Un episodio espontáneo, emocional, para agradecer las numerosas muestras de cariño y fuerza que he recibido y para poner música a la enfermedad con una maravillosa canción producida por un buen amigo con una letra que debe hacer que el Parkinson se escuche y no se oiga, para remover conciencias, para llamar la atención sobre un problema grave cuya solución precisa de urgencia