se usa para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad. Es un análogo del péptido similar al glucagón tipo 1. Fue desarrollado por Novo Nordisk. Se vende con distintos nombres comerciales, entre ellos está Ozempic, Rybelsus, Wegovy y Dutide. Son fármacos recomendables para perder peso, eso sí, siempre y cuando están prescritos por un médico. El pediatra Carlos Ruiz Cosano, asegura en Onda Cero Granada que este tipo de medicamentos son recomendables siempre y cuando ya se hayan alcanzado los 12 años de edad y "en obesidades moderadas o severas".
"Ozempic no es un fármaco milagroso"
Este tipo de fármacos no deben nunca sustituir la dieta o el ejercicio físico. Es frecuente observar cómo hay personas que hacen un mal uso de estos medicamentos, pero eso no significa que no sean útiles: "El mundo global nos lleva a que haya gente que utiliza los métodos terapéuticos de una forma adecuada y ordenada, científica, y quienes los utilizan de una forma absolutamente contraria. Hay una adoración al cuerpo perfecto, una idolatría. En pediatría el uso está clarísimo: cuando el endocrinólogo pediatra lo prescribe y no se pueden dejar de lado las recomendaciones de alimentación correcta ni de ejercicio físico", sentencia Ruiz Cosano.
Los efectos secundarios de estos medicamentos comprenden "náuseas, diarreas y dolor abdominal, que suelen desaparecer según se va aplicando el tratamiento" y en segundo lugar, aunque son menos frecuentes, "pueden causar una pancreatitis, cálculos biliares e hipoglucemias". El pediatra con clínica en Granada insiste en que estos fármacos deben servir como refuerzo: "disminuyen el apetito y aumentan la saciedad, el paciente deja de comer y pierde peso. Debe reforzar comer bien, calorías las justas. Y siempre hacer ejercicio físico. No son fármacos milagrosos".